|
Los mandos intermedios reciben la presión de dirección por un lado y las necesidades de su equipo por otro, y muchas veces no tienen a quién trasladar ninguna de las dos cosas. Jefes de equipo, responsables de área y coordinadores ocupan uno de los puestos con menos margen de maniobra de toda la organización y, a la vez, uno de los menos vigilados: su desgaste no siempre se detecta hasta que el problema ya se ha traducido en bajas, absentismo, rotación o pérdida de rendimiento.
Son, en muchos casos, quienes sostienen el día a día de los equipos, pero también quienes quedan atrapados entre las decisiones de la dirección y las demandas de sus trabajadores. Una posición que puede convertir la responsabilidad, la falta de autonomía y la presión constante en un riesgo para su propia salud mental y, por extensión, para el funcionamiento de toda la empresa.
Los datos empiezan a confirmar esta realidad. Un estudio global de Harvard Business Impact, elaborado a partir de más de 600 líderes encuestados, confirma la magnitud del problema: el 85% de los mandos intermedios declara sufrir burnout al menos una vez por semana y el 87% afirma sentirse atrapado entre las expectativas contrapuestas de la dirección y de su equipo. Según el mismo informe, solo la mitad de estos perfiles siente que su bienestar psicológico está respaldado por la organización.
"Estos datos confirman lo que vemos en nuestro día a día con equipos directivos: el mando intermedio no está mal preparado, está mal sostenido. Nadie puede filtrar la presión de dos direcciones a la vez durante meses sin agotarse", explica Alejandro Pereira, psicólogo clínico, fundador de Mentelem y Premio Nacional de Psicología 2023.
Un malestar que casi nadie comunica
Los datos en España apuntan en la misma dirección. Según Hays, el 87% de los profesionales españoles ha sentido agotamiento emocional sin comunicárselo a su responsable o a RRHH, un fenómeno que la consultora denomina "burnout silencioso". A diferencia del burnout clásico, que se manifiesta con bajas médicas o síntomas físicos, este se camufla: la persona sigue cumpliendo sus objetivos mientras su vínculo emocional con el trabajo se deteriora poco a poco.
La firma sitúa a los mandos intermedios como el grupo más vulnerable a este desgaste, precisamente por su posición entre la dirección y sus equipos y por su menor margen para cambiar de empresa. El riesgo, además, no es solo humano: cuando un profesional con experiencia y conocimiento acumulado decide marcharse por agotamiento, la organización no solo pierde ese puesto, sino la relación con el equipo que dirigía y parte de la memoria operativa del área
Cuando liderar deja de compensar
El desgaste también está cambiando el interés por ocupar estos puestos. El último estudio internacional de Cigna Healthcare sitúa al 30% de los profesionales españoles entre quienes califican su entorno laboral como estresante, cinco puntos por encima de la media global, y al 28% entre quienes reconocen que esa tensión laboral afecta de forma directa a su vida personal. El informe vincula este desgaste al estrés crónico, la falta de límites digitales y la dificultad para separar el trabajo del espacio de conciliación.
En este contexto, Cigna detecta el auge del llamado "conscious unbossing": el rechazo consciente a los puestos de mando intermedio por la presión continua y la disponibilidad permanente que suelen exigir. La propia aseguradora recomienda a las empresas abrir vías de desarrollo profesional que no pasen necesariamente por gestionar personas.
Para Mentelem, esta tendencia es una señal de alarma adicional: si liderar equipos deja de resultar atractivo, la empresa pierde a quienes tendrían que relevar a sus actuales responsables. . Cuando los mandos intermedios acumulan presión, falta de autonomía y desgaste durante demasiado tiempo, el impacto termina trasladándose al resto de la organización, desde la motivación y el rendimiento hasta la capacidad de retener talento.
El freno no es la falta de necesidad, es la falta de tiempo
Mentelem ha detectado el mismo patrón entre sus propios clientes: los managers solicitan acompañamiento psicológico con menos frecuencia que el resto de la plantilla que no gestiona personas. Para entender el motivo, la compañía realizó una encuesta interna a 109 managers de sus empresas cliente. El 71% señaló que el freno no era la falta de necesidad, sino la sensación de no tener tiempo para pedir ayuda o para recibirla.
"Es un círculo difícil de romper: cuanto más crece la carga del manager, menos espacio percibe para detenerse a pedir ayuda, y el malestar se sigue acumulando. Si no le damos un canal pensado para su realidad, seguirá siendo el último de la fila", añade Alejandro Pereira.
El propio estudio de Harvard Business Impact ofrece una pista sobre cómo revertirlo: entre los mandos intermedios que sienten su bienestar respaldado y su trabajo reconocido, el burnout semanal se reduce un 25%. Con esa evidencia, Mentelem ha desarrollado Mentelem for Leaders, un programa específico para mandos intermedios con dos objetivos: proporcionar acompañamiento propio para su bienestar psicológico y emocional, y dotarles de herramientas para gestionar el malestar que surge en sus equipos, de forma que puedan actuar como primera red de seguridad psicológica sin sustituir a los profesionales de salud mental.
|