Aquella idea que Jorge Agüero, abogado penalista de vocación, puso en marcha hace cuatro años, es ya una sólida realidad. Fukuro Legal, que toma su nombre de la figura del búho sinónimo en japonés, de paciencia y constancia es ya una realidad palpable. Este jueves habrá un evento de inauguración de la nueva sede del despacho, en el corazón del Barrio Salamanca de Madrid, al que acudirán profesionales del derecho y clientes del despacho con sus clientes y referentes del sector juridico aprovechando las nuevas y amplias oficinas del bufete.
“Siempre tuvimos claro crear un despacho cuyo nombre pudiera ser más una marca, que unos apellidos. Ese es el origen del bufete que arranqué en solitario , luego se incorporó David Pastrana. Ahora estamos, cuatro abogados, junto a otras personas trabajando también en publicidad, estudiantes de prácticas de diferentes universidades que pasan por el despacho. Trabajamos derecho penal con clientes internacionales. Hablamos inglés y alemán en el Despacho y ese es un gran valor añadido”, aclara
Nuestro interlocutor subraya que la presencia de esos clientes les genera asuntos muy interesantes a nivel nacional, como puedan ser extradiciones, órdenes europeas de detención y entrega, y luego asuntos ya más transfronterizos que tienen que ver a lo mejor con afección al orden socioeconómico, en asuntos de estafa, organización criminal, de criptomonedas o blanqueo de capitales. “Ahora con esta nueva sede hemos podido diseñar el Despacho a nuestra medida y témenos más capacidad para seguir creciendo”, apunta
También nos indica que “nuestro trabajo es hacer un estricto de cada asunto dedicándoles el tiempo que requiera. No se trata de llevar muchos asuntos sino intentar el mejor trato posible a los clientes. Nuestra marca Fukuro Legal describe a forma en la que trabajamos con un nombre que sea internacional y que pueda entenderse en varios idiomas. Parte de nuestro trabajo es explicar a estos ciudadanos extranjeros la particulridad de nuestro Sistema penal con un deficit de buenos interpretes extranjeros clave”.
En ese trato diario con la justicia Agüero describe las distintas trabas administrativas que surgen en su trabajo. “No es que otros sistemas funcionen mejor que el nuestro, pero normalmente, cuando alguien está en una situación de agobio, que viene de un sistema ajeno que no conoce cómo funciona tienes que intentar constantemente darle una actualización de lo que está pasando y muchas veces la actualización no es tan fructífera como al final esperas”.

Equipo actual del despacho ya ubicado en sus nuevas oficinas del Barrio de Salamanca
Colapso penal y delitos digitales
En este escenario advierte que “donde el colapso judicial es evidente, muchas veces tienen que llegar a declarar los clientes, falta el intérprete, la declaración se suspende. Eso genera retraso a la hora de tomar decisiones afectando afecta a la libertad de ellos. Eso complica más el asunto lo que puede minar la confianza que el cliente tenga contigo. Desde luego hay que invertir mucho más en la justicia. Tenemos buenos jueces, pero les faltan medios para hacer su trabajo en condiciones”.
Sobre los intérpretes, Jorge Agüero destaca que es un “problema muy grave que afecta al derecho de defensa, que tiene que ver en concreto con los clientes internacionales a la hora de la traducción del proceso o de la traducción de lo que está ocurriendo y de la simultaneidad de la traducción de aquello que quiere el cliente decirle al, juez. “El problema es grave, creo que hay sistemas que a día de hoy con la inteligencia artificial podrían resolverlo, para que realmente, eh, los jueces reciban la información concreta y precisa que el cliente está intentando transmitir”, advierte.
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| Equipo actual del despacho ya ubicado en sus nuevas oficinas del Barrio de Salamanca | ||
En su experiencia revela que en ocasiones algunos clientes que tenemos, que han sido primero asistidos en primera instancia, por un abogado del turno oficio no han recibido un servicio adecuado. Y soy abogado del turno oficio y parte de mi trabajo lo dedico también como servicio público. “Sin embargo, gran parte de los clientes que acuden a nosotros después de haber sido asistidos en comisaría con el abogado del turno, no han entendido exactamente cuáles son sus derechos, o no han entendido, que se les estaba preguntando durante esa primera declaración, que depende de su libertad y que han contado cosas que no deberían o que se han entendido cosas que no eran así”, resalta.
En su opinión falta de comunicación entre el abogado y el cliente, porque que haya un traductor para el acto concreto en sí de la declaración o la lectura de derechos, no quiere decir que el abogado se esté pudiendo comunicar con el cliente, y ejercer ese derecho de defensa correctamente, porque ahí no hay esa capacidad de entendimiento, no hay ese seguimiento. En esa falta de comunicación, directa de abogado-cliente, conlleva una repercusión, terrible para ellos, porque se ven detenidos en dos ocasiones distintas simplemente para a lo mejor darle una notificación haber incumplido una, restricción que no conocían.
Para Agüero, el problema con los intérpretes es serio “por ejemplo, hoy hemos tenido una declaración en Plaza de Castilla con una traductora alemana. Ha hecho un trabajo, eh, espléndido. Pero muchas otras traducciones con temas muy concretos económicos, hay más problemas a la hora de traducir. Pero yo tengo la suerte en estos casos de que puedo estar entendiendo lo que está contando o intentando transmitir al tribunal, mi cliente, y puedo estar entendiendo lo que está traduciendo, pero hay muchos otros casos en los que el abogado no lo sabe, entonces no puede estar corrigiendo esos matices. Y al final, en derecho, esos matices son importantísimos”.
La extensión del derecho penal
En este escenario, hablamos de la extensión del Derecho Penal transversal en nuestra economía, ya no es el último ratio del que se hablaba en las facultades de Derecho “deberíamos contar con un Sistema preventive para que no fuera necesario tener que aplicar el, Código Penal, para tantas ocasiones. Lo que sí es cierto es que en ciertos delitos, que la parte administrativa suele hacer de muchas veces de cortafuegos y el régimen sancionador evita, a no ser que sea una cuestión, muy grave, que acabe un delito penal, Junto a ello también existe la tendencia a través del legislador, de, crear delitos para frenar situaciones, que la, la sociedad no quiere permitir, pues que sean, que sean penalizadas”.
Jorge Agúero realiza ahora un estudio, dogmático del artículo ciento veinticinco del Código Penal , que es el delito ecológico. “Estoy haciendo la tesis y, dentro de esa tesis, quiero intentar hacer una propuesta de modificación del tipo penal, porque, ahí el delito ecológico hay muchos problemas, entre ellos, la capacidad para poder valorar exactamente cuál es el daño a futuro que una acción concreta pueda generar. Porque cada acción individua no pueda llegar a tener la gravedad que exige el tipo penal para ser penalizada, pero todas ellas en su conjunto puedan llevar a cabo ese resultado”.
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Para el socio director de Fukuro Legal que los abogados sean sujetos obligados ante la prevención del blanqueo de capitales puede generar conficto con su secreto profesional en la relación que tienen con los clientes FUKURO LEGAL FOTOS |
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Sobe el delito ecológico nos aclara que “tiene que más que ver con el-la emisión de gases de efecto invernadero, los vertidos, los ruidos. Aquí hay que dares cuenta que con el tema de los gases de efecto invernadero, las emisiones a la atmósfera, está la problemática de que, cada acción individual en sí no es, no es grave, porque puede no ser suficiente para ser lo suficientemente grave como para poder ser, una conducta delictiva. Sin embargo, un ejemplo puedo poner, eh, vehículos no autorizados para entrar dentro de la M30, que, bueno, en principio uno solo, pues el hecho de que entre alguien, pues no, no es, no es, no es un delito ecológico, pero cientos de miles de vehículos en su conjunto pueden hacerlo”.
Desde Fukuro Legal, el bufete también gestiona bastantes delitos iniciales, una práctica que está en auge en nuestro país. “Son muchas víctimas, extranjeras que han invertido en productos, financieros que luego han resultado ser estafas, y que, dentro de los movimientos que haya podido haber desde la cuenta de las víctimas a los estafadores, muchas de ellas se han hecho a cuentas españolas, cuentas de bancos españolas, donde normalmente la dinámica es que reciben el dinero y directamente lo vuelven a reenviar a cuentas bancarias de países opacos”.
Reconoce que son cuestiones complicadas “porque normalmente las personas que se ponen en contacto contigo, no son los titulares de esas cuentas. Los titulares de esas cuentas son personas utilizadas y entre comillas engañadas también por el propio estafador, porque al final las recompensan con una retribución económica, muy reducida para que simplemente abran esa cuenta bancaria y son utilizados como mulas bancarias. Hay muchas veces que se queda ahí, la investigación sobre la responsabilidad de, de, de los que abren las cuentas. Nosotros intentamos siempre ir un poco más allá, y vamos a un poco la responsabilidad que pueden tener los bancos, derivada de la actual ley de Prevención del Blanqueo de Capitales.
Para Aguero, “ellos al final, como sujetos obligados, tienen esa obligación o esa mayor obligación que el resto, para tener esa prevención, para saber qué clientes tienen. Y cómo un cliente puede abrir una cuenta, con qué razón, cómo es que no paralizan esas transferencias, que son aún, cuantías muy abultadas en un periodo de tiempo muy corto y, unas transferencias inmediatas.” Intentamos de alguna forma, que la responsabilidad civil derivada del delito sea asumida por el banco Porque al final es muy complicado muchas veces, encontrar, al autor de esos delitos, incluso encontrar una satisfacción real para ellos a nivel económico”, comenta
Sobre estos temas de blanqueo, este experto advierte que no esta tan de acuerdo d la obligación de los sujetos obligados de llevar a cabo esa labor de policía, Yo estoy un poco desacuerdo y sobre todo la responsabilidad que se impone a los abogados. De como sujetos obligados de esa ley de prevención. "Porque al final los abogados también tienen un secreto, una, obligación, que es el secreto profesional, y un derecho, bueno, y una relación con un cliente, Y verse en la e situación d tener que denunciar cierto, cierto tipo de situaciones que puedan darse en el ejercicio profesional, en esa confianza abogado-cliente, me parece muy perverso”.
Para Jorge Agüero, el derecho penal, es una gran escuela para profesionales que quieren dedicarse a la abogacía. “Yo disfruto mucho la profesión porque al final, tienes un trato mucho más cercano con los clientes y de tu trabajo ves que tus resultados estás ayudando a la gente. A mi juicio es la rama del derecho que más genera estar ayudando al cliente. Al final, el médico trata las enfermedades y el abogado penalista, la libertad. Entonces, es muy gratificante el trabajo, por la repercusión que tiene de manera directa en las personas”.


