JUC


Martes 2 de septiembre de 2025. 9,30 horas de la mañana. Emocionado, cruzo el umbral de la sede de los Juzgados de lo Social de Barcelona. Voy a celebrar los dos primeros juicios del año judicial. Ambos en el mismo Juzgado.

Saludo a los empleados de seguridad que prácticamente son los únicos seres humanos que hay en aquel momento. Voy a la Sala de togas. Efusivo saludo al señor de las togas que me proporciona una de talla SG. Efusivo saludo también a un buen colega que ya estaba debidamente togado. El primer chisme es que hoy, solo tiene señalados juicios uno de los 35 Juzgados de la sede. Esto explica que solo anden los de seguridad por allí.

Subo a la oficina judicial y me encuentro al compañero contrario. Me comenta que mientras se acercaba al Juzgado, le ha llamado su clienta para decirle que quiere desistir. La primera en la frente. Esperamos a que aparezcan el resto de partes para redactar el acta. No aparece nadie más y finalmente firmamos solo los comparecientes.

Tenía casi dos horas de espera para el siguiente juicio. No me sale a cuenta volver al despacho, así que me dirijo a la sala de vistas. Están ya celebrando. Cosa de media hora después, sale el auxilio judicial empujando el carrito con los expedientes y otros enseres seguida de SSª. Nos indican que tienen que cambiar de Sala porque se ha estropeado el sistema de videograbación. Es una estampa para la posteridad, pero no quiero violentar la prohibición expresa de no sacar fotografías.

Siguen los juicios en la otra Sala. Al cabo de un rato, me llaman para entrar a celebrar el juicio del que la actora ha desistido. Le explico al Auxilio que hable con sus compañeros de la oficina judicial y que le confirmen el desistimiento. Luego llama al siguiente juicio de la lista. Resulta que lo habían suspendido hacía una hora en la oficina judicial. La descoordinación entre la Sala y la oficina es evidente. Se reproduce este tipo de episodios un par de veces más. De repente, vuelve a salir el auxilio judicial con el carrito y SSª detrás reproduciendo la anterior épica estampa, pero ahora en sentido contrario. Se ha estropeado también el sistema de videograbación de la nueva Sala y vuelven a la antigua que parece que los de mantenimiento ya han arreglado la avería.

Siguen los juicios, acumulando los retrasos típicos, hasta que, por fin, me toca celebrar el mío, que resulta que era el último de la mañana, porque el siguiente también se había suspendido.

Celebro y salgo de la sede judicial a eso de las 14:00 horas.

¿Todo un presagio de lo que nos espera este nuevo año judicial?