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En el ecosistema digital actual la reputación de una empresa se construye (o se destruye) con la misma rapidez con la que un cliente deja una reseña. Las reseñas positivas son un motor que impulsa la confianza y atrae a nuevos clientes. Son un activo invaluable que certifica la calidad de un producto, un trabajo, un servicio. Sin embargo, ese mismo sistema de valoración se puede convertir en un auténtico calvario cuando las reseñas negativas empiezan a aparecer. Un puñado de malas puntuaciones puede llevar al traste años de trabajo, generando la angustiante sensación de que tu reputación está fuera de tu control. La pesadilla de todo Dircom.

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