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En los últimos años, los conflictos laborales relacionados con bajas médicas han aumentado de forma notable. Por un lado, trabajadores que temen ser despedidos mientras están de baja; por otro, empresas que sospechan que esa incapacidad temporal no es real y buscan demostrarlo ante un juez. En ambos escenarios, la tecnología —y especialmente las conversaciones de WhatsApp— se ha convertido en un elemento central. Pero también en un terreno lleno de trampas: una captura de pantalla mal obtenida, manipulada o sin peritar puede arruinar por completo una estrategia jurídica.

En este contexto, entender la diferencia entre un informe pericial informático y un acta notarial es esencial. No solo para quien quiere defender su puesto de trabajo, sino —y especialmente— para el empresario que pretende acreditar una conducta fraudulenta y justificar un despido disciplinario.

 

Cuando la baja médica se convierte en un campo de batalla

Para el trabajador, estar de baja implica vulnerabilidad. El miedo a que la empresa utilice cualquier conversación privada para justificar un despido es real. Muchos empleados creen que basta con borrar mensajes, reenviar capturas o “limpiar” el móvil para evitar problemas. Sin embargo, estas prácticas suelen ser contraproducentes: cualquier manipulación detectada puede volverse en su contra.

Pero es desde la perspectiva empresarial donde la situación se vuelve más compleja. Cuando una compañía sospecha que la baja es falsa —por ejemplo, porque el empleado publica actividades incompatibles con su incapacidad, o porque existen mensajes contradictorios en WhatsApp— necesita pruebas sólidas. Y aquí es donde muchos procedimientos fracasan: no basta con presentar capturas de pantalla.

Los jueces lo repiten una y otra vez: una conversación de WhatsApp solo tiene valor probatorio si se acredita su autenticidad. Y eso no se consigue con un acta notarial.

 

El error más común: confiar en un acta notarial

El acta notarial es útil para dejar constancia de que un contenido aparece en un dispositivo en un momento concreto. Pero no certifica su origen, ni su integridad, ni si ha sido manipulado. El notario no analiza metadatos, no verifica la estructura interna del archivo, no comprueba si la conversación ha sido editada, ni si falta parte del historial.

Por eso, en un juicio por despido, un acta notarial basada en capturas de pantalla suele ser insuficiente. El juez puede admitirla, pero no la considerará prueba concluyente. Y si la otra parte impugna la autenticidad —algo que ocurre casi siempre— la empresa se queda sin sustento probatorio.

Para un empresario que intenta demostrar una baja fraudulenta, esto puede significar perder el caso, tener que readmitir al trabajador o pagar una indemnización elevada.

 

El informe pericial informático: la prueba que marca la diferencia

A diferencia del acta notarial, un informe pericial informático sí analiza la conversación desde un punto de vista técnico. El perito informático especialista en WhastsApp no se limita a mirar la pantalla: extrae la información del dispositivo, verifica los metadatos, reconstruye el historial completo, identifica posibles manipulaciones y certifica la integridad del contenido.

Además, el perito puede comparecer en juicio, explicar el proceso, responder preguntas y defender la validez de la prueba. Esto es crucial: los jueces valoran enormemente la intervención de un experto independiente que pueda acreditar que la conversación es auténtica y no ha sido alterada.

Para una empresa que sospecha de una baja falsa, un informe pericial puede ser la diferencia entre demostrar una conducta fraudulenta o quedarse con simples sospechas.

 

La perspectiva del trabajador: protegerse también implica transparencia

El trabajador que está realmente enfermo o lesionado no debería temer a un informe pericial. De hecho, puede beneficiarse de él. Si la empresa presenta capturas manipuladas o conversaciones incompletas, un perito puede demostrarlo. Y si el empleado teme que se utilicen mensajes fuera de contexto, la pericial permite reconstruir la conversación completa, evitando interpretaciones sesgadas.

En definitiva, el informe pericial protege tanto al trabajador honesto como al empresario que actúa de buena fe.

 

La visión de un experto: Sergio Herrera, perito informático

Para comprender la importancia real de estas pruebas, resulta útil escuchar a quienes trabajan con ellas a diario. El perito informático Sergio Herrera, Ingeniero del COIT y miembro del CNIPJ, resume así la situación:“El mayor problema que vemos en los juicios laborales es la confianza excesiva en las capturas de pantalla. Son fáciles de manipular y, si la otra parte lo impugna, pierden todo su valor. Un informe pericial no solo certifica la autenticidad, sino que permite reconstruir la conversación completa y detectar cualquier alteración. En casos de despido por baja fraudulenta, esto es determinante”.

Herrera insiste en que muchos procedimientos se pierden por no haber actuado a tiempo:“Cuando una empresa sospecha de una baja falsa, debe preservar las pruebas cuanto antes. Si el trabajador borra mensajes o cambia de dispositivo, la recuperación puede complicarse. Y si se presenta un acta notarial sin pericial, la defensa queda coja”.

Su recomendación es clara: tanto trabajadores como empresas deben acudir a un perito informático antes de iniciar el procedimiento judicial, no después.

 

Conclusión: la prueba digital decide el juicio

En un despido relacionado con una baja médica, la conversación de WhatsApp puede ser decisiva. Pero solo si está correctamente obtenida y peritada. El acta notarial, por sí sola, no basta. El informe pericial informático es la herramienta que permite demostrar —o desmontar— una supuesta baja fraudulenta.

Para el trabajador honesto, es una garantía. Para el empresario que sospecha de un abuso, es la única vía sólida para acreditar los hechos. Y para el juez, es la forma más fiable de conocer la verdad.