JUC


INTRODUCCIÓN

Hace unos días vi una noticia de una entidad que trabaja con personas migrantes, en la que leía que han realizado un informe sobre los casos de discriminación racial en España, los que se denuncian y los que no. Asimismo pude leer como proponían justicia restaurativa y diferentes intervenciones algunas con mayor éxito que otras y que voy a valorar después.

Sin duda, es cierto que la justicia restaurativa tiene mucho que decir en delitos de odio y en concreto en casos de discriminación racial, sin embargo, lo que me deja un poco perpleja es que en el informe que presentan no han consultado a nadie experto en justicia restaurativa salvo que consideren expertos a personas que trabajan en atención a víctimas ( y hay que advertir que los psicólogos, trabajadores sociales etc. no son per se expertos en justicia restaurativa, serán expertos en su área de trabajo pero no en esta justicia)

DISCRIMINACIÓN RACIAL Y JUSTICIA RESTAURATIVA

La discriminación racial implica tratar a alguien de manera diferente o injusta debido a su raza, etnia, color de piel o su origen racial. Esta discriminación puede manifestarse en diversas formas, discriminación en el empleo , en el acceso a la vivienda, humillaciones, insultos y, en casos extremos, crímenes de odio. Por tanto, puede existir discriminación sin ser constitutiva de delito pero causar daños, y cuando existen daños lo lógico sería proporcionar espacios para sanar. Sin embargo, muchas veces la justicia tradicional no puede intervenir, o no sabe abordar estos daños de una forma realmente sanadora. A pesar de esto, hay que recordar que en España, el principio de igualdad y no discriminación se encuentra recogido en la Constitución Española de 1978. El artículo 14 nos dice que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. 

Pero aunque existe protección legal y jurídica, la gestión emocional que generan los daños causados por la discriminación racial puede necesitar de algo más, este algo más puede ser terapia o acompañamiento psicológico o quizá justicia restaurativa o incluso puede ser ambas cosas.

Lo primero que hay que dejar claro que para facilitar espacios restaurativos con víctimas o personas que han sido afectadas por daños, no es necesario ser psicólogo, lo importante es tener formación en justicia restaurativa y en determinados casos en delitos más graves. Los facilitadores de justicia restaurativa no hacemos terapia aunque si puede tener efectos terapéuticos.

La terapia se centra en el trabajo y bienestar individual y utiliza herramientas psicológicas para ayudar a las personas a comprender y superar sus experiencias negativas. El psicólogo puede aconsejar e incluso ofrecer formulas para ayudar en el proceso de superación de los daños. Mientras la justicia restaurativa se centra en buscar la aminoración del daño causado a veces será una reparación como la entendemos en el mundo jurídico pero en otras ocasiones se tratará de una reparación de carácter simbólico o moral. El facilitador no aconseja, simplemente acompaña a las personas y a través de una serie de herramientas como las preguntas busca que las víctimas puedan ellas mismas encontrar un sentido diferente a lo vivido que las ayude a sanar. Por supuesto, ambas comparten objetivos e incluso algunas herramientas para conseguirlos pero son diferentes, es más es conveniente que las personas hayan pasado por terapia antes de iniciar una intervención restaurativa.

Hago estas afirmaciones porque después de leer el informe en el que no hay un solo experto en justicia restaurativa, esta organización afirma que van a buscar implementar protocolos de justicia restaurativa en estos casos. Lo que sucede con la justicia restaurativa, el intrusismo profesional, no pasa en casi ningún otro caso, todas las personas que trabajan con víctimas, que son psicólogos, mediadores, jueces etc. se creen que ya están capacitados para hacer justicia restaurativa incluso sin haber realizado un solo curso de formación en esta justicia. Si esta entidad quiere realizar protocolos de intervención con enfoque de justicia restaurativa debería buscar expertos que les asesoren porque leer varios artículos o libros no te habilita para conocer como realizar una intervención que sea realmente restaurativa.

De hecho, para realmente aprender justicia restaurativa de forma práctica debemos despojarnos de nuestra profesión de origen, en muchas ocasiones, cuando he dado formación práctica he podido ver como algunas personas psicólogas tienden a pensar más en procesos terapéuticos pensando qué harían ellos con este enfoque de terapia que con enfoque de justicia restaurativa. Y esto es normal por eso, debemos pensar en las herramientas que tenemos y darles el enfoque adecuado de justicia restaurativa .

Pero volviendo a la justicia restaurativa en discriminación racial efectivamente se puede afirmar que es una posibilidad que se debería generalizar, además entendiendo que no toda la justicia restaurativa se reduce a un encuentro persona que causó daño y persona dañada. En el informe de esta entidad hablan de “procesos de mediación comunitaria, donde la víctima pueda expresar el daño sufrido y buscar reconocimiento y reparación”. Es un error puesto que la mediación comunitaria no es justicia restaurativa y esta mediación no reúne a la víctima con la persona ofensora, ni siquiera reúne a víctima con la comunidad. 

No sé quién les ha asesorado pero realmente es un error importante. Por un lado la mediación no es justicia restaurativa aunque hay una herramienta la mediación penal que es una reunión victima ofensor que si es una metodología restaurativa. Por tanto, deberían haber hablado de reunión víctima persona ofensora. En todo caso, si buscan espacios restaurativos para que las victimas compartan su dolor y sientan que son respetadas, deberían haber hablado de otras metodologías restaurativas como los círculos donde se puede incluir a la víctima, la comunidad etc. en un espacio de confianza donde se pueda visibilizar sus historias. 

Confundir metodologías de justicia restaurativa con mecanismos alternativos de solución de conflictos es una constante en España pero si hablamos de discriminación racial, debería evitarse esta confusión con más razón. Estos casos generan desequilibrios y por tanto aplica la justicia restaurativa, querer usar la mediación implica no reconocer que hay daños y entender que la persona discriminada y la que lo discriminó está en igualdad de condiciones y no es así. Incluso pensar en mediación es revictimizante para las víctimas o personas discriminadas. Por eso, es conveniente estar asistidos de expertos en la materia para hacer los informes y sobre todo tener formación real y buena. Y esto es casi imposible puesto que ahora mismo hay jornadas de justicia restaurativa avaladas incluso por editoriales de prestigio en la que hablan jueces, magistrados, fiscales, directores de centros penitenciarios y mediadores. De esta manera poco se va a aprender porque se da voz a personas que pueden ser de prestigio en su profesión pero que no saben nada de justicia restaurativa, no al menos en la práctica. 

Otra medida que aportan en este informe es la de generar : “espacios seguros de escucha y validación, fuera del entorno judicial, donde las víctimas puedan ser acompañadas sin revictimización”. Estoy casi de acuerdo con este aporte, incluso desde la sociedad científica de justicia restaurativa tenemos varios programas que generan estos espacios restaurativos de seguridad y confianza como Ave Fénix. Efectivamente estos programas son un plus que supone para muchas personas un espacio de sanación y de resiliencia, pero no entiendo las referencias sin revictimización ya que los profesionales de la justicia restaurativa precisamente no revictimizamos porque estamos formados para evitarlo. Además son espacios de acompañamiento y de escucha pero no son como los que se trabajan en terapia aunque compartimos algunas dinámicas o metodologías. Los programas individuales de justicia restaurativa usan una metodología restaurativa y proporcionan espacios de confianza donde las personas pueden compartir su historia de daños, sus necesidades y que necesitarían para que su situación mejore. Y es que compartir nuestras historias nos acerca como personas, nos humaniza y nos hace sentir que no estamos solos.

Por último hablan de: “ Implicación activa de la comunidad y de los actores institucionales en la responsabilidad colectiva frente al racismo” Esto por si mismo no es justicia restaurativa, entiendo a lo que se refieren pero no parece que lo explican bien . Puedo intuir que se refieren a justicia restaurativa como movimiento social algo de lo que ha hablado otras veces, también creo que hablan de políticas públicas de justicia restaurativa de lo que también he reflexionado.

Coincido que la comunidad además de víctimas indirectas también podemos ser agentes responsables para trabajar cómo podemos ayudar para evitar que se reiteren estas conductas y proporcionar espacios de sanación a las personas que las sufren. Estoy totalmente de acuerdo pero para sugerir o comenzar estas intervenciones hay que diseñar un programa o protocolo de intervención verdaderamente restaurativo que cumpla con los principios de la justicia restaurativa. Y esto se consigue con personas que expertas en ello. Debo reconocer que los espacios restaurativos en la comunidad en España no están explorados y son realmente buenos para dar voz también a la comunidad, para empoderarla y trabajar la responsabilidad activa en que nuestro entorno sea un lugar mejor para vivir en paz.

Suena utópico pero no solo es posible sino que podría generar ciudadanos mucho más satisfechos y reconectados. Si las relaciones sanas disuaden de cometer daños, que las personas se puedan sentir parte de la comunidad acompañadas y comprendidas puede marcar la diferencia. 

CONCLUSIONES

Ahora que la justicia restaurativa es una constante en el vocabulario de muchas personas y organizaciones sería importante implementarla en diferentes formas para que pueda servir de ayuda a las personas que sufren daños. Generar espacios restaurativos de sanación son importantes para que las personas puedan encontrar un sentido diferente a lo vivido que las permita continuar con su vida y sanar. No toda la justicia restaurativa es encuentro conjunto con la persona ofensora, y como facilitadores de justicia restaurativa sabemos que hay intervenciones restaurativas que son realmente importantes para que las personas sientan que son respetadas y dignificadas en su dolor. También sería importante que los políticos dejen de usar la justicia restaurativa como marketing y se impliquen en promover programas, espacios y políticas públicas verdaderamente restaurativas además de visibilizar el trabajo que muchos “artesanos” de la justicia restaurativa estamos ya realizando. Necesitamos visibilizar el trabajo que hacemos no por ego, sino para poder llegar a más personas y ofrecer estos espacios restaurativos de sanación y/o responsabilización a más personas.