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Brasil ha introducido una modificación relevante en el tratamiento tributario aplicable a la distribución de dividendos hacia accionistas no residentes, un cambio que afecta directamente a grupos internacionales con inversiones en el país. La nueva normativa redefine el marco fiscal aplicable a estos pagos y obliga a revisar las políticas de repatriación de beneficios.

La reforma llega a través de la Ley nº 15.270/2025, que establece un nuevo régimen de retención en la fuente para los dividendos distribuidos por sociedades brasileñas a personas físicas o jurídicas no residentes. Este sistema será aplicable a todos los dividendos pagados o acreditados a partir del 1 de enero de 2026, sin importar el ejercicio en el que se generaron los resultados que se reparten.

Un nuevo marco de tributación

El cambio más significativo es la introducción de una retención del 10% en origen sobre los dividendos enviados al exterior, conforme a la legislación interna brasileña. El impuesto se devenga en el momento en que el dividendo se paga o se acredita al beneficiario, lo que obliga a las empresas a revisar sus calendarios de distribución y sus flujos financieros.

Este impacto puede verse mitigado cuando exista un Convenio para Evitar la Doble Imposición (CDI) entre Brasil y el país de residencia del accionista, siempre que se cumplan los requisitos formales y documentales exigidos por la normativa brasileña.

Régimen transitorio

La ley distingue claramente entre dos momentos:

  • Dividendos pagados o acreditados antes del 1 de enero de 2026: mantienen el tratamiento fiscal vigente en la fecha de su distribución.

  • Dividendos pagados o acreditados a partir del 1 de enero de 2026: quedan sometidos al nuevo régimen de retención del 10%.

Esta diferenciación temporal obliga a las empresas a planificar cuidadosamente sus decisiones de reparto durante el ejercicio 2025 y el inicio de 2026.

Consecuencias para grupos internacionales

La reforma puede influir en varios aspectos clave de la gestión fiscal y societaria:

  • El coste efectivo de repatriación de beneficios, que puede aumentar en ausencia de un CDI aplicable.

  • Las políticas internas de distribución de dividendos, especialmente en estructuras con múltiples jurisdicciones.

  • La evaluación de holdings y requisitos de sustancia económica, que podrían requerir ajustes para optimizar la carga fiscal.

  • La documentación necesaria para aplicar convenios de doble imposición, cuya correcta preparación será esencial para evitar contingencias.

En un contexto de reformas fiscales continuas en Brasil, las multinacionales deben revisar sus estructuras y procesos para garantizar el cumplimiento normativo y minimizar riesgos. Contar con asesoramiento especializado puede resultar determinante para gestionar adecuadamente estos cambios y optimizar la tributación internacional.