Últimamente me llegan al despacho familias que han entregado a su empleada de hogar una carta de extinción redactada por inteligencia artificial. Me vienen ya con la demanda o la conciliación.
La carta parece correcta. Tiene un tono formal, cita el artículo correspondiente y utiliza expresiones jurídicas. El problema aparece cuando la trabajadora impugna el despido. Entonces comprobamos que aquella carta, pese a sonar bien, no explicaba realmente nada.
Una carta de despido no es un documento para «quedar bien». Es la primera pieza de un posible procedimiento judicial. Lo escrito condicionará la defensa posterior y, muchas veces, no podrá completarse después con hechos nuevos
También en el hogar hay que explicar la causa
Desde la reforma introducida por el Real Decreto-ley 16/2022 desapareció el antiguo desistimiento. Ya no es posible terminar la relación laboral simplemente porque la familia haya decidido prescindir de la trabajadora. La reforma eliminó precisamente la posibilidad de extinguir el contrato sin alegar una causa justificada.
El artículo 11 del Real Decreto 1620/2011 permite extinguir el contrato por disminución de ingresos o incremento sobrevenido de gastos, por una modificación sustancial de las necesidades del hogar o por un comportamiento que justifique razonablemente la pérdida de confianza. Pero la causa debe estar justificada y constar con claridad en la carta.
El fallo más habitual consiste en copiar la ley:
«Se extingue el contrato por disminución de los ingresos de la unidad familiar».
Eso no basta.
Hay que explicar qué ingreso ha disminuido, desde cuándo, en qué medida y por qué ese cambio obliga a prescindir de la empleada. Lo mismo ocurre con los nuevos gastos o con la pérdida de confianza: no basta con nombrarlos, hay que contar los hechos esenciales.
La relación laboral del hogar es especial, pero la trabajadora mantiene su derecho a conocer la razón concreta de su cese y poder defenderse. Una frase jurídica no sustituye a una explicación real.
Una carta deficiente puede multiplicar el coste
Si la causa está mal explicada, no existe o no puede probarse, la extinción puede ser declarada improcedente. La familia puede acabar pagando una indemnización muy superior a los doce días de salario por año previstos para esta extinción especial.
Además, la indemnización debe ponerse a disposición de la trabajadora al mismo tiempo que se entrega la carta. Debe respetarse un preaviso de veinte días cuando la relación supera un año, o de siete días cuando la antigüedad es inferior. La norma presume la aplicación del régimen ordinario del despido cuando no existe comunicación escrita o no se entrega simultáneamente la indemnización.
No basta con anunciar que la indemnización se pagará después. Tampoco conviene mezclar indemnización, vacaciones, salario pendiente y preaviso sin explicar cada concepto.
Una extinción que inicialmente podía costar unos cientos de euros puede convertirse en una reclamación por despido, diferencias salariales, vacaciones, horas de presencia, cotizaciones y otros conceptos que la familia ni siquiera había previsto.
El riesgo más grave: la nulidad
El problema puede ser todavía mayor cuando la empleada está embarazada, de baja médica, ha solicitado una adaptación de jornada, ha reclamado salarios o ha denunciado alguna irregularidad.
Una frase mal escrita puede convertirse en un indicio de discriminación o represalia. Entonces ya no hablamos únicamente de una indemnización por despido improcedente.
El despido puede ser declarado nulo. Esto puede dar lugar a la readmisión, al pago de los salarios dejados de percibir desde el despido y, cuando exista una vulneración de derechos fundamentales, a una indemnización adicional por daños morales. El Estatuto de los Trabajadores establece expresamente la nulidad cuando la decisión extintiva tiene un móvil discriminatorio o vulnera derechos fundamentales.
Por eso es peligroso incluir frases como «lleva demasiado tiempo de baja», «desde que reclamó ha creado problemas» o «ya no puede atender las necesidades de la familia por su embarazo».
La familia puede pensar que está explicando el contexto, cuando en realidad está construyendo la prueba contra sí misma.
La inteligencia artificial no conoce el caso
La IA puede preparar un borrador. Lo que no hace es comprobar las nóminas, calcular correctamente el salario diario, distinguir entre indemnización, preaviso y finiquito, valorar las pruebas ni detectar un posible riesgo de nulidad.
Tampoco sabe si la verdadera causa es económica, una modificación de las necesidades familiares, una pérdida de confianza o un incumplimiento disciplinario. Elegir mal la causa puede hacer imposible defender después una decisión que, bien planteada, habría sido legal.
En AJM Abogados vemos con frecuencia reclamaciones que podrían haberse evitado revisando la carta antes de entregarla. Si el problema está relacionado con la confianza, conviene analizar primero cuándo puede extinguirse el contrato de una empleada de hogar por pérdida de confianza.
Cuando la carta ya ha sido entregada y llega la papeleta de conciliación, hay que estudiar qué hacer si una empleada de hogar ha denunciado al empleador. En ese momento ya no podemos reescribir la carta. Solo podemos valorar el riesgo, preparar la defensa y negociar.
La conclusión es sencilla: puede utilizarse una inteligencia artificial para preparar ideas, pero una carta de despido debe redactarla o revisarla un profesional antes de firmarla.
El coste de esa revisión es pequeño. El coste de una carta mal hecha puede incluir una indemnización mucho mayor, meses de salarios de tramitación, daños morales y un procedimiento judicial que podría haberse evitado.
Antes de entregar una carta de despido a una empleada de hogar, haga que la revise un abogado.
Una carta mal redactada puede convertir una extinción perfectamente defendible en un despido improcedente o incluso nulo, con obligación de readmitir, pagar salarios de tramitación y afrontar una posible indemnización por vulneración de derechos fundamentales.
En AJM Abogados revisamos la causa, calculamos correctamente indemnización, preaviso y finiquito, y redactamos una carta adaptada a las circunstancias reales de la familia.
No firme una plantilla ni una carta generada por inteligencia artificial sin una revisión profesional. Lo que ahorre hoy puede costarle mucho más después.