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La fiscal de la Unidad de Delitos de Odio y Discriminación de la Fiscalía General del Estado, María Jesús Raimundo Rodríguez, ha advertido este jueves de las pocas denuncias que se presentan por crímenes de odio en los casos de aporofobia, el rechazo y desprecio a las personas que viven en la calle.

La fiscal ha explicado que si bien todos los delitos de odio sufren altos niveles de "infradenuncia" por parte de sus víctimas, de entre el 80 y el 90 %, en el caso de la aporofobia la cifra sería aún mayor.

Entre otras explicaciones, ha apuntado, estaría en primer lugar la propia vulnerabilidad de la víctimas y el desconocimiento por su parte de que han sufrido un hecho delictivo.

En segundo lugar, la fiscal ha destacado la desconfianza de estas personas en las instituciones, que no sienten que puedan ayudarles, muchas veces, ha señalado, por la falta de profesionalidad de algunos funcionarios, que incluso no permiten entrar a los sintecho a sus oficinas u hospitales.

Asimismo, también se derivaría la infradenuncia de la carencia de formación entre agentes de la policía, jueces y fiscales sobre esta especialización de delitos de odio y discriminación por aporofobia.

La fiscal ha reclamado el desarrollo de legislación, así como protocolos y formación para los futuros profesionales y aquellos que ya están ejerciendo.

Rodríguez Raimundo ha pedido que, cuando se investiga una agresión o ataque de aporofobia, "se llegue hasta el final", se tengan en cuenta los prejuicios sobre el colectivo de sin hogar que pueden cimentar el delito de odio y se evite reducir lo ocurrido por defecto a una "gamberrada".

La fiscal ha sido la encargada de abrir una nueva edición del Congreso Internacional sobre Aporofobia, que ha reunido a expertos de doce países y ha puesto el foco sobre el estigma de la pobreza.

Esta conferencia está organizada por el Institut Químic Sarrià-Universitat Ramon Llull, con el apoyo de la Fundación ”la Caixa”, y la colaboración de la Fundación Pere Tarrés-URL y Cáritas, entre otras entidades.