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  • Vanessa Ruiz García, directora de Guardian Legal, explica cómo coordinar las visitas durante las vacaciones de verano para frenar tensiones entre progenitores.

Con la llegada de agosto, muchos padres y madres separados se enfrentan a un nuevo reto: organizar las visitas con los hijos durante las vacaciones de verano. Según datos del Consejo General del Poder Judicial e informes del Instituto Nacional de Estadística, las demandas de divorcio se disparan en septiembre, con un incremento estimado del 20 % al 30 % respecto a otros meses del año  . La mayor convivencia familiar sin acuerdos claros genera situaciones de crisis que pueden transformarse en litigios.

Las vacaciones escolares, lejos de aliviar tensiones, tienden a intensificarlas. Las rutinas cambian, aumenta el tiempo de convivencia y se disuelven los límites habituales, lo que expone conflictos latentes entre los padres  . Además, la falta de información o anticipación genera malestar tanto emocional como logístico. En Guardian Legal hemos detectado que cuando los convenios reguladores carecen de cláusulas concretas para el verano, es más probable que el conflicto escale a otoño.

Vanessa Ruiz García, responsable y portavoz del despacho, advierte:

“En muchos casos, los acuerdos para el reparto vacacional no se formalizan con suficiente antelación, lo que deja el terreno abierto a malentendidos y resentimientos. En ocasiones eso termina transformándose en actuaciones judiciales que habrían podido evitarse con una simple conversación bien documentada.”

Desde su experiencia profesional, Ruiz García recomienda revisar detenidamente los acuerdos preexistentes y, si es necesario, redactar cláusulas específicas que regulen:

•          Los periodos exactos de estancia (julio y agosto o quincenas alternas).

•          La lógica de intercambio, lugar y horarios de entrega.

•          Penalizaciones por incumplimientos que no se acompañen de mediación o intervención judicial.

Además, subraya la conveniencia de pactar por escrito cualquier modificación, por pequeñas que parezcan, para evitar ambigüedades y preservar el bienestar del menor.

Cuando los conflictos ya están presentes, explica Ruiz García, existen mecanismos legales eficaces:

“Si te encuentras con que tu ex no respeta el turno acordado, puedes solicitar medidas urgentes para ejecutar lo fijado o incluso iniciar una mediación familiar que evite llegar al juzgado. Si hay incumplimientos persistentes, se puede plantear la modificación de medidas, siempre con el interés del menor por delante.”

El verano y su aparente calma esconden desafíos reales: los datos lo confirman. En Guardian Legal conocemos de primera mano cómo muchas crisis finales en septiembre podrían haberse evitado con una planificación responsable en agosto. Por ello, ofrecer asesoramiento profesional en esta materia no solo ayuda a evitar tensiones, también protege emocionalmente a los hijos y fortalece el proceso de crianza compartida.