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Ser investigado por homicidio o asesinato es una de las situaciones más graves a las que puede enfrentarse una persona. El peso del resultado, una muerte, suele eclipsarlo todo. Sin embargo, el derecho penal no se limita a contar víctimas: analiza contextos, agresiones previas y decisiones tomadas en segundos.

El Código Penal español reconoce que no toda muerte causada por una acción defensiva constituye un delito. La legítima defensa puede excluir o atenuar la responsabilidad penal incluso cuando el desenlace es mortal. Pero hacerlo valer jurídicamente exige algo más que sentido común: exige una defensa penal especializada desde el primer momento.

En SIMÓ Abogados Penalistas defendemos procedimientos por homicidio y asesinato con un enfoque claro: determinar si la actuación estaba amparada por la legítima defensa y demostrarlo con rigor probatorio y jurídico.

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