Virginia Domingo de la Fuente
Cuando los dos asesinos de tu padre son ídolos en la feria: "Es una vejación"
La caseta Txori Barrote exhibe camisetas en honor de etarras con delitos de sangre durante la celebración de la Aste Nagusia de la capital vizcaína
Este es el titular de una noticia que se repite cada año, y se trata de los actos de homenaje a terroristas de ETA durante las fiestas patronales de ciudades y pueblos del Pais Vasco y Navarra.
Sin duda, esto supone una revictimización para las victimas y una clara muestra de que aunque se ha hecho justicia restaurativa teóricamente con presos terroristas a todas luces no se ha realizado ni correctamente ni con el enfoque adecuado. Si no fuera así, esto no pasaría o al menos no sería tan clamoroso.
LAS VICTIMAS NO DEBERÍAN SER REVICTIMIZADAS
Sufrir un delito y más si es grave implica sufrir un trauma que lleva aparejado una serie de necesidades. La misión de la justicia es atenderlas para que las víctimas sientan que se ha hecho justicia. Sin embargo, esto es difícil cuando el delito es de tal gravedad que se hace imposible reparar totalmente el daño. Y es que¿ cómo se puede reparar la pérdida de un ser querido o incluso las lesiones de gravedad? La justicia tradicional piensa que con el castigo se puede mitigar en parte este daño pero la realidad es que se necesita mucho más para que las víctimas puedan sentir que si hay justicia.
Las víctimas necesitan entender lo que han vivido y honrar su dolor, esto es un proceso interno y psicológico en el que las personas deben convivir con lo sufrido. Necesitan cambiar sentimientos como la humillación por honor, no es una deshonra haber sufrido un delito. Esto es especialmente importante en delitos como el terrorismo. Además poco a poco van a necesitar que alguien se responsabilice, para que de esta manera puedan recuperar el control de su vida y por último necesitan sentir que se hace justicia. En todos estos momentos por los que las víctimas pasan es importante escucharlas y entender qué podemos hacer por ellas, algunas necesidades son recuperar la seguridad, tener información y respuestas, que se las empodere participando activamente, y que se las reconozca como dignas de respeto y de valor, esto es clave para que la experiencia de la victimización se resuelva de forma satisfactoria. Además requieren reparación emocional y psicológica porque el daño moral solo puede ser sanado por un acto de reparación emocional . Debemos además entender que la mayoría de los delitos son estresantes, conllevan sentimientos de vulnerabilidad, enfado, desconfianza, vergüenza o auto culpabilidad. Y en delitos de terrorismo todavía más por sus características y su forma de producirse de forma indiscriminada. La justicia tradicional suele fallar porque trata todos los delitos de la misma manera, a pesar del diferente impacto que causan en las distintas víctimas
Y sobre todo se suele pensar que una vez que ha acabado el juicio, ya no hay víctimas. Sin embargo, pueden seguir sintiéndose así a pesar de que el proceso haya concluido y nuestra obligación es evitar que se las pueda revictimizar para no frustrar el proceso de sanación. Pero incluso corremos el riesgo que personas que ya habían dejado de sentirse victimas vuelvan a serlo si no evitamos ciertas acciones como puede ser el homenaje de algunas personas precisamente a los terroristas que les dañaron. Revictimizar implica someter a una víctima de un delito un plus de sufrimiento por acciones u omisiones de del sistema judicial, la sociedad, o incluso su entorno más cercano, que le impiden sanar y refuerzan su papel como víctima, en lugar de brindarle apoyo y comprensión. El ejemplo de la noticia es claro, el sistema, la sociedad y su entorno esta reforzando el papel de víctima y lo más grave es que lo hacen a personas que incluso podrían haber superado el daño, y cada vez que sucede un homenaje de este tipo vuelve al punto de partida. Lo peor es que teóricamente la justicia restaurativa surgió para superar el olvido de las víctimas durante el proceso penal y darles el papel protagonista escuchando sus necesidades para sentirse mejor y no decidiendo por ellas. Si se hubieran hecho buenos procesos de justicia restaurativa esto no estaría pasando y sobre todo no tendríamos ni siquiera que exponer a las víctimas a estos procesos cíclicos de revictimización. Pero en todo caso, ya sea la justicia tradicional y/o la restaurativa, existen suficientes normas en nuestro derecho como para evitar y proteger a las víctimas de esta falta de respeto y atentado a su derecho a dejar de sentirse víctima. Pero cuando se ha estado hablando de la justicia restaurativa en procesos con presos terroristas como un avance importante de nuestro país habría que tener claro que si estos procesos se hubieran hecho bien, no estaría sucediendo estos eventos.
¿QUÉ PASA CUANDO LA JUSTICIA RESTAURATIVA NO SE HACE CORRECTAMENTE?
Cuando se hacen verdaderos procesos de justicia restaurativa especialmente en delitos graves como el terrorismo y con un componente ideológico, es necesario tiempo para la preparación tanto de la víctima como de la persona ofensora. No es un proceso sencillo porque tenemos que acompañar a la persona terrorista en su camino de entendimiento de que sus acciones causaron daños y no tenían derecho a hacerlo. Es decir tenemos que generar responsabilización por sus delitos, solo si entienden el impacto de sus acciones y logran empatizar con las víctimas se podrá pensar en un encuentro conjunto. Y para alcanzar esta meta a los facilitadores no nos interesa saber cuántas personas han matado ni si se sentían felices con cada atentado. Esto es así porque no juzgamos ni sermoneamos. Solo acompañamos con una serie de técnicas para que ellos y ellas mismas puedan llegar a comprender la dimensión de los daños que ocasionaron.
Esta responsabilización es esencial para valorar si sería posible un encuentro con la víctima, claramente esto no se ha hecho bien, porque si se hubiera realizado correctamente, las propias personas ofensoras pedirían no hacer estos homenajes, porque saben que daña a las víctimas y porque entre los compromisos adquiridos cuando participaron en justicia restaurativa debería estar el de no volver a dañar a las víctimas ni a otras personas.
Estos homenajes demuestran la falta de trabajo de responsabilización y es que para hacer justicia restaurativa se necesita tiempo y compromiso, algo que frecuentemente no entiende la administración. Es mas suelen primar procesos rápidos que lejos de ser verdaderas intervenciones restaurativa no dejan de ser cursos o también llamados talleres donde se piensa que por hablar a personas ofensoras sobre las víctimas, sobre la reparación etc ya por arte de magia van a entender el daño que han causado. La justicia restaurativa no es mágica se necesita tiempo y sobre todo personas formadas.
En este sentido claramente, como he comentado no se ha realizado correctamente y además no se ha implementado políticas públicas de justicia restaurativa encaminadas a incluir a la comunidad en general, y el círculo de apoyo de las personas ofensoras en estos procesos restaurativos. Si se hubieran hecho procesos más inclusivos, se habría trabajado también con el círculo cercano de los terroristas e incluso con la comunidad para generar este proceso de responsabilización y empatía en todos ellos. El delito no solo afecta a víctima y persona ofensora trasciende a la sociedad en general, y a las personas del entorno de ambos. Y en delitos de terrorismo todavía más porque su impacto perdura en el tiempo en las víctimas, en la sociedad e incluso en las generaciones futuras. Si las personas cercanas hubieran tomado parte de un proceso restaurativo de alguna manera , no tendrían iniciativas como las de homenajear a los terroristas.
Ha faltado verdadera y sincera preparación con los terroristas y una inclusión significativa de su círculo más cercano para generar mayor impacto y evitar que así puedan revictimizar con sus acciones u omisiones.
La verdadera justicia restaurativa debe perdurar en el tiempo y hacer frente a los daños causados pero también evitando que se repitan de alguna manera. Es un compromiso con la reparación de las víctimas pero también con la construcción de comunidad.
Además para que los efectos de la justicia restaurativa sean duraderos y se asimilen por todos los ciudadanos deberían haberse realizado otros procesos restaurativos en la comunidad para escuchar sus voces, transmitir lo que estaba haciéndose en justicia restaurativa y acompañar a la sociedad en un proceso compartido de responsabilización y así cooperar en una pacificación social.
Es más los compromisos de reparación del daño de los terroristas deberían venir acompañados no solo por reparar de la manera que las víctimas necesiten sino también realizando actos que devuelvan bien por el mal que hicieron. Nunca se ha dicho cómo ha sido el proceso de reparación del daño cuando se hicieron los encuentros víctimas-con personas terroristas pero lo que si hubiera sido esencial es una mitigación del dolor que conllevara lo siguiente :
1- reparar el daño
2- voluntad de cambiar (esto es decidir no volver a dañar a otra persona)
3- voluntad de aportar para cambiar el sistema (esto implica hacer algo para prevenir que se reproduzcan conductas similares, por ejemplo contar su historia de violencia para evitar que se repita etc.). Esto sería básico en este tipo de delitos que tanto impactan en un país y en una sociedad, y que polarizan a los ciudadanos.
Y es que las intervenciones restaurativas pueden generar diferentes espacios restaurativos y no solo el encuentro conjunto . Además las historias de reconciliación de la víctima con la persona terrorista no son un objetivo, ni puede venderse como se hizo como lo lógico, nunca se puede poner presión a una víctima para “perdonar” o “reconciliarse con la persona que le hizo daño”. El objetivo de la justicia restaurativa es dialogar sobre la base del respeto para dignificar los daños de las víctimas y propiciar la reconexión de la persona ofensora a través de su responsabilización y voluntad de aminorar el dolor causado. Otros espacios restaurativos complementarios deberían haberse hecho para concienciar, reparar y responsabilizar a la comunidad. Y si se hicieron, tampoco se han hecho bien sino estos homenajes no estarían dándose porque se habría comprendido el dolor de las victimas y se habría interiorizado que esto las revictimiza y atenta contra su honor y dignidad.
CONCLUSIONES
Lo más importante a la hora de evitar la revictimización de las víctimas es dejar fuera la política. Las víctimas son personas que han sufrido no un instrumento a las ordenes de los políticos. Esto implica que el sistema debe asegurar su bienestar y garantizar su proceso de sanación, si tenemos víctimas que llevan 20 años sintiéndose así es porque el sistema les ha fallado. Los actos como los de la noticia son un obstáculo para el proceso de sanación y en muchos casos son formas de que las víctimas que ya no se sentían así recuperen su “etiqueta”. La justicia restaurativa precisamente surgió para evitar esto, y para lograr que las personas afectadas puedan reconectar con la comunidad.
Sin embargo, implica procesos largos donde debe primar la seguridad de la víctima y la real asunción de responsabilidad de la persona ofensora en este caso, terroristas.
Si se hace correctamente, esto tiene efectos duraderos porque tras el proceso la persona que dañó adquiere unos compromisos para con la víctima, entre los que hay que destacar el de no volver a hacerlo y garantizar que se respeta el dolor que causaron. Además cuando los delitos impactan de forma grave en la comunidad es importante otros espacios restaurativos de construcción colectiva de responsabilidad, compromiso de respetar a las víctimas y así procurar pacificar las relaciones de los miembros.
Y una forma de saber si no se ha hecho bien es precisamente lo que está pasando actos que no respetan el dolor de las víctimas , que reabren heridas y las humillan, personas ofensoras que no reclaman que se paren estos actos porque van contra lo que asumieron cuando participaron en justicia restaurativa y una comunidad y circulo cercano de apoyo que no ha entendido lo que sucedió con la justicia restaurativa y sus efectos para lograr la paz social. En definitiva, falta más intervenciones reales y efectivas, y menos marketing y manipulación de los procesos restaurativos por parte de las instituciones. Y por supuesto, evitar el intrusismo profesional para poder hacer bien el trabajo de facilitador. Todavía estamos a tiempo pero si se hace bien.