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Para la autora de este escrito, “la protección de la familia es el único aval, la única garantía de que habrá un futuro próspero para todos “

Maria Menéndez de Zubillaga, presidenta Asociación Familias Numerosas de Madrid (AFN)

El Día Internacional de la Familia se celebra cada 15 de mayo desde 1994 y fue proclamada por la ONU en 1993, haciéndose eco de la importancia que la comunidad internacional otorga a las familias.

El Día Internacional de la Familia es una ocasión adecuada para promover la sensibilidad y un mejor conocimiento de los procesos sociales, económicos y demográficos que afectan a este importante célula básica de la sociedad.

Por eso, el 15 de mayo no se limita a una celebración simbólica: también sirve para llamar la atención sobre cuestiones como la crianza, la pobreza, la educación, la salud, los cuidados, …

Y también debería servir para hacer valer la aportación de la familia en la sociedad y la aportación de los hijos para garantizar futuro, asegurar crecimiento económico, tejer la red social más importante y construir la empresa más rentable y con el máximo de beneficios que se reparten a todos.

Por ejemplo, dos personas -un hombre y una mujer- unidos por compromiso estable de quererse y formar una familia, como si fuera la fundación de una empresa. Dos emprendedores, como se dice ahora. Y se lanzan a vivir juntos, a compartir la vida y todo. ¿Garantía de que va a ir bien? Ninguna. Será el esfuerzo y voluntad de cada día para que esa empresa salga adelante y crezca y produzca y se recojan frutos.

¿Qué frutos? Pues, por ejemplo, de esas dos personas crecerán once hijos, sesenta y ocho nietos, ciento nueve bisnietos y once en camino. (leído en una red social).

Casos reales de crecimiento exponencial -como el de este matrimonio- nos ilustran como una empresa (familia) de dos personas sostienen una red de 11 hijos, 68 nietos y 109 bisnietos. Es decir, que han generado 188 personas.

Esta extraordinaria sucesión exponencial no solo representa un éxito de capital humano, sino un modelo de gobernanza orgánica y autosostenible.

Aunque el crecimiento real fluctúa por factores biológicos y decisiones personales, los datos demuestran una aceleración exponencial impresionante.

 

La Familia, eje de la sociedad

Lejos de ser una carga para el erario (o tesoro público), la familia numerosa opera como la empresa más rentable para el estado: genera activos a costo cero para la administración, mitiga riesgos sociales mediante su propia red de seguridad y produce el dividendo más valioso para la sostenibilidad del tejido legal y socioeconómico, como son los hijos que formarán y sostendrán la sociedad futura. La Familia es una verdadera constructora de la sociedad.

¿Y como lo consigue? Vamos a explicarlo de forma gráfica.

Toda gran multinacional empieza con una pequeña inversión inicial. En este caso, el "capital semilla" son dos personas. ¿Y qué hacen? Primero tener hijos. Luego reinvierten las ganancias para generar más valor. La familia reinvierte valores, educación y afecto.

El paso de 2 a 188 personas no es un crecimiento lineal (sumar de uno en uno); es una infraestructura humana que se multiplica exponencialmente.

Sobre la rentabilidad de la familia, las empresas tradicionales requieren subsidios, créditos o rescates. La familia produce el recurso más valioso del mundo (el ser humano) autofinanciándose.

Los padres asumieron el costo operativo inicial (crianza, educación, alimentación) de 11 hijos. El beneficio de esa inversión privada se socializa por completo cuando esos hijos, nietos y biznietos se convierten en profesionales, pagadores de impuestos, consumidores y creadores de empleo.

Y sobre la eficiencia, en una familia numerosa, los hermanos mayores apoyan a los menores, los tíos guían a los sobrinos y los abuelos custodian la cultura organizacional (los valores). La red de apoyo mutuo se vuelve más fuerte y sofisticada en la tercera y cuarta generación, reduciendo las crisis individuales gracias al colchón familiar.

La economía la mueven las personas

La familia es el verdadero motor económico: La economía no la mueven los algoritmos ni las fábricas vacías; la mueven las personas. Cada uno de esos 109 biznietos representa un futuro médico, ingeniero, maestro o emprendedor. A diferencia de una empresa privada que retiene ganancias para unos pocos accionistas, la "empresa familiar" reparte sus dividendos a toda la comunidad. Su éxito se mide en capital social: ciudadanos con estabilidad emocional, redes de seguridad frente a las crisis y valores compartidos.

Las instituciones del Estado (pensiones, sanidad, educación) colapsan sin relevo generacional. Este matrimonio no solo creó una familia; construyó un pilar que sostiene activamente el tejido económico y social de su entorno.

Por eso es la célula básica de la sociedad. Y por eso hay que preservarla, cuidarla, protegerla promoverla y premiar a quienes deciden formar una familia. Porque son el único aval, la única garantía de que habrá un futuro próspero para todos.

Además, este lema de la ONU escogido para celebrar el Día de la Familia este año 2026, podríamos enlazarlo con otras ideas. Que el blindaje del ecosistema familiar debería ser la clave legal ante este lema escogido por la ONU. Que la familia como holding del bienestar debe garantizar la protección del menor blindando todo su entorno. Y que más allá del interés superior del menor está el bienestar de toda la familia, pues ésta es la única infraestructura capaz de mitigar la desigualdad.

Por ello, este 15 de mayo deberíamos provocar un debate jurídico y legislativo para afrontar un cambio de paradigma ineludible. Que el bienestar infantil no es una variable independiente, sino el resultado directo del bienestar de toda la familia. Y que solo así se mitigarán las desigualdades.

Por todo ello, podemos afirmar que la familia es insustituible y por ello debe ser intocable. Todo esto queremos decir para este 15 de mayo.