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Hoy en día cualquier persona con su móvil puede hacer un pedido de comida a domicilio, pagar el envío, remitir un telegrama y hasta presentar su declaración de la Renta. Las nuevas tecnologías permiten al ciudadano un abanico de operaciones de la vida diaria de los que el mundo del Derecho no puede sustraerse. Además del derecho digital, que se ocupa de la regulación de las relaciones nacidas dentro de ese ámbito tecnológico, el momento actual supone una oportunidad para el emprendimiento dentro de un sector, el legal, que también está cambiando tanto de puertas para adentro, como en su relación con el ciudadano.

¿Qué es Legaltech? Legal + tecnología. Esa sería la primera y más clara aproximación al concepto Legaltech, la unión de lo tecnológico y lo legal para ofrecer soluciones de calidad en cualquiera de los ámbitos que demanda la sociedad, porque ¿quién no necesita un abogado o asesoramiento legal? Lo que cambia con el Legaltech es la forma en la que se accede a los servicios legales y dentro de tal concepto se incluyen la creación y uso de aplicaciones y programas que: 

1.- Solucionan o automatizan la consulta sobre temas y procesos legales que, gracias al software adecuado, el ciudadano podrá realizar sin la intermediación física de un abogado.

2.- Solucionan o automatizan el trabajo diario de los letrados a través de aplicaciones o software que agilizan trámites en los que habitualmente se invierten horas que, de esta manera, se reducen.

3.- Cambian las relaciones entre cliente y abogado a través de sistemas y aplicaciones o servicios de consulta online que ya funcionan en muchas webs de bufetes o que ofrecen servicios y soluciones a consultas legales online, hablamos cada vez de ciberabogados o abogados digitales.

Como todos los procesos relacionados con la transformación digital, el Legaltech pone al cliente en el centro de toda la estrategia y le ofrece soluciones personalizadas para facilitar, en este caso, la resolución de trámites y gestiones de forma rápida y sencilla.

Se trata de usar la tecnología para aportar un valor añadido a lo que actualmente estaba ofreciendo la abogacía. Dejar a atrás el sector jurídico tradicional y dar entrada a software y herramientas que permitan cambiar la relación entre el ciudadano y los servicios legales. 

Pero no sólo se aplica a los servicios ofrecidos a terceros. Las empresas del sector Legaltech utilizan la tecnología para acelerar las gestiones, abaratar costes y facilitar el día a día de los abogados y otros actores jurídicos. En definitiva, la tecnología está al servicio del abogado, quien a su vez está al servicio del cliente. 

En un despacho tradicional el uso de la tecnología se limita a la consulta de bases de datos de jurisprudencia y, a lo sumo, a la gestión de clientes a través de determinados programas de gestión de despachos, con un peso excesivo de recursos personales y tiempo para atender el día a día. Esto al final encarece el servicio, que sólo puede verse compensado a ojos del cliente por una atención “personal” mediante contacto directo (reuniones, llamadas…), que, sin embargo, repercute en mayor empleo de personal y tiempo para el bufete, en un círculo vicioso con escasos visos de progresar, y que, salvo contadas excepciones por la especialidad y complejidad del asunto, no requerirían de ese esfuerzo, ni en la mayor parte de las ocasiones el cliente lo reclama. Porque, ¿cuántas veces se ha rechazado una primera consulta presencial por parte del afectado, argumentando precisamente la facilidad de la consulta online que no le obligue a desplazamientos innecesarios y en una fecha concreta?

Las empresas Legaltech que prestan servicios jurídicos responden a esa facilidad de acceso al asesoramiento y defensa del ciudadano: ya no hace falta pedir cita, ni desprenderse de la documentación para que un abogado estudie la viabilidad del caso en un tiempo más o menos dilatado; mediante el uso de la tecnología y aplicando en muchos casos la inteligencia artificial (IA), el futuro cliente podrá enviar su consulta y sus documentos y de manera inmediata se le dará respuesta sobre la viabilidad de su pretensión, o se le redactará el contrato que precisa. Si fuera necesario asumir su defensa, los recursos tecnológicos abreviarán al máximo los tiempos de trabajo, aumentarán el nivel de información al cliente, y todo ello sin desmerecer la calidad de los servicios jurídicos, pues detrás de toda la innovación digital, al final, siempre se encuentra un equipo de abogados especialmente entrenado y capacitado, como los de reclamador.es, para resolver jurídicamente los asuntos, pero que no perderán horas en la búsqueda de sentencias, ni en el examen ni selección de los documentos necesarios, porque con su experiencia habrán implementado el “aprendizaje” a los programas y sistemas que se encarguen de ello.

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