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Marta firmó su hipoteca en 2014. Como casi todos, pagó sin cuestionarlo todos los gastos de constitución: notaría, registro, gestoría y tasación. Nadie le dijo que podía negociar. Nadie le explicó que no le correspondía asumir todo. Años después, creyó que ese dinero ya estaba perdido. Pero no. A finales de 2024, leyó una noticia: nuevas sentencias del Tribunal Supremo confirmaban que estos gastos se podían reclamar con intereses. Y que 2025 sería clave para los consumidores que aún no habían reclamado.

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