JUC


En mi nueva faceta profesional, más orientada ya a la consultoría, tutela y mentoría de otros compañeros más jóvenes (mucho más jóvenes, todo sea dicho), me estoy encontrando con un denominador común: En muchas ocasiones, se llega a la puerta del Juzgado con el asunto cogido con pinzas, poco o nada investigado, con falta clamorosa de información y con pruebas endebles, o directamente, sin ninguna que sea mínimamente consistente.

Una de las causas más potente de lo anterior, es, y sobre todo en despachos de una cierta dimensión, la extraordinaria lejanía que existe entre el abogado que va a defender el asunto en el Juzgado y el cliente, y más concretamente la persona o personas que dependen del cliente que conocen o han vivido de cerca las vicisitudes del asunto. El compañero joven o medianamente novato, que generalmente viene bien preparado desde la Universidad y los estudios de postgrado, no acaba de saber muy bien qué hacer ni como a la hora de preparar correctamente el juicio y, lamentablemente, las formas y maneras de funcionar en muchos despachos, no ayudan a corregir esto.

Vemos largas instructas con brillantes citas jurisprudenciales y sesudos discursos técnicos. Pero ahí se queda la cosa. A la que rascas un poco, te das cuenta de que no hay mucho más. Preparar un juicio laboral, en mi opinión, requiere otra forma de hacer las cosas. Lo más importante, suele ser el relato de los hechos. Es darle al Juez, los hechos probados, a poder ser, mascados. Que no tenga ninguna duda de que “tus” hechos son ciertos y van a misa. A partir de ahí, vendrá lo de la cosa más o menos sesuda y el discurso más o menos brillante. Y en muchos casos, ni eso. Porque si los hechos están bien amarrados lo demás suele caer por su propio peso, salvo que la materia tenga alguna deriva técnica más o menos trascendente.

Y solo un apunte, de los muchos que podría hacer. Aún siendo consciente de que voy contracorriente, en el juicio laboral, la prueba testifical suele ser trascendental y muchas veces, no vamos a tener otra. No entiendo, por tanto, a quienes dicen y sostienen lo contrario. Otra cosa, es como se monta y practica esta prueba, que ahí es donde nuestra dirección letrada (somos directores del pleito… os acordáis???...) vale su peso en oro.

Tenía la necesidad de decirlo. Y a poco que sirva de algo, pues eso. Y si no, pues a seguir con las instructas grandilocuentes y perdiendo juicios.

Y esto, que si, que reconozco que estoy provocando.