JUC


Rocio Sampere. Procuradora.  Presidenta AMM Asociación Madrileña de Mediación

Son ya muchas las mediaciones que he tenido la oportunidad de tramitar enviadas por Administradores de fincas.

En la última, se nos plantea;” un vecino moroso, que tiene un local de negocio en la finca y lo explota sin licencia y que además produce daños de agua en el garaje”.

   
 

Rocio Sampere. Procuradora.  Presidenta AMM Asociación Madrileña de Mediación

 
     

El Administrador, en la última junta de propietarios utilizó “un silbato”, porque era imposible dirigir el debate y temía que “llegasen a las manos”.

No le parecía posible una mediación, pero consideró la necesidad de intentarlo, lo propuso a la Junta y como “lo vieron barato” “rápido” y sobre todo “necesario” antes de judicializar el conflicto, pues dieron la conformidad.

Convoqué a las partes en los quince días naturales que da la ley desde la solicitud, y para mi sorpresa comparecieron todos.

Al entrar los pasamos a salas distintas, luego cuando ya estaban todos, pasé yo primero y nos sentamos todos juntos.

Tres a babor “por los solicitantes dos más su abogado ” y tres a estribor “por los solicitados dos más su abogado”. Como había sido advertida de la situación emocional, actué con todas las cautelas (aunque sin silbato)  

En el primer momento de la mediación di toda la información que me pide el legislador, que es, quien soy, como se hace, cuánto cuesta…

Y al dar la palara a la Comunidad de Propietarios, empieza el duro discurso de: “sois morosos”, “no tenéis licencia” “producís daño de agua” …y comentarios diversos, que neutralizaba en lo posible el abogado.

Y la dura contestación de los comuneros: “si tenemos licencia” “el agua no es nuestro siniestro” y no vamos a pagar hasta que no se nos escuche, nos habéis enviado hasta a la policía… y más comentarios.

Sigo la escuela de comunicación no violenta, pero también la neurociencia, que dice que hay que dejar que el secuestro límbico desaparezca con el desahogo, porque el cerebro es incapaz de mantener una tensión más de cierto tiempo. Así que, aunque es complicado, dejo a cada parte que se exprese, aún con tensión, mantenida por el equipo mediador con llamadas de atención continuas.

Todo partía de una aseveración basada en un informe de técnicos que decían que no había licencia de explotación, y en ese informe había un error, pues la licencia si existía. Como la comunidad daba por válido el informe, no había nada más que hablar, y cuantas veces lo habían planteado, no les escuchaban. Y cuando habian planteado a los técnicos la duda estos les respondian que habian consultado en sedes oficiales y que no habia licencia.

El siniestro de agua necesitaba comprobaciones técnicas para saber de dónde provenía, y no se ponían de acuerdo en cómo y quién hacerlas.

Convocamos una nueva reunión en el propio inmueble con los técnicos que habían elaborado el informe en el que se decía que no había licencia. Se les exhibieron las licencias en presencia de la mediadora. Hicieron comprobaciones y rectificaron su informe. La licencia si existía habian investigado en una fecha errónea.

Pasamos directamente a estudiar el siniestro de agua, convocamos también al perito del seguro, se hizo una prueba desde un “pasillo común” que había que “inundar” y se comprobó que el siniestro no era de elementos privativos.

A pesar de la dificultad de convocar a técnicos y perito, la reunión fue muy positiva.

La mediación acabó, se firmó el acta con acuerdo.

Los abogados estuvieron presentes en la sesión inicial y en la sesión de mediación en el inmueble. Fue esencial su participación en todo momento, de asesoramiento, de desbloqueo…y por supuesto a la hora de recoger el acuerdo en el acta de mediación, pues debe ser conforme a derecho y se deja escrito  que es por ellos revisado.

En la evaluación de la mediación los clientes quedaron altamente satisfechos, el abogado de la Comunidad de Propietarios que cobra por iguala encantado de terminar con ese asunto.

Y el abogado de la propietaria también pues devengó honorarios por su actuación en todo el acto de mediación y en el acuerdo.

Ayer recibí un nuevo encargo de mediación de su despacho.