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  • Un debate organizado por CEDRO en la Biblioteca Nacional reafirma la preocupación por el desarrollo de la IA y el vacio legal existente.

La irrupción de la inteligencia artificial generativa (IAG) en el mundo literario se ha convertido en una de las preocupaciones de muchos de los autores. Esta cuestión  fue el tema central del debate de la mesa redonda «La vida del escritor en tiempos de IA: ¿Qué nos dice el Libro Blanco Escribir y traducir en tiempos de IA de ACE?», celebrada en la Biblioteca Nacional de España.

 Durante la charla, se presentaron los resultados principales de II Libro Blanco del Escritor, una actualización del estudio de 2019 elaborado por ACE, que pone de manifiesto la creciente inquietud de los autores ante el impacto de la IAG. El informe, en el que participaron más de 600 escritores y traductores, refleja que el 80 % considera que la inteligencia artificial supone una amenaza para su trabajo y para sus derechos de autor.

La jornada, organizada como parte del ciclo de coloquios «Escribir y sus circunstancias», contó con la participación de Carme Riera, presidenta de CEDRO; Ramón J. Soria, escritor y antropólogo; y Manuel Rico, presidente de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE). La mesa estuvo moderada por Carmen Cuartero, directora de Comunicación, de CEDRO.

Carme Riera, presidenta de CEDRO, explicó la necesidad de establecer una regulación clara que defienda los derechos de los autores. Riera señaló que «en CEDRO analizamos cómo se regula la IA en otros países, su impacto legal y las infracciones que genera y estamos en diálogo con las instituciones».

La presidenta de CEDRO también aclaró que «las herramientas de IA no crean, copian utilizando el bagaje de los escritores y escritoras para nutrir esa repetición. En este contexto, los derechos de autor no se pueden perder y no nos pueden estafar».

Riera insistió en que «es importante autorizar que la IA utilice nuestros textos y que, además, se nos remunere a los autores y autoras por ello». Asimismo, destacó la importancia de reconocer el trabajo de los traductores: «gracias a sus magníficas traducciones podemos acercarnos a autores que de otra manera no podríamos. Las máquinas no podrán suplir a un humano».

Por su parte, Manuel Rico, presidente de ACE, advirtió que «entre 2019 y 2025 se ha agigantado lo que era un peligro pequeño de tal manera que está penetrando en todas las áreas del mundo literario». Además, añadió que: «el 57 % de los autores rechaza la utilización de mecanismos de inteligencia artificial y dicen que no los van a utilizar para escribir sus obras nunca».

Rico subrayó, además, que «autorización, pago y transparencia son elementos fundamentales, y en España es importante abrir una negociación para garantizar que la IA contemple esta triada y la adapte a nuestra realidad». 

Por un compensación justa

Por su parte, Ramón J. Soria, escritor y antropólogo, abordó los riesgos de confundir la producción automatizada con la verdadera creación literaria: «las tecnológicas están robando a los autores, están robando su obra de forma impune. Los usuarios de IA pensamos que estos contenidos tienen calidad, pero las IA también se nutren de basura».

En cuanto a la preocupación del sector, señaló que «los escritores y escritoras, y sobre todo los traductores, piensan que va a cambiar de forma radical su trabajo y la valoración que este va a tener por parte de los lectores. Una de las cuestiones más relevantes es que la IA nunca va a generar textos realmente originales, y el lector siempre va a valorar aquellas obras que están creadas por personas».

En cuanto a las conclusiones de este Libro Blanco del Escritor hay que reseñar algunas como “que los autores y autoras españoles apenas hacen uso de las Inteligencias Artificiales Generativas. En el núcleo duro, en el corazón de su actividad y en los “productos culturales que fabrican” como creadores y creadoras hay tres valores fundamentales que les impulsa a no usarlas: la originalidad, la propia identidad y la independencia”.

También estos creadores “temen el vacío legal, la actual inexistencia

de una regulación cuyo hueco ha permitido que desde que se lanzaron al mercado las IAG, antes y ahora, durante su llamado “entrenamiento”, hayan usado y estén utilizando billones de textos sujetos a derechos de autor sin haber informado a sus dueños, sin haber pedido permiso o autorización, sin considerar la posibilidad de una negativa, sin proponer o negociar remuneración alguna por un uso que ya les esta dando y les va a dar a estas compañías enormes beneficios económicos”.

Al mismo tiempo “conocen la urgencia de establecer dicha legislación a nivel europeo que defienda y acote con precisión el principio de Autorización, Remuneración y Transparencia (ART), adoptado por el European Writers’ Council. Una legislación que no sea sólo un marco legal, sino que establezca de forma ágil, eficiente y rápida los mecanismos técnicos y expertos de seguimiento, supervisión y control de las IAG”.

Estos profesionales “  autores y traductores, titulares de derechos de autor sobre sus obras, exigen una protección eficaz y justa de las Administraciones Públicas y de los gobiernos. Estos creadores  están muy preocupados y han comprobado que las IAG llevan tiempo utilizando sus obras sujetas a derechos de autor. Demandan a sus asociaciones y (también a las autoridades públicas que tienen responsabilidad en esta cuestión) que afronten la defensa de la ley de propiedad intelectual vigente. En la actualidad las compañías de IAG escapan de esa ley.

En este contexto este Libro Blanco del Escritor reclama “ que se promueva un marco legal europeo que controle dicho uso. Que se luche legalmente para impedir que utilice obras sujetas a derechos sin la autorización del autor/autora. Que las compañías de IAG informen a los autores y autoras cuando se esté utilizando obra sujeta a derechos, y que se pueda saber y rastrear este uso”.

Por ese motivo piden que “ se negocie con las compañías de IAG una remuneración adecuada y justa por ese uso de su obra, también por el uso que ya se ha hecho hasta ahora, antes de la futura ley