Sagrario Ortega Madrid, 4 nov (EFE).- La segunda sesión del juicio al fiscal general no ha defraudado, como no lo han hecho dos de los testigos que este martes estaban citados: el Guardián de la Reputación, es decir, Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el novio de esta, Alberto González Amador.
Tras la jornada algo más tediosa de ayer, el "color" (si puede llamarse así) lo han puesto estos dos testigos ante un acusado fiscal general, Álvaro García Ortiz, que ha tenido que escuchar, tranquilo y sin moverse de su asiento, el testimonio (y las muchas quejas) de la pareja de Ayuso.
González Amador no ha dudado en hacerle culpable de todas sus desgracias, personales, sociales y económicas. Y no solo eso. Porque como le ha "destrozado" la vida, le ha hecho responsable también de las dos decisiones que baraja tomar: "O me voy de España o me suicido". Lógicamente, no se ha decantado por ninguna. Era una forma de hablar.
"No le recomiendo ninguna de las dos cosas", le ha dicho el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, que, por cierto, ha dejado al testigo que se explayara en las respuestas a la acusación particular, sin poner freno a ese discurso quejumbroso y aceptando del testigo esa especie de última palabra cuando ya ha había finalizado el interrogatorio.
Menos laxo ha sido el magistrado con la defensa, a la que ha cortado en reiteradas ocasiones las preguntas por, a su juicio, reiterativas.
Ha sido un largo interrogatorio sobre sus problemas con Hacienda y sobre el dichoso correo cruzado con la Fiscalía en el que se hablaba de un pacto de conformidad con la representación legal de González Amador. Correo que fue filtrado, pero desde luego no por la pareja de la presidenta madrileña.
"Jamás he pasado un pantallazo o un correo a ningún periodista", ha zanjado González Amador. Y hay que creerlo, porque, como ha aseverado, a él le amparan dos cosas: "la razón y la verdad".
González Amador se ve condenado
No se ha librado el Gobierno de Pedro Sánchez de sus reproches. "Todos actúan como el BOE de esa condena pública de delincuente confeso que me había impuesto el fiscal general", ha continuado González Amador, que ya ha augurado que irá a juicio y será condenado. No le cabe ninguna duda.
Aunque Miguel Ángel Rodríguez se ha declarado "guardián de la reputación" de Ayuso, la pareja de esta no parece que haya tenido mucha relación profesional con el jefe de gabinete de la presidenta, porque solo le informó de "tres o cuatro" hitos de su litigio con Hacienda.
Y lo hizo porque estaba convencido de que su caso se iba a utilizar contra Ayuso.
Pero para protegerla ya estaba MAR, como se conoce a Miguel Ángel Rodríguez. Y es que el jefe de gabinete de la presidenta ha reconocido que su misión es cuidar por la reputación de su jefa, que quiere "destruir" Moncloa.
De eso no tiene duda nadie en España, en su nada modesta opinión. Categórico, tiene claro de donde vienen los ataques a su jefa. "Todo el aparato del Estado esta urdiendo de todo para atacar a una rival política".
Guardián, pues, de su jefa pero siempre al margen de la estrategia de González Amador y de su abogado en el caso que "desató la locura".
MAR sabía que esto iría "p'alante"
"Nunca hemos valorado si estaba bien o mal", ha señalado en plural Rodríguez antes de recalcar que Ayuso y él acordaron que solo hablarían con los periodistas del caso de fraude de su novio si los informadores preguntaban.
Tampoco habían consensuado usar la palabra "turbio", como en esa frase que dijo Ayuso cuando se publicaron los problemas de su pareja con Hacienda. "Hay un caso turbio de todos los poderes del Estado contra mi pareja", dijo la presidenta regional.
No era acordado, pero "es evidente que la presidenta y el equipo pensamos lo mismo y decimos prácticamente lo mismo", ha argumentado Rodríguez, que ha repartido críticas hacia los periodistas "izquierdistas" que "cuentan las cosas de aquella manera" y a los medios de izquierda "voraces". De los del otro lado no ha dicho nada.
También ha dado muestras de su dote de adivino. Ya había dicho que si él tenía que ir al juicio, "esto iría 'pa'lante'", en alusión al acusado, el fiscal general.
Por lo demás, buena parte del juicio se ha dedicado a cuestiones que, o ya están fuera de la causa o son tangenciales del asunto que se juzga. Así que de momento la pregunta, o las preguntas, siguen en el aire.
¿Quién filtró qué a quién? o ¿Quiénes filtraron qué a quiénes". Habrá que esperar. Quizá a la sentencia.
