El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, participó este viernes en la clausura del XXVII Congreso de la Asociación Profesional de la Magistratura, celebrado en el hotel Nelva bajo el lema “Justicia independiente, garantía de Democracia”. El acto contó con la presencia del vicepresidente del Tribunal Supremo, Dimitry Teodoro Berberoff, la presidenta de la asociación, María Jesús del Barco, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, Manuel Luna, y el fiscal superior de la Región, José Luis Díaz Manzanera
Bolaños llegó con un cuarto de hora de retraso y evitó hacer declaraciones a los medios a su llegada, en un contexto marcado por la entrada en prisión del exministro José Luis Ábalos y las informaciones sobre la esposa del presidente del Gobierno en el rescate de Air Europa. “Voy a hablar dentro”, se limitó a decir a los periodistas congregados.
Críticas directas desde la magistratura
La intervención inicial de María Jesús del Barco fue especialmente crítica con el ministro. “Me temo que nos oyes, pero no nos escuchas, Félix”, le reprochó, acusando a los políticos de “intromisión que quebranta el respeto” hacia la independencia judicial. Del Barco denunció la polarización política que impide alcanzar un Pacto de Estado por la Justicia y rechazó lo que calificó como un intento de “vender un producto” a los jueces.
“No nos vendas el relato de que los jueces somos unos privilegiados”, añadió, cuestionando la campaña de becas para opositores y el mensaje institucional “podrás ser como tu padre”, al que calificó de “machirulo”, recordando que el 57% de la carrera judicial está formada por mujeres. Sus palabras fueron recibidas con murmullos y algún improperio entre el público, pero terminaron con un aplauso unánime y prolongado de los asistentes.
Su discurso, cargado de ironía y firmeza, incluyó frases como: “Aunque publiques en el BOE que es de noche, todos saldremos a la calle y veremos que el sol brilla”. La sala, integrada principalmente por juristas, respondió con un largo aplauso en pie.
Bolaños defiende sus reformas
En su intervención, Bolaños respondió con un tono conciliador. “Vengo para ser escuchado”, afirmó, defendiendo que las reformas impulsadas por el Gobierno buscan superar décadas de “normas obsoletas” y evitar la cronificación de los problemas de la Justicia. Reconoció la complejidad de la legislatura y la composición del Parlamento, pero insistió en que “la obligación de un ministro es intentar mejorar la Administración”.
El ministro recordó el acuerdo alcanzado para desbloquear el Consejo General del Poder Judicial, destacando el papel de la Asociación en ese proceso y asegurando que se dejó “la piel” para lograr la renovación. También anunció una partida presupuestaria para incorporar 2.500 nuevos jueces y fiscales en tres años, con el objetivo de mejorar la ratio de magistrados por habitante en España.
Reformas y polémicas
Bolaños defendió las becas para opositores, cifradas en 12.000 euros anuales durante cuatro años, como una medida para garantizar igualdad de oportunidades. Sobre los jueces sustitutos, señaló que aquellos que “no tengan nivel” quedarán fuera de la carrera judicial, aunque indemnizados. Subrayó que “ni una coma” de sus reformas afecta a la independencia judicial o al Estado de Derecho.
El ministro también aludió, sin nombrarlo directamente, al ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, recientemente condenado por el Tribunal Supremo. “En democracia se puede discrepar de una sentencia con respeto”, afirmó, en referencia a las críticas del presidente del Gobierno y las suyas propias.
Conclusión
El acto concluyó con aplausos más tímidos que los recibidos por Del Barco, reflejando el clima de tensión entre el Gobierno y la judicatura. Bolaños insistió en que las reformas representan “una oportunidad histórica” y apeló a compartir un objetivo común: “una Justicia recta e imparcial”.
