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Sara García, abogada de Legálitas

Puede que la Navidad sea para muchos una de las mejores épocas del año y para evitar que estas fechas tan señaladas acaben pasadas por agua, no debemos bajar la guardia, motivados por la euforia del momento, porque sabemos que en estas fechas muchos delincuentes aprovechan para hacer su particular “agosto”, haciendo de las suyas, aprovechando la locura desatada por las compras navideñas.

Y entre otros, desde el departamento Penal de Legálitas hemos detectado que suelen incrementarse en estas fechas ciertos delitos, como los cometidos por medio del phishing engañoso, entendido como el ciber-ataque por el que los delincuentes se hacen pasar por quienes realmente no son, para conseguir mediante engaños que les entreguemos información confidencial que de otra forma jamás habríamos dado a un extraño, movidos por esa falsa confianza de estar haciendo lo correcto, de estar protegiéndonos, en la falsa creencia de estar hablando por ejemplo, con mi banco de toda la vida, con la Seguridad Social, o con Hacienda, con mi propia empresa, o mis amigos de las redes sociales, en fin, los supuestos pueden ser infinitos.

Con la falsa creencia de estar participando en sorteos, o bajo la falsa promesa de recibir premios, regalos, descuentos, entradas, los estafadores lanzan su caña con ataques masivos, para tratar de conseguir que el incauto pinche en un enlace malicioso, en el que se le va a pedir que introduzca sus claves. Y una vez regalamos esa información, comienza el verdadero caos.

La mayoría de las veces utilizan esa información que hemos facilitado para estafar a terceros, llevarse ellos el dinero, pero que nos imputen a nosotros, al crear cuentas falsas con nuestros datos que abren a nuestro nombre y cierran de inmediato en cuanto el tercero estafado ha enviado su dinero. De cara al juez, la cuenta donde se recibe el dinero estafado es la mía, la he abierto supuestamente yo -cuando en realidad me han suplantado mi identidad- y he sido yo quien ha cometido la estafa, por lo que me veré en el banquillo de los acusados tantas veces como estafas se hayan cometido haciéndose pasar por mí.

En otras ocasiones recurren al miedo, haciéndose pasar, por ejemplo, por tu banco de toda la vida. Te llaman a horas en las que sueles estar con la guardia baja, de madrugada, a primera hora  del día o última hora de la noche, para alertarte de que acabas de sufrir un ciber ataque  en tu cuenta bancaria, que te están quitando todo tu dinero y te convencen para que facilites tu información confidencial, simulando querer ayudarte, te piden que les facilites datos sensibles como tu clave PIN, el número de tu tarjeta, el CVC o código de seguridad del reverso de tu tarjeta, llegando incluso, para vencer tu reticencia, a animarte para que busques en Google el número de teléfono que aparece en el dial de tu móvil, consiguiendo que aparezca un número que no es el real -teléfonos espejo- y que efectivamente, es el teléfono de Atención al Cliente de tu banco. Y ya tenemos preparada la estafa.

Nunca debemos abrir correos que provengan de direcciones poco fiables, ni pinchar enlaces por muy suculentos que puedan ser los supuestos premios, pues sele ser otra forma habitual de los hackers de hacerse con nuestra información, al abrirles la puerta a toda la información que contiene nuestro dispositivo.

Y una vez dentro de tu sistema pueden acceder a toda tu información, incluso encriptarla, técnica cada vez más habitual, sobre todo a nivel empresarial, llegando incluso a solicitar rescates para devolverte el acceso a tu dispositivo y poder recuperar tu información. A esto se le conoce como Ransomeware.

¿Qué sanciones o multas conlleva?

El delito de estafa se castiga con penas de prisión de seis meses a tres años, además de la correspondiente indemnización por los daños y perjuicios causados y el pago de las costas.

Nuestros consejos para evitar ser víctima del phishing

Toda precaución es poca. Desde Legálitas, te exponemos una serie de consejos fáciles para evitar ser víctima del phishing o smishing:

  • Nunca facilites información confidencial, como claves personales, por correo electrónico, ni por un enlace de SMS.
  • Si recibes un correo o SMS con un enlace web que redirige a una página que te pide que introduzcas información personal o bancaria, desconfía. En muchas ocasiones se trata de emails que lo que pretenden es llevarte a una página falsa idéntica a la original para hacerse con tus datos bancarios.
  • Si quieres realizar cualquier tipo de operación bancaria o comercial, trata de no hacerlo desde ordenadores públicos o desde una red WIFI abierta, ya que es más fácil captar este tipo de datos.
  • Verifica siempre quién es el verdadero remitente del correo electrónico recibido fijándote en la dirección de email e incluso copiándola en Google o Bing para comprobar si es auténtica o un fraude.
  • Dispón de un filtro antispam o herramientas que bloquean el correo considerado como no deseado.

Si hemos sido ya víctimas de un caso de phishing ¿qué debemos a hacer?

Si has sido víctima de un fraude de phishing y has dado tus datos personales, debes seguir estos consejos:

  • Denunciar ante la Policía Nacional o la Guardia Civil o ante el Juzgado de Instrucción del lugar de los hechos que esté de guardia, aportando todas las pruebas de cargo que tengamos, tales como capturas de pantalla, los mails fraudulentos, certificados bancarios que demuestren los cargos ilegales que hayamos sufrido en nuestras cuentas, etc.
  • Se debe informar a la entidad bancaria de este hecho para que establezca unos mecanismos de seguridad que eviten posibles cargos fraudulentos.
  • Vigilar periódicamente nuestra información en Internet, en busca de datos o publicaciones sospechosas. Si nuestra información confidencial aparece en la red tras ser víctima de este phishing, el afectado podrá pedir su eliminación mediante los derechos ARSOPOL.
  • Si entre los datos facilitados se encontraba el número de teléfono, habrá que contactar con la compañía de telefonía y pedir que bloqueen los números y solicitar que revisen los cargos efectuados por si hubiera alguno fraudulento. 

Si sospechas que has sido víctima del phishing o smishing, en el caso de estafas por SMS, desde Legálitas recomendamos la ayuda de un abogado.

De esta forma, te podrán informar de los pasos a seguir para minimizar daños y riesgos y tener claros tus derechos, así como la mejor manera para defenderte y actuar ante la amenaza de la ciberdelincuencia.