JUC


«El piso me lo quedo yo, que fui la única que estuvo». Lo he oído en mediación, en el despacho y en el pasillo del juzgado, con distintas palabras y la misma cara. A veces llega en versión aritmética, que es la más peligrosa porque parece razonable: que el piso no se tase en 200.000, sino en 150.000, porque yo era la que dormía en el hospital mientras mis hermanos llamaban los domingos.

Es la pregunta que más nos hacen cuando se abre una herencia: si cuidar a los padres da más derecho en el reparto entre hermanos. Y ahí es donde nos toca decirle al cliente lo que no quiere oír.

VER POST