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El contexto legal y técnico de la protección de datos en España y la UE ha atravesado un cambio radical en los últimos tiempos. Lo que anteriormente era percibido como protocolos burocráticos de verificación anual, ahora es el pilar clave en la gobernanza corporativa.

Las empresas no solamente tienen que ser seguras, sino demostrar que lo hacen las 24 horas del día. Las nuevas leyes europeas, la sofisticación de los ataques informáticos y la presión del mercado internacional, han hecho que la CISO y otras direcciones legales tengan que cambiar su modelo de trabajo por uno que garantice cumplimiento operacionalizado y continuo.

¿Cuáles son las tres fuerzas que dinamitaron el modelo de cumplimiento estándar?

Hace algunos años, el cumplimiento normativo en ciberseguridad solamente era estanco: contratar al consultor, redactar las políticas, hacer la auditoría correspondiente y archivar el documento hasta el próximo año. Ahora, hay tres vectores que presionan para cambiar hacia la vigilancia permanente.

Primero, la gestión de riesgos de terceros o Third-Party Risk Management - TPRM. Las empresas de renombre han pasado de enviar cuestionarios de 40 preguntas a un formulario complejo de 200 preguntas.

Actualmente, los clientes necesitan evidencia clara de una supervisión continua y acuerdos de alto nivel de servicio (SLA) en materia de detección de violaciones de seguridad. Ya no es suficiente con que la empresa mencione que tiene un firewall; es clave mostrar un log donde aparezca que alguien está vigilando las 24 horas del día para garantizar el cumplimiento normativo en ciberseguridad.

Segundo, el sector asegurador ya no es un salvavidas pasivo, pues los cambios en las políticas han generado que exijan controles técnicos comprobables, tal como el monitoreo 24x7 documentado o la detección y respuesta en el endpoint (EDR), para renovar o cotizar una póliza. Si este tipo de garantías no existen, el riesgo es incalculable, disparando las primas.

Por último, la aplicación del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) está en una fase de sanciones. Actualmente, las autoridades encargadas de proteger la información, tal como la AEPD en España, penalizan la sustracción de información, la notificación tardía de violaciones de seguridad y la falta de medidas técnicas demostrables antes del hecho. Las consecuencias proactivas están modificando el esquema de trabajo de las empresas para obligarlas a demostrar que hicieron todo lo posible por evitar la filtración de datos.

GDPR y NIS2, la base legal de la protección de información europea

El GDPR ha sentado las bases de la protección de datos, pero la Directiva NIS2 es quien las extendió hacia los sectores considerados como vulnerables o críticos. En España, NIS2 no es una simple norma; es una obligación de responsabilidad para los directivos empresariales. El cumplimiento de la misma ya no es delegable al departamento de IT, por lo que los consejos administrativos son elegibles como responsables directos de la falta de gestión en la protección de datos.

En este orden de ideas, tener socios que comprendan las consecuencias de operar en varias jurisdicciones es esencial. Para las empresas que quieren más información sobre cómo sincronizar la infraestructura tecnológica con lo que demanda la ley, la integración de los servicios especializados o partners es una necesidad básica. El secreto es tener adaptabilidad operativa, es decir, la capacidad de superar un evento negativo y continuar funcionando.

El papel de la ISO 27001 y SOC 2 en el mercado global

Mientras la GDPR y NIS2 son obligatorias por jurisdicción, la certificación ISO 27001:2022 es un lenguaje universal para garantizar la seguridad comercial. Esta norma permite a las empresas en España demostrar que han implementado un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información confiable.

Sin embargo, en el caso de empresas tecnológicas o de servicios que brindan sus servicios a clientes de EEUU, la ISO no cubre todos los contextos. La SOC2 Type II es quien cobra protagonismo en esta situación. Al contrario de las auditorías puntuales, el informe generado por la SOC 2 Type II verifica la eficiencia operativa de los métodos de control en un determinado tiempo (al menos seis meses). De este modo, las empresas no solamente tienen políticas escritas, sino que deben aplicarlas diariamente y de manera rigurosa.

Empresas con visión internacional, tal como TecnetOne, hacen el camino más sencillo a la hora de brindar soporte e infraestructura clave para las auditorías ISO 27001 y SOC 2. Esto evita traumas administrativos y los convierte en consecuencias naturales de una operación perfectamente diseñada. En resumen, la finalidad es disminuir la fricción a la hora de cumplir con el ciclo de ventas internacional.

El SOC como impulsor del cumplimiento normativo

La desconexión de las empresas es un abismo entre la documentación y la carga de datos a un servidor. Es en este punto en el que un Centro de Operaciones de Seguridad o SOC se transforma en un puente indispensable. Un SOC innovador no solamente rastrea amenazas, sino que convierte a los controles de cumplimiento normativo en acciones trazables.

En particular, si la ISO 27001 solicita revisar accesos, el SOC hará un registro de cada inicio de sesión de dudosa procedencia. Si la NIS2 solicita una acción inmediata, el SOC brindará soporte en minutos, no en horas. Al tener estas funcionalidades, será más sencillo mantenerse al margen de la ley, pasando de un gasto administrativo a una ventaja estratégica para garantizar la continuidad del negocio.