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La historia de esta pareja refleja la realidad de muchas familias españolas. Matrimonio en régimen de gananciales, con dos hijos pequeños y unos ingresos ajustados que apenas alcanzaban para cubrir los gastos mensuales. Ambos trabajaban por cuenta ajena, con sueldos de poco más de 1.000 euros cada uno. Sin embargo, la pandemia y la llegada de los hijos alteraron por completo su equilibrio económico.

Lo que en su momento fueron soluciones puntuales —tarjetas revolving y préstamos rápidos— acabaron convirtiéndose en una espiral de deuda difícil de frenar. Las cuotas crecían, los intereses se disparaban y la presión financiera se volvía insostenible.

A pesar de todo, lograron conservar lo imprescindible: un coche y una moto de segunda mano, de escaso valor pero fundamentales para mantener su actividad laboral. Tras meses de incertidumbre, han conseguido una resolución judicial que les permite empezar de nuevo. Gracias a la intervención del despacho Reclama Por Mí, se les ha concedido la exoneración total de más de 120.000 euros, además de la suspensión de varios procedimientos de ejecución que pesaban sobre ellos.

Desde Reclama Por Mí explican que este tipo de situaciones son cada vez más frecuentes. “La mayoría de personas que se acogen a la Ley de Segunda Oportunidad no son grandes deudores, sino trabajadores que han sufrido un revés económico y han perdido el control de sus finanzas. Lo importante es saber que la ley les respalda y que pueden reconstruir su vida sin perderlo todo.”

En este caso, el juez consideró que la pareja cumplía con los requisitos legales: carecían de patrimonio relevante, no habían cometido delitos económicos y demostraron que sus deudas eran imposibles de afrontar con sus ingresos actuales.

Para ellos, esta resolución supone el cierre de una etapa marcada por la angustia. “Nos hemos quitado un peso enorme de encima. Ya no vivimos con miedo a cada carta del banco o del juzgado. Podemos pensar en el futuro y disfrutar de nuestros hijos sin esa carga constante”, afirman.

Desde la plataforma www.reclamapormi.com recuerdan que cualquier persona —ya sea particular o autónomo— puede acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad si cumple con los requisitos básicos. “Es una herramienta real, eficaz y cada vez más utilizada. Permite romper con una situación que, de otro modo, se convierte en una condena de por vida”, concluyen desde el despacho.