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Carmen Varela, abogada referente en derecho de familia Imagen de su despacho de Barcelona

  • Esta prestigiosa abogada de familia impulsa la primera promoción del Método CVA, un programa formativo basado en sus más de tres décadas de experiencia profesional y dirigido tanto a abogados de familia en ejercicio como a futuros letrados.

Carmen Varela Abogados de Familia (CVA) es una boutique jurídica de referencia con sede en Barcelona, dedicada exclusivamente al derecho de familia, penal familiar y sucesiones, con una práctica especialmente reconocible en asuntos complejos, internacionales y patrimonialmente sofisticados.

Al frente se encuentra la titular de la firma, Carmen Varela, una profesional de solvencia contrastada en la práctica, con una experiencia de treinta y cuatro años a sus espaldas. Una jurista que ha volcado su trabajo como mentora en los últimos años en el centro de estudios de su despacho.

Ahora impulsa un programa formativo dirigido a futuros abogados de familia o letrados en ejercicio que quieran mejorar su práctica y conocer el Método CVA, «una propuesta que planteamos de ejercer la abogacía en general y la de familia en particular, que ha sido nuestra forma de entender la profesión en estos últimos treinta años», aclara.

El programa se estructura en cuatro sesiones de dos días de duración cada una. En la primera, en octubre, se hablará del Método CVA y de cómo gestionar el despacho; la segunda, en enero, se centrará en el cliente y sus particularidades; en la sesión de abril la formación abordará todo lo relacionado con la litigación estratégica, y el colofón será en junio para tratar el despacho del futuro y el uso de la inteligencia artificial.

Esta abogada, de orígenes mercantilistas en sus primeros años de profesión, reconoce que llegó al derecho de familia a raíz del divorcio de uno de sus clientes que tuvo que gestionar. «Tuve que estudiar, sufrir y todo lo que no está escrito, pero descubrí que me gustaba más. Y a partir de ahí empecé a especializarme, a estudiar, y de ahí salió mi dedicación por el derecho de familia hasta el día de hoy», apunta.

Ahora, desde su despacho, impulsa este programa formativo en el que Carmen va a volcar todo su conocimiento de estas tres décadas ante un grupo reducido de profesionales interesados en mejorar en este entorno de cambio que también llega a la abogacía de familia. «Los despachos de familia buscamos ser rentables y estamos abiertos a los cambios que se avecinan. Las firmas anglosajonas están formadas por sesenta abogados y siguen creciendo. A nosotros nos queda aún mucho trayecto, pero la complejidad de la materia hace que las firmas crezcan», apunta.

Otra de las cuestiones que Carmen valora es la internacionalización del derecho de familia. Acaba de regresar de Dublín, donde ha participado en la reunión anual de la International Academy of Family Lawyers, una prestigiosa organización internacional dedicada al derecho de familia a la que se accede tras un exigente proceso de admisión.

«Los asuntos internacionales tienen cada vez un peso importante en las firmas. Debes contar con profesionales formados para atender esas necesidades. En nuestro caso, el 50 % de los asuntos que llevamos son internacionales», apunta.

Datos esenciales de su programa formativo donde dará a conocer el Método CVA que ha aplicado a su despacho

¿Qué es el Método CVA?

El núcleo de esta formación cualificada, en la que los profesionales que desean participar pasan por un proceso de selección, es dar a conocer todos los detalles del Método CVA, una metodología que ha convertido a Carmen Varela Abogados y a sus doce profesionales en referentes del sector: «Es una propuesta sobre cómo ejercer la abogacía en general y la abogacía de familia en particular, basada en nuestra manera de entender la profesión durante las últimas tres décadas».

Para esta experta, «se trata de una metodología para ejercer la profesión, dirigir un despacho y hacerlo crecer, teniendo en cuenta aspectos como la gestión de los clientes, los honorarios, la organización del equipo y la rentabilidad del bufete, entre otros factores».

También indica que abordan conjuntamente profesión, negocio, equipo y posicionamiento. «Incluye lo que normalmente nadie cuenta: errores, decisiones difíciles y números. A los abogados nos enseñan a defender casos, pero nadie nos enseña a construir un despacho. No quiero enseñar mi verdad; quiero compartir todo aquello que me habría gustado que alguien me contara cuando empecé».

Las clases serán presenciales, en viernes y sábado, y no habrá grabaciones.

Carmen Varela en estado puro: «Lo que queremos es compartir realmente, no una clase, no doctrina ni nada, sino lo que a mí me ha funcionado y lo que no, para que impulsen su despacho de familia. En este contexto queremos fomentar el networking y las relaciones personales. En esta profesión es fundamental impulsar tu red de contactos, y más en un entorno global como el que ahora vivimos».

Carmen Varela es expresidenta de la Sección de Derecho de Familia del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona; miembro de la SCAF y de la AEAFA; miembro de AMAFI y presidenta de su Sección de Derecho Canónico; fundadora y vicepresidenta de ASIME; fundadora de AIJUDEFA y presidenta de su Comisión de Intercambio; fundadora y miembro de la Asociación de Abogados Colaborativos de Familia; Fellow de la International Academy of Family Lawyers; miembro de la Comisión de Derecho de Familia de la Unión Internacional de Abogados, y miembro de Reunite International, organización especializada en la prevención y resolución de la sustracción internacional de menores-.

Carmen con una parte de su equipo de abogados  en un momento de recesión FOTOS CARMEN VARELA ABOGADOS

La abogacía es estratégica

Sobre el programa, Carmen nos aclara que «en el primer módulo analizaremos la estrategia de cada despacho: quiénes somos, hacia dónde queremos dirigirnos, qué herramientas tenemos y qué riesgos debemos afrontar. Se trata de realizar un diagnóstico de la situación y conocer bien la gestión, las inversiones y las operaciones necesarias para seguir creciendo».

En cuanto al segundo módulo, comenta que está centrado en el cliente y sus particularidades: «Abordaremos su problemática, como la gestión de los horarios. Es fundamental que cada cliente sea rentable y ser selectivo en su elección. No nos vale cualquier cliente. Es importante encontrar un equilibrio entre cantidad y calidad y detectar desde el principio aquellas relaciones profesionales que pueden resultar problemáticas».

Otra cuestión que se analizará es cómo minutarles: «Analizaremos si conviene trabajar por horas o con un precio cerrado. En mi despacho utilizamos ambos sistemas de minutación, dependiendo de las características del asunto y del cliente».

«También hablaremos de la estructura que necesita un despacho y de si todos sus integrantes deben ser abogados o si conviene incorporar perfiles como paralegals o profesionales especializados en la relación con el cliente».

«En algunas firmas ya existe la figura del client manager, que se encarga de la relación con los clientes. En países como Inglaterra y Estados Unidos hay estructuras de más de sesenta abogados; alguno de ellos cuenta con la figura del gerente que gestiona el despacho y, pese a que no sea un profesional jurídico, resulta muy útil».

Para nuestra entrevistada, actualmente se viven cambios en los despachos de abogados: «Las firmas han crecido en tamaño, hay menos despachos unipersonales y otras firmas se han integrado en estructuras más grandes; es posible que se vea alguna integración entre despachos, aunque no será sencillo. El derecho de familia se ha internacionalizado atendiendo situaciones que nos llegan. Esto hace que los equipos de los bufetes vayan creciendo y especializándose con los planes de carrera que en los despachos preparamos para fidelizar a estos profesionales».

Respecto al tercer módulo, «estará dedicado a la litigación estratégica. Cada asunto exige una estrategia personalizada y una preparación rigurosa y suficientemente anticipada del juicio, los interrogatorios, las periciales y el resto de la prueba».

«En este módulo abordaremos también la negociación y otros métodos adecuados de solución de controversias. En mi caso, soy mediadora y abogada colaborativa. La clave para ganar un juicio está en prepararlo bien y con tiempo».

Otro asunto importante a tener en cuenta son las pruebas periciales que se puedan presentar: «Hoy en día, yo casi no tengo juicios en los que no intervenga un perito psicológico, económico o inmobiliario —o a veces los tres—, porque son temas de niños y de dinero, y es clave que participen en el asunto».

«El programa concluye con un módulo dedicado al futuro y a la evolución de los despachos. Hablaremos de las herramientas de inteligencia artificial que utilizo, de las que me funcionan y de las que no, así como de inversión, marketing, posicionamiento, participación en asociaciones profesionales y construcción de equipos».

Sobre los cambios en el sector, Carmen Varela cree que «actualmente conviven diferentes modelos: las grandes firmas que están empezando a crear departamentos de derecho de familia; los despachos especializados que se integran en estructuras más amplias; las firmas de familia formadas por equipos de dos o tres letrados, y los despachos individuales, que continuarán desarrollando su actividad».

En este escenario, esta experta tiene claro que el despacho de familia hay que verlo como una empresa. «El despacho de familia debe gestionarse también como una empresa orientada a prestar servicios jurídicos de la máxima calidad».

«Como cualquier empresa, un despacho debe buscar la rentabilidad y realizar las inversiones necesarias para crecer. Debemos dejar de sentirnos incómodos al reconocer que un despacho también es un negocio: trabajamos para prestar un excelente servicio, pero también para obtener una rentabilidad y vivir dignamente de nuestra profesión. En el futuro, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías nos ayudarán a ser más eficientes».