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  • El juzgado impone multa e indemnización por cuatro delitos leves de lesiones y Aboganimal reivindica que “sin gestoras felinas no hay C.E.R.”

Fueron a capturar una gata preñada para evitar nuevas camadas y acabaron agredidas. Ahora, el Tribunal de Instancia de Paterna ha condenado a dos mujeres por agredir a dos gestoras felinas durante una actuación vinculada al método C.E.R. —captura, esterilización y retorno— en la Partida de la Tandera, en Paterna.

Una actuación C.E.R. que acabó en agresión

La sentencia considera probado que los hechos ocurrieron el 23 de abril de 2025, sobre las 18:00 horas, cuando las dos cuidadoras acudieron al lugar con una jaula trampa para capturar a una gata comunitaria que se encontraba preñada.

Según recoge la resolución, las denunciadas, contrarias a la gestión ética de las colonias felinas, intentaron arrebatarles la jaula y, durante el forcejeo, una de las gestoras resultó herida en las rodillas, mientras que la otra fue tirada al suelo y agredida por todo el cuerpo.

El juzgado condena a las dos acusadas por cuatro delitos leves de lesiones —dos por cada gestora agredida— del artículo 147.2 del Código Penal. La resolución impone a cada una de ellas un mes de multa por cada delito, a razón de seis euros diarios, además del pago de las costas correspondientes y de una indemnización conjunta y solidaria de 180 euros a cada una de las gestoras lesionadas. En total, deberán abonar 720 euros en concepto de multa y 360 euros en concepto de indemnización.

 

Sin gestoras felinas no hay C.E.R.

El caso ha sido llevado por Eloi Sarrió Santana, abogado animalista y director de Aboganimal, en representación de la acusación particular. Para Sarrió, la sentencia tiene una lectura que va más allá de la condena concreta: “Las gestoras felinas no son el problema: son parte de la solución.”

El abogado subraya que las personas que gestionan colonias felinas cumplen una función esencial dentro de las políticas públicas de protección animal: “Las gestoras felinas realizan una labor imprescindible para controlar éticamente la población de gatos comunitarios. Su trabajo evita nuevas camadas, reduce el sufrimiento animal, mejora la convivencia vecinal y permite que los ayuntamientos puedan cumplir con sus obligaciones legales. Sin gestoras felinas no hay C.E.R.”

Un precedente judicial en Santa Pola

No es un caso aislado. En 2022 el despacho Aboganimal ya obtuvo una sentencia pionera por la agresión a una alimentadora felina en Santa Pola, Alicante, en la que se reconoció, además del delito de lesiones, una prohibición de acercamiento a la gestora y a su colonia.

Cuatro años después, los juzgados vuelven a reconocer que quienes cuidan colonias felinas merecen protección frente a situaciones de violencia, hostilidad o acoso.

“En 2022 dijimos que aquella sentencia era importante porque reconocía la dignidad de las gestoras felinas. Hoy debemos decirlo de nuevo. Cada vez que una cuidadora es insultada, amenazada o agredida por hacer su trabajo, no solo se la ataca a ella: se ataca a la colonia, al método C.E.R. y a la propia obligación legal de los ayuntamientos de gestionar éticamente a los gatos comunitarios”, señala Sarrió.

 

El alivio de las gestoras tras la condena

Desde Gats de la Canyada – Paterna, asociación personada como acusación particular, valoran la sentencia como “un paso importante para que las personas que cuidan colonias felinas puedan realizar su labor sin miedo, sin persecución y sin tener que justificar constantemente una actividad que no solo es legítima, sino necesaria”.

La asociación añade: “Esta sentencia no borra lo ocurrido, pero sí lanza un mensaje claro: cuidar una colonia felina no puede convertir a nadie en objetivo de insultos, amenazas o agresiones”.

Las dos gestoras afectadas, identificadas por sus iniciales M.D.G. y M.C.A.S., han expresado su alivio tras la resolución judicial: “Lo que queríamos era que se reconociera que aquello ocurrió y que no nos lo merecíamos. No estábamos haciendo nada malo. Al contrario: estábamos intentando evitar más camadas y más sufrimiento”.

Una de ellas añade: “Ojalá ninguna gestora tenga que pasar por esto. Las gestoras felinas no buscamos conflictos. Alimentamos, capturamos, esterilizamos, cuidamos y damos la cara muchas veces donde otros miran hacia otro lado. Esta sentencia nos ayuda a sentir que la ley está de nuestra parte y que no estamos solas”.

Una llamada de atención a los ayuntamientos

El caso vuelve a poner sobre la mesa la situación de vulnerabilidad que sufren muchas cuidadoras de colonias felinas en España. Aunque la legislación estatal y autonómica obliga a los ayuntamientos a gestionar las colonias mediante métodos éticos como el C.E.R., en la práctica muchas gestoras siguen desempeñando esta labor en soledad, con escasa protección institucional y expuestas al enfrentamiento con particulares contrarios a la presencia de gatos comunitarios.

Desde Aboganimal insisten en que esta sentencia debe servir también como advertencia institucional: “Los ayuntamientos no pueden limitarse a aprobar Programas C.E.R. Deben proteger a quienes los hacen posibles sobre el terreno”.

La resolución aún puede ser recurrida en apelación, si bien para Aboganimal su valor jurídico y social resulta evidente: “No estamos ante una simple condena por lesiones. Estamos ante una nueva confirmación judicial de que las colonias felinas y sus gestoras merecen respeto y protección. Porque la dignidad también se defiende en los juzgados”.