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Recibir una liquidación de Hacienda genera preocupación inmediata. La Administración comunica al contribuyente que, según su criterio, debe pagar una cantidad adicional por IRPF, IVA, Impuesto sobre Sociedades u otro tributo.

Sin embargo, una liquidación tributaria no siempre es correcta. Puede contener errores de prueba, errores de cálculo, defectos de motivación, imputaciones indebidas de ingresos, rechazo improcedente de gastos o vulneración de garantías del procedimiento.

Por eso es importante no aceptar automáticamente una liquidación. Antes de pagar o conformarse, conviene revisar si existen motivos para recurrir.

En Català Reinón Abogados analizamos liquidaciones tributarias desde una perspectiva jurídica y probatoria, revisando tanto el fondo del ajuste como el procedimiento seguido por Hacienda.

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