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Recibir una denuncia por agresión sexual que no tiene base real es una de las situaciones más devastadoras que puede vivir una persona. No solo por lo que implica jurídicamente, sino por el impacto inmediato en todos los ámbitos de su vida. Y precisamente por eso, la reacción instintiva de querer explicarse, aclarar, contactar o publicar algo que corrija la versión acusatoria suele ser el primer error.

Desde SIMÓ Abogados Penalistas, Eduardo Simó lleva años repitiendo algo que la experiencia en sala confirma: en una acusación falsa de agresión sexual, los primeros pasos no son los más vistosos, pero sí los más determinantes. Lo que se hace o se deja de hacer en las primeras horas puede condicionar meses, a veces años, de defensa.

La presunción de inocencia existe, pero no trabaja sola

El punto de partida es conocido: en un procedimiento penal, corresponde a la acusación probar los hechos. La presunción de inocencia protege al investigado. El problema es que en la práctica, especialmente en delitos sexuales, el testimonio de la denunciante puede tener un peso relevante desde fases muy tempranas del procedimiento, incluso antes de que la defensa haya podido articular su posición.

Por eso, limitarse a negar los hechos no es suficiente. La defensa tiene que construir algo: analizar la credibilidad del testimonio, detectar incoherencias en el relato, identificar la ausencia de corroboraciones externas.

El Tribunal Supremo ha fijado criterios exigentes para que una condena pueda basarse únicamente en la declaración de la presunta víctima, y ahí es donde se concentra gran parte del trabajo técnico.

Qué no hacer cuando llega la denuncia

Hay tres decisiones que, tomadas mal en los primeros momentos, pueden comprometer toda la defensa posterior:

  • Declarar sin asistencia letrada especializada. Una declaración policial no es una conversación. Cada frase puede revisarse después y usarse en contra. Sin saber qué prueba tiene ya la acusación, declarar es arriesgar sin criterio.
  • Borrar mensajes, fotos o conversaciones por miedo a que se malinterpreten. Esos contenidos suelen ser los que mejor acreditan el contexto real de la relación, el consentimiento o las contradicciones de la denuncia.
  • Contactar con la denunciante para aclarar lo ocurrido. Cualquier comunicación puede interpretarse como presión o intimidación, y si hay medidas cautelares en vigor, abre un frente penal nuevo.

Cómo se construye una defensa real

Defender una acusación falsa no consiste en esperar a que la verdad se imponga sola. El proceso penal no funciona así. Exige prueba, coherencia y una estrategia que sepa dónde atacar la acusación.

En la práctica, esa estrategia se apoya en varios ejes simultáneos: el análisis técnico del relato para detectar incoherencias, la aportación de prueba objetiva que contextualice los hechos y el estudio del contexto personal y relacional entre las partes. En muchos procedimientos, la clave no está en un único elemento decisivo, sino en la suma de factores que, valorados en conjunto, debilitan la acusación por encima del umbral razonable.

Uno de los momentos más delicados es la adopción de medidas cautelares. Órdenes de alejamiento, prohibiciones de comunicación o prisión provisional pueden acordarse en fases muy iniciales, y el daño empieza antes del juicio. Por eso la defensa tiene que estar lista para cuestionar esas medidas desde el principio, no cuando ya están consolidadas.

El archivo y la absolución son posibles

Una denuncia falsa no conduce inevitablemente a condena. Con una defensa bien construida, es posible conseguir el archivo del procedimiento en fase de instrucción, una absolución por falta de prueba o, en determinados casos, emprender acciones posteriores por denuncia falsa.

Para quien necesita un abogado penalista con experiencia real en defensa ante delitos sexuales, Eduardo Simó y el equipo de SIMÓ Abogados Penalistas han resuelto favorablemente casos de este tipo que otros daban por perdidos, consolidando al despacho como una de las referencias más sólidas en España cuando la acusación afecta a la libertad y al futuro personal del investigado.

El análisis completo de cómo abordar este tipo de procedimientos está en su artículo sobre qué hacer ante una denuncia falsa por delito sexual.