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Alberto García Barrenechea. Decano del Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid.

Como Decano del Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid (CIPM), quiero expresar con toda rotundidad nuestro firme compromiso con el Estado de Derecho, la separación de poderes y la permanente lealtad de la Procura —representantes procesales de los ciudadanos y pieza imprescindible de la Administración de Justicia— a las instituciones ya la Corona, pilares básicos que sostienen nuestra democracia y nuestra justicia.​​

Desde la Procura madrileña, entendemos que nuestra función trasciende la mera representación procesal. Somos un apoyo especializado en la gestión judicial que fortalece la garantía del derecho a la defensa y la adecuada administración de justicia. Mantenemos una relación de lealtad inquebrantable con las instituciones del Estado y, en especial, con la Corona, que representa la unidad y continuidad del orden constitucional y en cuyo nombre se administra la Justicia. En estos tiempos complejos, esa lealtad institucional es más necesaria que nunca para sostener la legitimidad y eficacia del sistema judicial.​​

Creo firmemente que la separación de poderes es la base que garantiza el equilibrio democrático. Desde nuestra profesión, contribuimos a ese equilibrio mediante una actuación profesional que respeta y defiende la independencia judicial, un principio sagrado que no admite interferencias ni presiones externas. Los procuradores de Madrid velamos por que los juzgados y tribunales operen con autonomía plena, colaborando de manera leal, pero sin invadir competencias, para que las decisiones judiciales sean justas e imparciales. Esta defensa de la independencia judicial no es negociable y forma parte de nuestro juramento profesional.​

En el Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid, trabajamos incansablemente en la modernización y fortalecimiento institucional, promoviendo la excelencia profesional, la ética y una adaptación constante a los retos actuales, sin renunciar jamás a nuestra vocación histórica y constitucional. Una de nuestras apuestas más firmes es la digitalización de la justicia, que hemos impulsado con determinación.

 Hemos invertido en formación continua para dominar herramientas como el Expediente Judicial Electrónico, las plataformas de videoconferencia y los sistemas de firma digital, agilizando trámites y reduciendo plazos procesales. Esta transformación digital no solo mejora la eficiencia —con notificaciones electrónicas que acortan distancias y evitan desplazamientos innecesarios—, sino que acerca la justicia al ciudadano, haciendo que sea más accesible y transparente. En el ICPM, hemos liderado proyectos como SIRENO para hacer más eficiente la gestión procesal, siempre respetando la protección de datos y la seguridad jurídica, para que la tecnología sirva al servicio público sin comprometer derechos fundamentales.​​

 

Además, reivindico la ampliación de nuestras funciones, especialmente en la ejecución procesal, para fortalecer la colaboración con otros operadores jurídicos —abogados, jueces y letrados de la Administración de Justicia—, sin suplantarlos. Nuestro objetivo es claro: contribuir a una justicia más eficiente y un mejor servicio al ciudadano, asegurando que el acceso a la justicia sea efectivo y digno.

 Así se evidencia la dimensión social de la Procura dentro del Estado de Derecho, que se materializa de forma destacada en nuestro compromiso con el turno de oficio y la justicia gratuita. Los procuradores madrileños asumimos millas de asuntos anuales en este servicio esencial, defendiendo los derechos de los más vulnerables sin distinción. Hemos renovado acuerdos con las administraciones para garantizar una retribución digna que impulse la calidad, pero sobre todo hemos formado a nuestros colegiados en la sensibilidad social necesaria para asistir a personas en situación de exclusión, inmigrantes o víctimas de vulnerabilidad económica. Este compromiso con el turno de oficio refuerza nuestra lealtad al principio constitucional de igualdad ante la ley.​​

No puedo dejar de incidir en nuestro profundo compromiso con la igualdad de oportunidades, especialmente con las mujeres, que representan una parte vital y creciente de nuestra profesión. En el ICPM , promovemos políticas activas de igualdad de género, con programas de mentoría, conciliación familiar y visibilidad para procuradoras que lideran despachos y comisiones colegiales.

Reconocemos el trabajo ejemplar de mujeres procuradoras que, con su dedicación, han transformado la Procura en un colectivo más inclusivo y representativo de la sociedad. Esta apuesta por la igualdad formal y material no es un eslogan, sino una realidad que inspira nuestro pluralismo político y asegura que todas las voces —especialmente las femeninas— gocen de todos los derechos y oportunidades en el ejercicio profesional. La presencia equilibrada de mujeres fortalece nuestra institución y enriquece la Administración de Justicia.​​

Finalmente, reafirmamos que nuestra Procura mantiene un compromiso constante con la defensa del Estado de Derecho y la legalidad constitucional, inspirado en el pluralismo político, la igualdad de derechos y la más estricta separación de poderes.

Nuestra actuación se inspira en una profunda lealtad hacia la Corona, institución garante de la estabilidad política y social. Esta lealtad guía nuestro trabajo diario, asumiendo con responsabilidad que nuestro rol esencial en la Administración de Justicia para asegurar un sistema justo, equilibrado, digitalizado, inclusivo y respetuoso con el derecho y la democracia en España.