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Estonia ha anunciado una serie de modificaciones fiscales que contemplan la eliminación del límite de 1.000 euros para declarar operaciones, así como la obligatoriedad de utilizar facturación electrónica en transacciones B2B a partir de 2027. Estas iniciativas tienen como objetivo reforzar el sistema tributario, mejorar la eficiencia en la recaudación del IVA y combatir el fraude fiscal.

Panorama económico

Reconocida como referente digital en Europa, Estonia presenta el Producto Interno Bruto más bajo entre los países bálticos, con unos €42.700 millones según datos del Banco Mundial, quedando por detrás de Letonia y notablemente por debajo de Lituania. A pesar de ello, el país ofrece un entorno estable y alineado con las normativas europeas desde su adhesión a la UE en 2004. En el plano laboral, cuenta con una tasa de desempleo del 7,6 % (Eurostat), superior a la de economías como Suecia, Finlandia y España. En materia tributaria, antes de las reformas sobre facturación electrónica, se incrementaron los tipos del Impuesto de Sociedades y del IRPF, fijándose ambos en un 22 %.

Aspectos clave de la reforma digital y fiscal

Estonia continúa avanzando en la digitalización de su sistema tributario mediante reformas significativas. La nueva legislación suprime el umbral mínimo para declarar operaciones, lo que implica que todas las transacciones deberán ser reportadas, sin importar su cuantía. Además, se establecerá la obligatoriedad de emitir facturas electrónicas en todas las operaciones entre empresas (B2B), lo que facilitará la automatización de los procesos de reporte y reducirá las cargas administrativas.

En el plano normativo, ya se han aprobado modificaciones a la Ley de Contabilidad que permitirán a las empresas exigir facturas electrónicas a sus proveedores a partir de julio de 2025.

Junto a estas medidas, el gobierno ha decidido aumentar el tipo general del IVA, que se elevará al 24 % desde este mes.

Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia que refleja la firme apuesta de Estonia por la digitalización completa de su sistema fiscal y la modernización de su estructura impositiva.

Otros países como México y Costa Rica también están promoviendo la adopción de la facturación electrónica y la automatización de procesos tributarios.

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