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Predecir = Anunciar un hecho futuro por intuición, suposición, adivinación, etc., una arriesgada actividad en relación con casi todo tipo de hecho y casi podríamos decir que un suicidio, cuando además se refiere a un sector como el de la LegalTech. Sin embargo, ahí vamos, avancemos lo que puede ser 2020 para un sector lleno de potencial y que tiene el poder de transformar, para bien, el ejercicio de las profesiones jurídicas y  nuestra propio sistema legal y, por ende, nuestra Justicia.   

El sector legal español es como casi todos los del mundo, tradicional, conservador, pero a la vez ha sido un sector abierto y dispuesto al cambio, como demuestra que en nuestro país no nos ha importado que se instalara cualquier despacho internacional que así lo quisiera o que, en los premios que otorga cada año el Financial Times a la innovación en el sector legal, varias firmas españolas ocupen casi siempre las primeras posiciones. Y en el caso de la LegalTech así está ocurriendo, lentamente va calando en las instituciones y en las organizaciones la necesidad de comprender lo que la LegalTech puede aportar. 

Comenzaremos analizando las tecnologías disruptivas. Este año se seguirá hablando mucho en España de Inteligencia Artificial, pero confiamos en que además de hablar (tenemos estupendos libros blancos), se defina de una vez una estrategia para apoyar la Inteligencia artificial. Somos uno de los pocos países de Europa que aún no ha trazado la suya (la razón principal la inestabilidad de nuestro gobierno durante los últimos años) y aunque no lo tenemos fácil, porque el marco legal es muy rígido y no contamos con grandes multinacionales, ni con financiadores relevantes, pero, sin embargo, sí tenemos una red de universidades muy potente y buenos investigadores en este campo. Recientemente Nuria Oliver, doctora en IA, ha conseguido para Alicante la sede de uno de los 17 centros del Laboratorio Europeo para los Servicios de Inteligencia y Aprendizaje (Ellis) y dentro de las tres líneas de trabajo que aspira a tener este centro está la IA aplicada a la Justicia Penal.Dentro de esta categoría de tecnologías creemos que puede ser muy útil para determinado tipo de organizaciones, las soluciones de computación cognitiva de la barcelonesa Atomian, que ha desarrollado dos interesantes aplicaciones para nuestro sector: una que analiza y extrae información de sentencias y otra de notas simples.

El blockchain seguirá también dando que hablar. Nuestros Registradores continuarán explorando esta tecnología y quizás en algún momento nos den la sorpresa de que han decidido subir los registros a la cadena de bloques. Creo que este año conoceremos también muchos más casos de uso de esta tecnología aplicada a temas jurídicos. Alastria, nuestra asociación, es un ejemplo de red colaborativa en el mundo y una gran impulsora de proyectos concretos. Cada mes se presentan casos de uso novedosos y ya contamos con un interesante ejemplo de aplicación de esta tecnología al sector público, en Aragón en concreto.

En el ámbito de la información en España la cosa va bien. Hay varios directorios y mapas de LegalTech (nos gustan los de Finnovating y el de Legaltechies) y el Comparador LegalTech, que incluso permite comparar soluciones para encontrar la más adecuada. Actualmente, todos los medios de comunicación especializados dedican casi a diario espacio a noticias, artículos, relacionados con temáticas de innovación, firmas new law, LegalTech, etc.  Es decir, que hay bastante información sobre la materia para quien desea investigar.

En lo que respecta al ciudadano, ¿está la LegalTech beneficiando a los españoles? La verdad es que en el ámbito del B2C hay en España varias LegalTech muy exitosas como por ejemplo las especializadas en realizar reclamaciones contra empresas, como Reclamador o Indemnizame y muchas otras que están surgiendo ante las expectativas tan buenas que tienen este tipo de negocios.  En el ámbito del derecho de familia, nos gusta 2bepart, la aplicación que permite a separados y divorciados gestionar sus relaciones. 

También siguen proliferando los Marketplace de abogados, es decir directorios donde los profesionales tienen un perfil y a través de los cuales obtienen clientes. Hay todo tipo de modalidades: los que cobran al abogado un importe sólo por la ficha profesional, los que se quedan un porcentaje de cada asunto que con su intermediación consigue el abogado y los que realizan pujas y asignan al mejor postor cada asunto. Aunque algunos de estos directorios son negocios maduros, como El Abogado, Tuappabogado, UNAES o LexgoApp.  

Un mercado que también ha alcanzado cierto grado de madurez es el de las plataformas que venden contratos. Ahí tenemos operadores como Bigle Legal, Legaliboo o Milcontratos.com. También están muy maduras plataformas como Testamenta y las numerosas que asesoran al cliente en materia de separación y divorcio.

¿Cómo están aprovechando los despachos la LegalTech?  España es un país donde predominan los pequeños despachos que conforman más del 90% del total. Para estas pequeñas firmas la gestión profesionalizada no es una urgencia y las aplicaciones para la gestión, tipo ERP, luchan para facturar lo necesario para ser sostenibles. Los abogados siguen echando en falta una solución “buena, bonita y barata”, que sin grandes estridencias, sencilla de manejo, les permita controlar su firma desde el móvil. Hay algunas LegalTech extranjeras barajando entrar en España y las que lo hagan y lo hagan bien, pueden tener éxito.

En materia de gestión documental y automatización de contratos y otros documentos, en España hay productos muy interesantes. Nos gusta mucho DocXpresso. Es una aplicación madura y que permite al abogado trabajar desde Word, su entorno natural. También nos gusta Bigle Legal y la solución Contract Express, aunque sea para bolsillos más abultados.

Otro sector también muy maduro es el de las evidencias certificadas y la firma digital. Son muchas las empresas españolas, algunas como Lleida.net que incluso cotizan en bolsa, que ofrecen soluciones de este tipo. Varias de ellas, como Evicertia o Mail Certificado se han internacionalizado en América Latina.  Una de nuestras favoritas es Signaturit, que cuenta con soluciones realmente innovadoras en materia de firma biométrica y ha desarrollado ya algunos casos de uso interesantes como el del seguro de alquiler con DAS Seguros.   

En el ámbito B2B si revisáramos la oferta por especialización jurídica la verdad es que tendríamos casi que escribir un libro, así que sólo destacaremos dos interesantes soluciones para los expertos en Derecho Societario  CouncilBox y boardchainapp, que permiten celebrar Juntas de accionistas on line y gestionar mejor la documentación societaria.

¿Y qué está pasando en las asesorías internas? Los abogados de empresa sienten la presión que sus organizaciones les hacen de reducir costes y ser más eficientes y proactivos. Muchos están recibiendo formación “in company” o acudiendo a algunos de los programas que ya imparten algunas universidades y centros de formación. Además, buscan información para comprender cómo transformar sus organizaciones e identificar las herramientas que más les conviene contratar. Las editoriales jurídicas les visitan con más frecuencia de lo que muchos quisieran.  La sensación de muchos de ellos es de desconcierto e intranquilidad.  Por lo general, los proyectos que primero están llevando a cabo son los relacionados con la gestión documental y del conocimiento; la automatización de contratos y otro tipo de documentos; la gestión automatizada de la secretaria de las sociedades; los apoderamientos y los inmuebles. Además, adquieren soluciones dirigidas a darles apoyo en el desarrollo de sus competencias en materia de protección de datos y compliance.

Las facultades de Derecho están también haciendo los deberes. Aunque la rigidez del sistema que los palanes de estudio no permite cambios radicales, son cada vez más las universidades que están introduciendo la innovación y la LegalTech de una u otra forma en las aulas: Formando a sus profesores en LegalTech; creando Labs o espacios dedicados a la innovación y el desarrollo de tecnología; diseñando cursos de diferente tipo (master en el caso del CEU y el IE: cursos online en el caso de ESADE, UNIR, y Escuela de Práctica Jurídica de la Complutense y organizando eventos como congresos, hackáthones, sprints, etc. que favorezcan la formación en habilidades como el trabajo en equipo y la creatividad.  

Por su parte los Colegios de Abogados siguen añadiendo formación en materia de innovación y LegalTech, algo que seguro agradecerán los numerosos colegiados que sienten cierto grado de angustia ante el negro panorama que no dejan de ver anunciado en numerosos canales.  Para aclararlo también este año podrán asistir a numerosos eventos, pue en España está prevista la celebración de varios donde la LegalTech tendrá un rol relevante. En el Instituto de Innovación Legal vamos a mantener una relación actualizada en esta agenda. Ya tienen fecha entre otros, el Congreso Fintech, RegTech y LegalTech  y Lexpo (abril) que dedicará un espacio al emprendimiento LegalTech, Legal Management Forum (octubre). Finalmente, el Colegio de Abogados de Barcelona tiene también prevista una agenda donde la LegalTech ocupará un lugar preferente. 

En resumen, un año de madurez para un sector que seguro transformará y nos transformará. 




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