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Eduardo Simó, abogado penalista especializado en delitos graves, lo resume con una frase que vale la pena no olvidar: "El peor error ante una denuncia falsa no es callarte, es hablar de más". Tiene razón. Porque en los procedimientos por delitos sexuales, los primeros movimientos del investigado suelen ser los que más pesan después, para bien o para mal.

Una denuncia falsa por agresión sexual coloca a quien la recibe en una situación de presión extrema. La reacción natural es defenderse, explicarse, contactar con la otra persona, borrar lo que pueda malinterpretarse o publicar algo que aclare la situación. Casi todo eso es un error.

Los primeros impulsos que hay que frenar

El más frecuente es contactar con la denunciante para "aclararlo todo". Parece una reacción humana, comprensible incluso. Pero un mensaje de WhatsApp, una llamada o un audio pueden interpretarse como presión o intento de influir en su versión. Si además hay una orden de alejamiento en vigor, el problema se convierte en otro frente penal.

Tan grave o más es borrar conversaciones, fotos o audios por miedo a que se malinterpreten. Muchas personas lo hacen por ansiedad, sin pensar que esos mensajes podían ser precisamente la prueba más útil para acreditar el contexto de la relación, el consentimiento o las contradicciones de la denuncia. Lo que conviene hacer es lo contrario: conservar todo, en conversaciones completas, no en capturas sueltas.

  • Audios, fotos, vídeos y mensajes anteriores y posteriores a los hechos.
  • Datos de testigos que conocieran la relación o el contexto.
  • Ubicaciones, llamadas, correos o actividad en redes sociales que sitúen los hechos.

Publicar en redes sociales para "limpiar la imagen" es otro error habitual. Un comentario impulsivo puede acabar incorporado al procedimiento, y si menciona directa o indirectamente a la denunciante, puede generar nuevos problemas: injurias, coacciones o incumplimiento de medidas cautelares.

Lo que sí exige una defensa penal seria en delitos sexuales

Declarar sin preparación previa es uno de los errores con consecuencias más duraderas. Una declaración policial o judicial no es una conversación informal. Cada frase puede ser revisada después por la acusación o el tribunal. Antes de declarar, hace falta saber qué se investiga, qué pruebas existen y qué riesgos procesales hay. Improvisar, en este terreno, sale caro.

Lo mismo ocurre con el consentimiento. No puede defenderse con frases simples como "habíamos quedado" o "teníamos confianza". Hay que analizarlo dentro del contexto completo: qué ocurrió antes, durante y después, si hay contradicciones, si existen testigos, qué dicen los mensajes. Una versión mal ordenada puede parecer contradictoria aunque el investigado tenga argumentos reales.

Y si en el conflicto aparecen amenazas con publicar imágenes íntimas o exigencias de dinero para no hacerlo, eso no puede ignorarse ni gestionarse por impulso. Tiene relevancia penal propia y puede ser clave para entender el contexto real de la denuncia.

La defensa penal en supuestas agresiones sexuales antes del juicio

El análisis completo de los ocho errores más frecuentes está en el artículo publicado por el despacho sobre cómo actuar ante una denuncia falsa por delito sexual. Para quien necesita un abogado penalista con criterio técnico desde el primer momento, Eduardo Simó y el equipo de SIMÓ Abogados Penalistas acumulan una trayectoria de resultados que los sitúa entre los referentes de la defensa penal en España en este tipo de procedimientos.

En delitos sexuales, esperar no es una opción.