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Existe una idea muy extendida: que los procedimientos judiciales empiezan cuando se presenta una demanda.

No es cierto.

En la mayoría de las ocasiones, el conflicto comienza mucho antes. Empieza el día en que se firma un contrato sin haber comprendido realmente su alcance, sin prever las consecuencias de determinadas cláusulas y, sobre todo, sin haber contado con el asesoramiento jurídico pertinente.

En el despacho vemos con frecuencia cómo contratos aparentemente sencillos terminan dando lugar a procedimientos judiciales largos y costosos. Lo más llamativo es que muchos de esos conflictos podrían haberse evitado con una revisión jurídica previa.

En el ejercicio de la abogacía hay una frase que escucho con demasiada frecuencia:

"Pensé que lo arreglaríamos hablando."

Y, en muchas ocasiones, esa buena voluntad termina convirtiéndose en el mayor problema de las partes que suscriben un contrato.

Da igual que se trate de un arrendamiento tradicional, de un contrato de Rent to Rent, de un alquiler de local o incluso de una compraventa con obligaciones pendientes. El patrón suele repetirse.

Primero llega un pequeño incumplimiento.

Después una promesa.

Más tarde una nueva excusa.

Y, cuando una de las partes decide acudir a un abogado, el conflicto ya ha adquirido unas dimensiones mucho mayores.

 

El coste de esperar

Muchos personas retrasan la adopción de medidas porque consideran que demandar debe ser siempre el último recurso.

Y tienen razón.

La vía judicial nunca debería ser la primera opción.

Pero eso no significa permanecer inactivo.

Existe una diferencia muy importante entre intentar resolver un conflicto y permitir que el incumplimiento se prolongue indefinidamente.

Cada semana que transcurre sin adoptar medidas puede traducirse en nuevos perjuicios económicos, mayor dificultad probatoria y una recuperación más compleja de los derechos afectados.

 

La falsa tranquilidad de las promesas

Una de las situaciones más habituales consiste en confiar en compromisos verbales o escritos que nunca llegan a cumplirse.

"La semana que viene pago."

"En unos días entrego las llaves."

"Solo necesito un poco más de tiempo."

No siempre estas manifestaciones responden a una actuación de mala fe.

Pero cuando se suceden una tras otra sin ningún resultado, el propietario debe preguntarse si realmente existe voluntad de cumplir o simplemente se está ganando tiempo.

 

Documentar también es proteger

Existe un error muy extendido.

Pensar que acudir a un abogado significa demandar inmediatamente.

Nada más lejos de la realidad.

En muchas ocasiones, el primer objetivo consiste en documentar correctamente el conflicto.

Enviar un requerimiento fehaciente.

Ordenar la documentación.

Dejar constancia de los incumplimientos.

Intentar una solución negociada con todas las garantías.

Y solo si esa vía fracasa, valorar la interposición de las acciones judiciales correspondientes.

Una buena estrategia jurídica no comienza con la demanda.

Comienza mucho antes.

 

La prevención sigue siendo la mejor inversión

Como abogados solemos intervenir cuando el conflicto ya existe.

Sin embargo, nuestra experiencia demuestra que muchos procedimientos podrían haberse evitado con dos actuaciones muy sencillas:

  • un contrato correctamente redactado;
  • una reacción rápida ante el primer incumplimiento.

 

No se trata de judicializar cualquier problema.

Se trata de evitar que un incumplimiento puntual termine convirtiéndose en un procedimiento largo, costoso y difícil de resolver.

 

Conclusión

La experiencia demuestra que los conflictos más complejos rara vez aparecen de un día para otro.

Normalmente comienzan con pequeños incumplimientos que nadie quiso afrontar a tiempo.

Por eso, el mayor error no suele ser firmar un contrato imperfecto.

Con frecuencia, el verdadero error consiste en esperar demasiado para actuar.

Porque en Derecho Civil el tiempo no siempre juega a favor de quien tiene razón.

Y, en ocasiones, una actuación temprana evita años de litigio.

Si tienes que firmar un contrato o tienes problemas con uno ya firmado, no dudes en contactar con García Cámara Abogados estaremos encantados de ayudarte.

 

Patricia García Cámara

Abogada | García Cámara Abogados

 

"La prevención jurídica no consiste en desconfiar de la otra parte; consiste en proteger tus derechos antes de que sea demasiado tarde."