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Manuel Aragon, Candido Conde-Pumpido, Salvador Gonzalez y Javier Cremades, disertaron sobre los riesgos que acechan del imperio de la ley FOTOS CREMADES & CALVO SOTELO

  • Intenso debate que genera la presentación del libro Sobre el imperio de la ley, de este abogado español, un alegato en favor del Estado de Derecho

La sede del  Consejo General de la Abogacía Española (CGE) acogió   este jueves  la presentación del libro ensayo  Sobre el imperio de la ley, del abogado Javier Cremades presidente de la World Jurist Association y la World Law Foundation, en un acto que fue más allá de la mera presentación editorial para convertirse en un espacio de reflexión compartida sobre la vigencia del Estado de Derecho y las amenazas que se ciernen.

 La obra ha sido prologada por Stephen Breyer, juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos (1994-2022), y su epílogo ha estado a cargo de Stephan Harbarth, actual presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania. Este ensayo publicado en la  editorial Galaxia Gutenberg, se presenta como una aportación al debate público y jurídico, y como una invitación a una reflexión serena y rigurosa sobre la centralidad de la ley en las sociedades democráticas.

El encuentro que generó una gran expectación,  reunió a destacadas figuras del ámbito jurídi, co e institucional, entre ellas el presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Salvador González; el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; y el catedrático de Derecho Constitucional y magistrado emérito del Tribunal Constitucional, Manuel Aragón Reyes, junto a la intervención en vídeo del profesor Dr. Stephan Harbarth, presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania, quienes aportaron distintas miradas sobre los principales ejes de la obra y su relevancia en el contexto actual.

La conversación estuvo moderada por María Rey, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, quien condujo el diálogo hacia una reflexión clara y accesible sobre cuestiones que afectan directamente a la convivencia democrática.  En su primera intervención pidió el recuerdo a las víctimas recientes de Adamuz, quien arrancó declarando que "si algo están pidiendo esas familias es una respuesta y justicia", y planteó la preocupación ciudadana por el cuestionamiento creciente de las bases constitucionales y del respeto a la libertad.

En tiempos en los que la ley está desafiada por los protagonistas del poder en todo el mundo y en los que la furia de las redes sociales amenaza el orden geopolítico alcanzado con millones de muertos tras la Segunda Guerra Mundial, la presentación del libro de Cremades y el debate sobre el imperio de la ley le dieron al encuentro en el Auditorio General del Consejo de la Abogacía Española un clima potente de actualidad y de compromiso que tanto vienen necesitando las leyes y la política global.

Javier Cremades, explicando a los asistentes la fatiga democrática que hay en nuestras democracias mientras que Conde-Pumpido, Aragón y la moderadora María Rey  escuchan FOTOS CREMADES & CALVO SOTELO

El imperio de la ley es la clave

En su turno de palabra, Salvador González hizo  un llamamiento a defender el Estado de derecho y reiteró el compromiso de la abogacía con su defensa y la de la democracia.  Al mismo tiempo señaló que “el Estado de derecho no se protege solo. No está inmunizado frente a los riesgos y amenazas, aún más dañinas cuando vienen de dentro. Necesita de compromiso activo, de acciones, de suma de esfuerzos para su protección, de estar alerta, de no dar nunca por sentado que el Estado de derecho se mantiene solo y por sí mismo, porque no es así”.

Y en este sentido reiteró el compromiso “inquebrantable” de la Abogacía “con el Estado de Derecho, con los valores de nuestra democracia y con la defensa de los derechos y libertades”. "Nada puede estar por encima de la ley: ninguna persona y, por supuesto, ninguna institución", advirtió González, para puntualizar a continuación la fragilidad del Estado de Derecho en países como Venezuela e Irán. "Sin abogacía no hay, ni habrá Estado de Derecho", remarcó.

El libro de Cremades,  a través de sus veinte capítulos y más de cuatrocientas páginas,  es un alegato en defensa del Estado de derecho, de sus fortalezas, de sus amenazas y de la conveniencia de su protección y refuerzo. “Hoy vivimos un momento de fatiga democrática, de desconexión y desilusión. Por eso es urgente recuperar la conciencia de que el Estado de derecho no es algo para los demás, sino una responsabilidad personal de cada ciudadano”, aseguró el autor.

 Javier Cremades explicó que la obra nace de la preocupación por los procesos de desgaste progresivo del Estado de Derecho, que no siempre se manifiestan de forma abrupta, sino a través de dinámicas aparentemente formales que pueden vaciar de contenido los principios constitucionales.

El autor defendió la necesidad de recuperar una comprensión compartida de la ley como límite al poder y garantía esencial de la democracia, y la urgencia de estimular el debate cívico y facilitar herramientas para identificar cómo se producen transformaciones profundas y aparentemente indetectables que debilitan el Estado de derecho.

A lo largo del acto, se subrayó que el imperio de la ley no es un principio abstracto ni una realidad garantizada de forma automática, sino una construcción que exige vigilancia constante, respeto institucional y compromiso cívico.

Las intervenciones de Conde-Pumpido y Manuel Aragón pusieron el acento en la importancia de la separación de poderes, la seguridad jurídica y el papel de la abogacía en la defensa de los derechos y libertades fundamentales, así como en los riesgos que suponen la deslegitimación de las instituciones, la erosión de la confianza ciudadana y la polarización política.

Expectación notable la que generó la presentación de “Sobre el Imperio de la Ley”,   obra de Javier Cremades en un CGAE lleno hasta la bandera  que analiza con claridad el deterioro del Estado de Derecho FOTOS CREMADES & CALVO SOTELO

La vigencia de la Constitución de 1978

En su turno de palaba  Candido Conde-Pumpido felicitó a Cremades en el comienzo de su disertación por abordar "un tema tan complejo", y alertó de que en la actualidad "se está desvalorizando la ley".  Habló de los  45 años del Tribunal Constitucional y de los peligros que existen de su deslegitimación por no estar de acuerdo con sus decisiones.

También recordó que  la democracia española ha superado desafíos muy relevantes y puso como ejemplo el intento de un sector de la dirigencia catalana de independizarse de España, al que denominaron procéss que Cremades aborda en este libro En ese contexto, insistió en que ni el poder legislativo ni el ejecutivo pueden interferir en el judicial, del mismo modo que éste tampoco puede invadir las competencias de aquellos, y destacó el artículo 117 de la Constitución como la garantía que asegura la independencia de jueces y tribunales.

"El respeto a la legalidad y al Constitucional es imprescindible", insistió el presidente del Constitucional , al advertir que "los enemigos de la democracia no siempre son externos, también pueden ser internos".

 En ese sentido, Conde-Pumpido definió la Constitución como "el orden básico para todos, para el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, donde se deben evitar interferencias entre estos poderes ", y calificó el libro de Cremades como "una lectura obligada para todos los juristas.

En su turno de palabra Manuel Aragón coincidió con los otros dos ponentes para añadir que  la polarización es el mayor enemigo de las democracias. "Sin concordia no puede mantenerse el Estado de derecho", señaló, para alertar enseguida sobre los procesos de división que se están registrando tanto en Estados Unidos como en Francia y, claro, en España.

Este jurista advirtió ,que, si se abandona el imperio de la ley y "se incumple la Constitución y las leyes o se interpretan torcidamente en beneficio del poder", quedan desprotegidas las libertades ciudadanas, la seguridad jurídica y la igualdad ante la ley.  Al mismo tiempo recordó que , cuando no se ponen límites efectivos a los poderes públicos, lo que sustituye al Estado de derecho es el autoritarismo, y recordó que las democracias constitucionales contemporáneas no suelen sucumbir mediante golpes de Estado, sino a través del "deterioro interno de sus instituciones".

Debate intenso

En el intercambio de opiniones  entre los tres juristas, Cremades destacó que ."El imperio de la ley es la única fuerza. Sólo bajo el gobierno de las leyes, el ser humano puede vivir en libertad y en paz. Si no nos sometemos al derecho, la ley del más fuerte, las fauces del totalitarismo acechan y amenazan con devorar la libertad y la convivencia", definió  el abogado y socio director del despacho Cremades & Calvo Sotelo.

En este debate , Conde-Pumpido cerró sus conceptos con vehemencia y una advertencia final para recoger una frase lapidaria del pensador y escritor francés Albert Camus: "Cuando se juntan la intolerancia, la estupidez y el fanatismo, la situación es preocupante", diferenciando entre criticar la ley y atacarla físicamente, como ocurrió con el asalto trumpista al Capitolio de EEUU..

Asimismo, subrayó que "no es lo mismo cuestionar una ley que invadir el Capitolio", en referencia a los asaltos a las sedes de los poderes del Estado en Estados Unidos y Brasil, y explicó que esta deriva ha sido objeto de debate entre tribunales constitucionales de distintos países.

Conde-Pumpido recordó además que magistrados de instancias internacionales están siendo objeto de presiones y acosos, incluyendo restricciones de visado, y advirtió de que el proyecto de construir un Estado de derecho a escala global atraviesa un momento de "retroceso".

Por su parte, Aragón consideró que, aunque la situación actual no puede calificarse de "trágica", sí constituye un momento de riesgo que exige una respuesta activa desde las instituciones, la política, la justicia y el debate público, y subrayó que el Estado de derecho no se sostiene únicamente sobre normas, sino sobre un sustrato social basado en la concordia.

Ambos constitucionalistas  coincidieron en señalar que la polarización política, que a su juicio se origina en las élites y se transmite al conjunto de la sociedad, erosiona los consensos necesarios para preservar una democracia constitucional sólida, una advertencia que conecta con el mensaje central del libro presentado por Cremades como llamamiento a la defensa colectiva del imperio de la ley.