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Por Juan Manuel Mayllo, diputado responsable del Turno de Oficio del ICAM

En el rostro de cada abogada y abogado del Turno de Oficio hay una historia de vocación, entrega y sacrificio. Son profesionales que, muchas veces en silencio y en condiciones difíciles, sostienen el pilar más esencial del derecho de defensa: el acceso a la justicia para todos, con independencia de sus recursos económicos.

Cuando la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) asumió su mandato, nos marcamos como uno de los ejes prioritarios de actuación la dignificación del Turno de Oficio. Al cumplirse el ecuador de este periodo, es momento de rendir cuentas y, también, de poner en valor los avances conseguidos en defensa de uno de los pilares esenciales del acceso a la justicia en nuestro Estado de Derecho.

La realidad del Turno de Oficio, formada por más de 4.500 letrados y letradas en Madrid, es la de una abogacía comprometida, vocacional y profundamente profesional, que cada día garantiza que nadie quede desprotegido por falta de recursos. Sin embargo, durante años, su labor no ha estado acompañada del reconocimiento ni de las condiciones que merece. Desde el ICAM, hemos asumido con firmeza el reto de cambiar esta situación.

Impulso institucional y legislativo para una justicia gratuita digna

Desde el primer momento hemos sido una voz constante y activa en la reclamación de reformas estructurales en el sistema de Asistencia Jurídica Gratuita. Hemos defendido ante las administraciones competentes la necesidad de: actualizar los baremos de retribución y vincularlos al IPC de manera automática; garantizar el abono de todas las actuaciones realizadas, incluidas las que finalmente no son reconocidas por la Administración —algo que actualmente deja sin remuneración un número inaceptable de intervenciones—; y reconocer el derecho a la justicia gratuita a personas jurídicas en ciertos supuestos.

Estos planteamientos se han trasladado con firmeza a la Comunidad de Madrid y al Ministerio de Justicia, y forman parte de nuestra interlocución constante con los grupos parlamentarios, especialmente ante la perspectiva de una nueva Ley de Justicia Gratuita.

Esta acción política e institucional ha dado frutos concretos. A través del Convenio de Legislatura suscrito con la Comunidad de Madrid, hemos asegurado un incremento progresivo del 13 % en los baremos de retribución del Turno de Oficio hasta 2027, junto con mejoras retributivas específicas para días festivos, la inclusión de nuevas actuaciones y un aumento global del presupuesto destinado a la justicia gratuita. Este compromiso supone una mejora sustancial y sostenida de las condiciones materiales para quienes desempeñan esta función esencial.

Asimismo, en abril de 2025 se produjo otro avance clave: la aprobación de una orden que reconoce y remunera por primera vez las actuaciones previas al juicio, como mediaciones o conciliaciones derivadas de la Ley Orgánica 1/2025, realizadas por abogados del Turno. Este reconocimiento supone un paso decisivo para que ninguna labor prestada en el marco de la justicia gratuita quede sin contraprestación.

En esta misma línea, se ha conseguido una recuperación parcial del poder adquisitivo de los profesionales del Servicio de Orientación Jurídica (SOJ), mediante un incremento del 10 % de sus retribuciones,. Y pensando en las condiciones cotidianas del ejercicio, desde el ICAM hemos logrado mejorar las instalaciones para la abogacía en todos los juzgados. Por último, y no menos importante, hemos implementado un seguro gratuito de accidentes para todos los abogados adscritos al Turno y al SOJ, que cubre guardias, desplazamientos y ejercicio profesional, con indemnizaciones de hasta 100.000 €, sin necesidad de tramitación previa. Se trata de una protección básica y merecida para quienes asumen, muchas veces en condiciones exigentes, la primera línea de defensa de los derechos ciudadanos.

Un refuerzo sin precedentes en formación y apoyo institucional

Una de las primeras medidas adoptadas por esta Junta fue también el fortalecimiento de la formación gratuita para los integrantes del Turno, tanto en aspectos técnicos como en habilidades prácticas. Esta oferta, que se ha multiplicado en número y calidad, responde a la necesidad de dotar a nuestros profesionales de herramientas útiles para afrontar los desafíos jurídicos actuales, en especial en materias penales, civiles, de violencia de género o extranjería.

Además, hemos reforzado los canales de atención y asesoramiento a los letrados del Turno, mejorando los tiempos de gestión administrativa y apostando por una mayor cercanía del Colegio con quienes desarrollan esta labor en condiciones muchas veces difíciles.

Conciliación y desconexión digital: derechos pendientes

Otra de nuestras prioridades ha sido visibilizar la incompatibilidad del actual modelo procesal con el derecho a la conciliación familiar y personal, del que carece el colectivo del Turno de Oficio. Hemos defendido, con firmeza y en todos los foros, que los letrados y letradas que prestan este servicio deben ver reconocidos los mismos derechos laborales que el resto de operadores jurídicos.

En este sentido, también hemos impulsado propuestas para regular de manera efectiva el derecho a la desconexión digital, especialmente relevante en un contexto donde la disponibilidad permanente se ha convertido en una exigencia silenciosa e injusta.

Un camino con futuro, pero también con urgencia

Somos conscientes de que queda camino por recorrer. La dignificación del Turno de Oficio no es solo una cuestión de justicia para nuestros profesionales; es una condición indispensable para asegurar un acceso equitativo a la justicia y para reforzar la confianza ciudadana en el sistema.

Desde el ICAM seguiremos trabajando con firmeza, unidad y vocación de servicio público, para que la abogacía de oficio ocupe el lugar que le corresponde: el de un baluarte de la defensa de los derechos fundamentales.

Porque no hay justicia sin Turno de Oficio. Y no hay Turno de Oficio sin dignidad profesional.

Todo lo conseguido no habría sido posible sin la implicación diaria, silenciosa y admirable de miles de profesionales que, desde sus despachos, desde los juzgados o en plena guardia, sostienen el derecho de defensa con la sola fuerza de su toga. Nuestro deber, como institución, es seguir protegiendo esa vocación. Y nuestra promesa, desde el ICAM, es que no dejaremos de luchar hasta que la abogacía del Turno de Oficio reciba el trato, la protección y el reconocimiento que merece. Porque dignificar el Turno no es solo mejorar un servicio público: es defender la justicia donde más se necesita.