- Esta abogada hace un análisis del panorama concursal en nuestro país y cree que en el 2026 se asentarán los planes de reestructuraciones
Este 2025 que ahora concluye trajo, como una de las noticias destacadas en el mundo de las insolvencias, la incorporación de la abogada Manuela Serrano como socia responsable del área de reestructuraciones al bufete español Toda&Nel-lo, al dejar esa misma responsabilidad en PwC. Una jurista con más de veinte años de experiencia a sus espaldas con una trayectoria avalada por su estancia en firmas como Roca Junyent, DLA Piper, Ceca Magán Abogados o la citada big four. Ahora Manuela ha aceptado el reto de crear esa área en la firma española, una práctica ya operativa y que cuenta con diez abogados entre las oficinas de Madrid y Barcelona.
“Estoy satisfecha con la decisión que tomé en su momento. El trabajo en Toda&Nel-lo es una vuelta a los orígenes del Derecho. Más artesanal y menos masificada, con un equipo de trabajo de primer nivel que son un apoyo importante para la labor que estoy desarrollando. El trabajo de esta práctica cuenta con el apoyo de las áreas mercantil y fiscal junto a la red internacional de despachos a la que pertenecemos como es la Legal Network International (LNI): Es una alianza de firmas independientes enfocada en asuntos transfronterizos, presente en más de 130 ciudades y 50 países, incluyendo centros financieros clave, para garantizar representación de alta calidad y respuesta rápida a sus clientes”.
Nuestra interlocutora reconoce que este paso profesional dado le ha ayudado a reencontrarse con la asesoría legal en estado puro, alejada de la preocupación excesiva por los números y márgenes o porcentajes. “Nuestra filosofía es trabajar de forma muy personalizada con la máxima excelencia jurídica posible como señas de identidad nuestras. “ En este año que se cumplirá este mes de marzo, una firma como Toda & Nel-lo ya está en la batalla con otros despachos en el mundo de las reestructuraciones gracias al prestigio de Manuela Serrano, abogada, docente y vicepresidente de la Asociacion Profesional de Administradores Concursales (ASPAC), una entidad que reivindica el papel de esos profesionales en este mundo de las insolvencias.
Esta jurista recuerda que el primer concurso importante en el que colaboró fue el de Afinsa en el 2006 en Roca Junyent, con Javier Díaz, en aquel momento socio del despacho, hoy en la boutique legal Abencys “Es difícil saber los concursos en los que he estado involucrada. Creo que algo más de trescientos a lo largo de mi carrera profesional, muchos de ellos ordinarios. Algunos mediáticos como el de Room Mate de Kike Sarasola, Bosques Naturales o Polaris y otros no tan mediáticos pero complejos. La clave para que un concurso ayude a salir a una empresa de su situación pasa por identificar pronto en qué estado se encuentra. Qué es lo que se quiere hacer y qué se puede hace con ella”.
Para esta experta “si la empresa tiene visos de solvencia, el concurso también es un método para sacarla adelante, junto con los planes de reestructuración que han venido con la normativa concursal del 2022. Hay que dejar de estigmatizar al concurso. Con un buen administrador concursal se sacan empresas adelante por medio de los convenios bien planificados. En algunas ocasiones asistimos a la venta de la unidad productiva para que lo que es el tejido empresarial y sus activos perduren. Puede presentarse a la vez que el concurso. En los últimos años me he especializado en esta actividad, hice la tesis doctoral sobre ello. Es una solución muy favorable para la continuidad del negocio”.

Manuela Serrano, flanqueada por Ignacio Toda, socio fundador, e Ignacio Goytisolo, socio y miembro del Comité de Administración del despacho. (Imagen: Toda & Nel-lo)
El avance de los planes de reestructuración
Respecto a los planes de reestructuración que suelen ser previos al concurso de acreedores Manuela recuerda que “es otra herramienta que ha llegado con la nueva ley de septiembre del 2022. La idea es buscar el consenso si no se logra, dentro del margen que tengas a los que no te apoyan hay que darles todo lo que se pueda. Se trata de ofrecerles una opción razonable a esos acreedores aunque no voten la viabilidad del plan de reestructuración. De lo contrario, la empresa no saldrá adelante. Los planes de reestructuración son un buena salida para muchas compañías pero no podemos denostar el concurso. Si logramos que se impulse la alerta temprana podremos ir rompiendo la estigmatización del concurso. El concurso de acreedores también recupera empresas como en otras ocasiones las liquida”.
En su opinión la aprobación de esos planes de reestructuración por parte del legislador ha sido una de las mejoras evidentes que introdujo la Directiva Europea (UE) 2019/1023 sobre marcos de reestructuración preventiva, luego traspuesta por la ley 16/2022 de 5 de septiembre “Esta normativa requiere retoques. Estamos a la espera de su Reglamento que la desarrolle y seria bueno eliminar el procedimiento de microempresas que tal como está diseñado no es muy útil, al mismo tiempo habría que revisar los criterios en cuanto a la exoneración de los concursos de personas físicas en la Segunda Oportunidad. Hay que crear criterios uniformes que ayude a combatir el fraude existente. Un fraude que hay en todas las prácticas pero no es mayoritario”.
En este escenario legislativo, Manuela Serrano, al igual que el resto de la Junta Directiva de ASPAC, subraya la necesidad de recuperar la figura del administrador concursal en el escenario actual “No se entiende el desprestigio de esta figura, clave para los concursos de acreedores y como desde el 2015, cuando se dijo que se aprobaría su Reglamento aún no lo tenemos. Esto nos crea a los profesionales que somos administradores concursales inseguridad y cierta situación de desamparo. El sistema de designación se ha cambiado lo que ahora genera incertidumbre en estos momentos. Sorprendentemente la nueva ley habla de una nueva figura que son los expertos en reestructuraciones, trabajo que hacen muchos administradores concursales reconvertidos en estos momentos”.

Esta abogada referente es ponente habitual de mesas redondas y debates, como este seminario organizado por el ICAM
La importancia de la sentencia Celsa
En esta conversación hablamos de la sentencia de la homologación del plan de reestructuración de la empresa Celsa gestionado por Alvaro Lobato, magistrado del juzgado dos de lo mercantl de Barcelona, con el que tuvimos la oportunidad de hablar recientemente “Fue la primera sentencia que respaldo en la homologación de ese plan el arrastre de los socios. El plan se presento el mismo día en el que entró en vigor esta nueva ley concursal. Fue un plan duro porque lo que querían los principales acreedores, fondos de inversión, fue el quedarse con la compañía”
Manuela recuerda que “esta cuestión se discutió en la tramitación de la norma hablando incluso que este tipo de medidas podrían tener carácter expropiatorio, ahora vemos que no lo tiene. Ahora ha habido otros casos como la sentencia del Grupo Rator en junio del 2025. Este tipo de medidas no debe ser la primer cuando negocias un plan de reestructuración. Al final se trata de que las partes busquen un acuerdo y sea el juez el que lo homologue”.
Desde su punto de vista “es bueno evitar que su señoría se convierta en protagonista de este tipo de actividades. Tienen mucho trabajo, porque les llegan asuntos de otra índole a su juzgado, de ahí que el trabajo de un buen administrador concursal ayude a resolver muchos de este tipo de situaciones. En los planes de reestructuración, la figura es la del experto en reestructuración que ayuda a las partes a gestionar ese plan”.
Sobre las anulaciones por parte de los jueces de los planes de reestructuración, nuestra entrevistada reconoce que suelen producirse “porque la letra de la ley es muy laxa. A veces se intenta jugar con ella para conseguir las mayorías. Cuando esa laxitud y ese juego entra en lo que se llama abuso de derecho, los jueces es cuando entienden que no pueden ser homologados. Si fuerzas en la formación de clases y creas una clase para ganar en las mayorías que a lo mejor se ha formado con un acreedor que acaba de incorporarse sin que fuera necesario, eso puede ser un abuso en la interpretación de la ley y los jueces deben estar atentos para no homologar esos casos que pudieran ser perjudiciales para la propia empresa”.
De cara al próximo 2026, Manuela Serrano vislumbra en el contexto de las reestructuraciones e insolvencias “es previsible que aumenten la puesta en marcha y consolidación de los planes de reestructuración en el corto y medio plazo. Quizás no para empresas más grandes. Al mismo tiempo se incrementarán los procesos concursales como consecuencia del incumplimiento de algunos planes que se pusieron en marcha. Incluso en este periodo de tiempo hay planes que se han reestructurado dos veces. Parece claro que si no sale ahora, acudirán al concurso.”
Desde su punto de vista, tenemos además que seguir luchando por quitar el estigma al concurso. Si el plan de reestructuración no sale con un buen administrador concursal se puede garantizar la solvencia de la empresa. En los concursos de persona física, el administrador concursal no puede quitarse de en medio y debe acompañar al deudor en ese recorrido. Nosotros hemos incorporado el fresh start americano con la Segunda Oportunidad. Hay algunos casos de abuso del uso del mecanismo, como lo hay en otras actividades. Vendrá muy bien la iniciativa del Supremo de implementar a partir de enero unos criterios homogéneos a esta actividad profesional”.