La Abogacía especializada, la mejor defensa de las víctimas
Análisis de Fernando Rodríguez Santocildes, Presidente de la Subcomisión de Violencia sobre las Mujeres del Consejo General de la Abogacía Española con motivo de las XIV Jornadas de Abogados y Abogadas de Violencia de Género – Burgos, 9 y 10 de julio de 2026
La próxima celebración en Burgos de las XIV Jornadas de Abogados y Abogadas de Violencia de Género, bajo el lema “La Abogacía especializada, la mejor defensa de las víctimas”, constituye una ocasión privilegiada para reflexionar sobre el papel esencial que desempeña la Abogacía en la protección de los derechos de las mujeres que sufren violencia de género y de quienes padecen delitos contra la libertad sexual.
En un contexto social y jurídico en constante transformación, la Abogacía española ha demostrado ser un pilar imprescindible para garantizar que las víctimas reciban una defensa técnica, humana y eficaz. No se trata de una afirmación retórica: es una realidad reconocida por el propio legislador, que sitúa a la Abogacía en el centro de la protección y del acceso real a la justicia.
La Ley Orgánica 1/2004 de medidas de protección integral contra la violencia de género, pionera en Europa, configuró un sistema integral de protección en el que otorgó a la Abogacía un papel determinante en la asistencia jurídica inmediata, especializada y gratuita.
Desde su aprobación, la figura del abogado o abogada de violencia de género se ha convertido en una garantía de acompañamiento en los momentos más críticos: la denuncia, la declaración, la adopción de medidas de protección y el seguimiento procesal, también en el ámbito civil de la separación, el divorcio o las medidas paterno-filiales.
La Ley Orgánica 10/2022 , de garantía integral de la libertad sexual, reforzó aún más esta centralidad al reconocer que la defensa jurídica especializada es clave para asegurar que las víctimas comprendan sus derechos, participen en el proceso penal con seguridad y reciban una protección efectiva frente a la revictimización.
Abogacía especializada muy preparada
A este marco se suma la Directiva (UE) 2024/1385, que introduce un mandato europeo inequívoco al reconocer que la Abogacía formada es condición de posibilidad de la protección efectiva. Y España, con décadas de experiencia acumulada, se sitúa en la vanguardia de este compromiso.
Podemos afirmar, sin ningún género de dudas, que la sociedad española cuenta con la abogacía mejor preparada del mundo para la defensa de las víctimas. Ningún profesional presta un servicio de asistencia a víctimas sin una formación especializada y continuada. En violencia de género y delitos contra la libertad sexual, esta afirmación es rotunda.
Pero esta excelencia no sería real si no fuera también cercana. La Abogacía española ha logrado algo extraordinario: garantizar que la especialización llegue a todos los rincones de la geografía más dispersa, desde las grandes capitales hasta los municipios más pequeños, donde la presencia de un abogado o abogada formado puede marcar la diferencia entre la protección y la desprotección pudiendo afirmar —con la serenidad de los hechos— que es la Abogacía la que se acerca a la víctima, y no la víctima quien debe emprender un itinerario incierto en busca de justicia. Allí donde una mujer necesita protección, allí donde una víctima da el paso de pedir ayuda, la Abogacía está presente, evitando que la distancia geográfica se convierta en distancia jurídica o emocional.
Los 83 Colegios de la Abogacía desempeñan una función esencial en esta tarea. Son los colegios quienes organizan, supervisan y acreditan los programas formativos; quienes aseguran que la especialización sea real y no meramente declarativa; quienes velan por que cada víctima, viva donde viva, reciba una defensa técnica de la máxima calidad.
Gracias a este esfuerzo colegial, España ha construido un modelo de asistencia jurídica a víctimas que es hoy referente internacional: un modelo que combina rigor técnico, sensibilidad, cercanía y profesionalidad.
La Abogacía española ha demostrado, año tras año, que está a la altura de la responsabilidad que la sociedad le encomienda. Pero la defensa de las víctimas exige una mejora constante: más formación, más recursos, más reconocimiento institucional y una coordinación más eficaz con todos los operadores jurídicos y sociales.
Las Jornadas de Burgos son un espacio de encuentro y reflexión, una reafirmación de nuestro compromiso: seguir siendo la profesión que protege, acompaña y defiende a las personas más vulnerable, en cualquier lugar del territorio y en cualquier circunstancia.
Porque cuando una víctima da el paso de pedir ayuda, de denunciar, la Abogacía debe estar allí: preparada, formada, cercana y firme. Porque la Abogacía especializada es, y seguirá siendo, la mejor defensa de las víctimas.
