La inteligencia artificial empieza a abrirse camino en el trabajo jurídico, también en tareas tan técnicas como la revisión de las tasaciones de costas. Estas liquidaciones, que determinan qué gastos debe asumir la parte condenada tras un procedimiento judicial, pueden incluir errores de cálculo, conceptos injustificados o importes excesivos. Detectarlos a tiempo resulta fundamental para preparar una posible impugnación. Así lo analiza Prudencia.ai en su blog, donde explica cómo utilizar estas herramientas para revisar las partidas y preparar una estrategia de oposición sin sustituir el criterio del profesional.
El punto de partida es comprender qué implica una tasación de costas. Cuando una resolución judicial impone las costas a una de las partes, quien resulta favorecido presenta una relación de los gastos reclamados. Posteriormente, el letrado de la Administración de Justicia practica la tasación conforme a los artículos 241 a 246 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Sin embargo, la cantidad resultante no siempre tiene por qué aceptarse sin revisión. La parte obligada al pago puede cuestionar determinados conceptos o importes mediante los mecanismos de impugnación previstos legalmente. El problema es que esta tarea exige examinar documentación, realizar comprobaciones económicas y fundamentar jurídicamente cada objeción en plazos reducidos.
Una herramienta para ordenar y detectar posibles errores
Según explica Prudencia.ai, la inteligencia artificial puede facilitar buena parte del trabajo documental. Entre sus aplicaciones se encuentra la clasificación de las partidas incluidas en la tasación, la comparación de los importes con las facturas y minutas originales y la detección de posibles duplicidades.
También puede identificar conceptos que necesitan una justificación adicional y organizar las objeciones en tablas que relacionen cada gasto cuestionado con su importe, el motivo de la discrepancia y la documentación que lo respalda.
Para realizar este análisis, la plataforma recomienda reunir previamente la resolución judicial, la tasación, las minutas de honorarios, los justificantes de gastos y los escritos procesales relevantes. La calidad de los resultados dependerá, en buena medida, de que la documentación esté completa.
La empresa insiste en que «la interpretación de las reglas procesales y su aplicación al caso corresponden al profesional». Por tanto, la herramienta debe funcionar como apoyo para organizar información y detectar posibles incidencias, no como sustituto de la valoración jurídica.
Partidas indebidas y honorarios excesivos: dos motivos diferentes
Uno de los aspectos fundamentales de una impugnación consiste en distinguir entre partidas indebidas y honorarios excesivos. Aunque ambos conceptos pueden justificar una oposición a la tasación, responden a motivos diferentes.
Las partidas indebidas son aquellas que no deberían haberse incluido, por ejemplo, porque el gasto carece de justificación suficiente o no corresponde a una actuación que pueda repercutirse a la parte condenada.
En cambio, cuando se cuestionan los honorarios por excesivos, no se discute necesariamente que el trabajo profesional deba incluirse, sino que la cantidad reclamada resulte desproporcionada conforme a las circunstancias del procedimiento y los criterios jurídicos aplicables.
En este punto, Prudencia.ai recuerda que los criterios orientativos de los colegios profesionales pueden servir como referencia, pero no deben interpretarse automáticamente como tarifas obligatorias. La valoración debe atender al caso concreto.
Preparar una impugnación con ayuda de IA
Una vez identificadas las partidas cuestionables, la inteligencia artificial puede ayudar a elaborar un primer borrador del escrito. Para ello, resulta conveniente describir cada concepto, explicar el motivo de la objeción, vincularlo con las pruebas disponibles y contrastar los fundamentos jurídicos que se pretenden utilizar.
La plataforma propone un ejemplo hipotético: un despacho recibe una tasación de 14.900 euros con 23 partidas. La herramienta detecta dos facturas de peritos que parecen corresponder al mismo informe, gastos de desplazamiento sin justificar y honorarios calculados sobre una cuantía superior a la establecida en la sentencia. El abogado revisa las alertas, descarta las objeciones que considera débiles y utiliza las que cuentan con respaldo documental para preparar la impugnación.
Los riesgos de confiar demasiado en la tecnología
El uso de estas herramientas también presenta riesgos. La IA puede interpretar incorrectamente un documento, realizar cálculos equivocados o proporcionar referencias normativas y jurisprudenciales que no respalden realmente el argumento planteado.
Por eso, Prudencia.ai advierte de que «no debe inventar hechos, documentos ni fundamentos jurídicos». Cada importe debe contrastarse con los originales, las normas y sentencias citadas deben verificarse y el escrito final ha de revisarse antes de su presentación.
También resulta imprescindible proteger la información personal y confidencial contenida en los expedientes, comprobando las condiciones de seguridad y tratamiento de datos de la herramienta utilizada.
La conclusión de Prudencia.ai es que la inteligencia artificial puede agilizar la revisión de las costas y mejorar la organización de las impugnaciones, siempre que exista supervisión profesional. Su mayor utilidad no consiste en decidir por el abogado, sino en ayudarle a detectar posibles errores y concentrar sus esfuerzos en las objeciones que realmente tienen fundamento.
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