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Francisco J. Sánchez Asociado Senior del Departamento Fiscal - Tributario de Cremades&Calvo-Sotelo Abogados

En tiempos de incertidumbre política conviene recordar que la democracia no se sostiene únicamente sobre el principio del sufragio universal, libre y directo; sus pilares son muchos otros. Entre ellos, y a propósito de la reciente publicación de Sobre el imperio de la ley, de Javier Cremades, quiero destacar uno fundamental: el sometimiento al imperio de la ley.

Esta idea, presente en obras esenciales sobre teoría política, nos indica que la verdadera fortaleza de un sistema democrático radica en la igualdad ante la norma, tanto para los ciudadanos como para los poderes públicos.

En esta línea, Javier Cremades afirma que: “El imperio de la ley es la única alternativa al imperio de la fuerza. Sólo bajo el gobierno de las leyes el ser humano puede vivir en libertad y en paz.” Es decir, estamos ante el principio que asegura que tanto los ciudadanos como los poderes públicos actúen bajo normas comunes, evitando la arbitrariedad y el abuso; siendo un buen mecanismo de contención de los riesgos asociados a corrientes populistas.

A lo largo de su obra, el autor pone de manifiesto lo fundamental del respeto de la supremacía que representa nuestra querida Constitución Española de 27 de diciembre de 1978, del respeto a las Instituciones del Estado y del respeto al principio de separación de poderes.

Para ello, se abordan episodios de inminente actualidad que suponen amenazas, a nivel nacional e internacional, al orden democrático; advirtiendo de los riesgos que presenta la injerencia del poder político en el plano judicial. Previene el autor del riesgo de que el debate público no tenga como marco el Estado de derecho, sino que se centre en el Estado de Derecho.

Mientras avanzo en la lectura de Sobre el imperio de la ley, es imposible evitar que resuene en mi cabeza el nombre de Montesquieu. Éste, en El espíritu de las leyes, advirtió de la inclinación de los hombres que tienen el poder a abusar de él. Para prevenir este riesgo propuso la separación de poderes como mecanismo indispensable para la libertad.

Por su parte, el libro que inspira esta reflexión trata de preservar la convivencia y la igualdad mediante un enfoque eminentemente jurídico. Defender el imperio de la ley es un verdadero acto de compromiso con la libertad y con el futuro.