● El grupo cuenta con un capital de hasta 50 millones de euros con el objetivo de alcanzar los 1.000 profesionales en cinco años ● El sector se enfrenta a un reto de transformación sin precedentes en una de las industrias más fragmentadas del país
El grupo Asevia supera ya los 150 profesionales repartidos en siete despachos de cinco comunidades autónomas, entre los que destacan The Startup CFO (Madrid y Cataluña), Roca & Asociados (Cataluña y Madrid), Qualitax (Navarra) y Torquemada Asesores (País Vasco), que siguen liderados por sus socios fundadores.
El objetivo es sumar nuevos socios en toda España hasta alcanzar el millar de profesionales en cinco años, para ofrecer a la pyme un asesoramiento estratégico con expertos en asesoría fiscal, contable, laboral, jurídica y financiera.
Un sector al borde de su mayor transformación
El asesoramiento a empresas y autónomos mueve en España unos 12.000 millones de euros anuales repartidos entre más de 63.000 asesorías, de las que sólo 308 (menos del 1 por ciento) tienen más de 20 empleados. Es una de las industrias más fragmentadas del país: cada asesoría atiende de media a unas 50 empresas, frente a las 350 de Estados Unidos o a las 150 del Reino Unido.
Más del 80% de los ingresos del sector procede hoy de servicios de gestión y administración. “A medida que estas tareas se automaticen y se presten de forma cada vez más similar, las asesorías tendrán menos margen para diferenciarse y aumentará la presión sobre sus precios”, apunta el CEO y cofundador de la compañía, Jorge Suárez de Lezo.
La inteligencia artificial y la digitalización asociada a la factura electrónica y a sistemas como Verifactu facilitarán el tratamiento de información que todavía exige mucho trabajo manual.
Así, una parte de las tareas que hoy absorben el tiempo del asesor podrá resolverse de forma automatizada. Su aportación se concentrará cada vez más en interpretar esa información, anticipar riesgos y oportunidades, y ayudar al cliente a tomar decisiones. El valor del asesor evolucionará hacia un acompañamiento más personalizado y estratégico.
“El asesor cuenta con un conocimiento profundo de su cliente y una relación de confianza construida durante años. Queremos darle más herramientas y tiempo para aprovechar esa ventaja. Cuando combine ese conocimiento con un servicio integral y con tecnología, dejará de reaccionar para anticiparse”, explica Jorge Suárez de Lezo.
Capital humano y tecnología
La transformación tecnológica no es el único desafío. El sector afronta también una creciente dificultad para atraer nuevos perfiles y asegurar el relevo generacional en muchos despachos. La formación y la inteligencia artificial abren aquí nuevas vías: al liberar al profesional de las tareas más mecánicas, la profesión gana en contenido, en proyección y en atractivo para el talento que llega.
Con ese fin, Asevia integra las mejores herramientas del mercado y desarrolla un marco tecnológico propio, diseñado para las necesidades del sector y construido sobre la experiencia de los asesores y su relación con el cliente.
“Hoy un asesor dedica gran parte de su jornada a gestionar en lugar de asesorar. Sólo el correo se lleva en torno al 20% de su tiempo, y la gestión de tareas repetitivas entre un 30% y un 50%. Nuestra tesis es que dos tercios de ese trabajo pueden automatizarse con tecnología e IA supervisadas por el asesor, lo que le permitiría dedicar más tiempo al asesoramiento estratégico”, explica Juan Palomares, COO y cofundador de Asevia.
Asevia parte de una idea: el valor de un despacho está en sus personas. Por eso la integración respeta el criterio y la autonomía de cada profesional, y apuesta por un entorno estable, cercano y con equilibrio real entre vida personal y profesional, donde el talento pueda hacer carrera a largo plazo.
“Compartir especialistas permite ampliar las capacidades de cada firma y atender necesidades que resultan difíciles de cubrir con un equipo pequeño. La suma de profesionales, la cercanía con el cliente y la tecnología nos permiten ir más allá”, añade Juan Palomares.
Los socios mantienen participación en su negocio y autonomía de gestión, pueden convertirse en accionistas del proyecto de grupo, y acceden a un recorrido profesional que va más allá de dirigir su propia oficina. Para financiar el proyecto, los inversores han comprometido 26 millones de euros, ampliables hasta 50 millones si el proyecto lo requiere, que se complementarán con deuda. El inversor de referencia es Novena Capital Partners
