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Una joven empleada de una empresa de Barcelona denunció a su jefe después de que le diera azotes mientras los iba "contando en voz alta" en la parte de atrás del coche donde habían quedado para una reunión de trabajo

El juez archiva el caso porque considera que los mensajes de whatsapp que se cruzaron entre los dos y la grabación de una cámara de seguridad desmienten el relato de la mujer. "Espero que los azotes no sean con correas de cuero", le envió ella en un audio el día anterior

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