JUC


María y Julián no querían lujos. Solo un piso pequeño, con buena luz y cerca del colegio de sus hijos. Lo encontraron en 2006, cuando los bancos aún repartían hipotecas como si fueran caramelos. Firmaron con ilusión, pensando que hacían lo correcto.

La cuota no era baja, pero podían permitírselo. Y les dijeron que, como era una hipoteca a tipo variable, si el euríbor bajaba, pagarían menos.

Pero el euríbor bajó. Y su cuota no.

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