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Reservas una mesa para comer o cenar con amigos, pides sin mirar precios, comes como si no hubiera un mañana… y cuando llega el momento de pedir la cuenta, decides levantarte e irte sin pagar. El conocido “simpa”.

Lo que muchos consideran una broma, una picaresca o una forma de “salir ganando”, en realidad puede convertirse en un problema penal muy serio.

En SIMÓ Abogados, despacho especializado en Derecho Penal, queremos explicarte qué dice la ley sobre estas conductas, cuándo pueden ser delito y qué consecuencias reales puede tener marcharse de un restaurante sin pagar.

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