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En los procedimientos por tráfico de drogas y narcotráfico hay una escena que se repite con demasiada frecuencia: la investigación descansa sobre conversaciones interceptadas. Transcripciones, audios, "minutos relevantes", frases sacadas de contexto. En ocasiones, casi todo el caso se sostiene ahí.

Una escucha puede parecer una confesión. Pero el derecho penal impone una regla esencial: no vale cualquier prueba, aunque resulte aparentemente concluyente. Cuando una intervención telefónica se practica fuera de la ley, no estamos ante un mero defecto formal, sino ante una posible vulneración de un derecho fundamental que puede afectar a toda la causa.

En SIMÓ Abogados Penalistas, en la defensa de investigados por tráfico de drogas, una de las primeras cuestiones que analizamos no es qué se dijo, sino cómo se obtuvo la conversación. Si el origen es ilícito, el procedimiento puede quedar seriamente comprometido.

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