Víctor González Vitón, Representante de la Abogacía Joven Madrileña, miembro del Comité de Dirección de AJA-Madrid, abogado por cuenta propia en Vitón Abogados y premio Jóvenes Abogados Antonio Hernández-Gil, comparte varios consejos para los abogados jóvenes que quieran iniciar su propio proyecto en la abogacía En la abogacía no resulta inusual ver a socios de grandes firmas de abogados que deciden iniciar su propio proyecto en la abogacía. Sin embargo, es infrecuente ver a jóvenes abogados que —encontrándose dentro de una “gran” firma de abogados— deciden dar el salto y emprender.
Con todo, la realidad es que un número considerable de abogados junior que trabajan para grandes firmas —y no tan grandes— anhelan comenzar su propio proyecto. Ahora bien, los miedos son más fuertes que las ilusiones y más aún cuando lo habitual es que quienes acostumbran a dar el salto son aquellos abogados con muchos años de experiencia.
Es innegable que iniciar un camino por cuenta propia produce vértigo. Todo emprendedor tiene ilusiones y miedos. Pero, quizás, en sectores como la abogacía, los miedos acaban por secuestrar los atisbos de ilusión de muchos jóvenes abogados.
Probablemente el problema tenga su origen en la escasa educación emprendedora que existe hoy en día en España —a diferencia de otros países—. La realidad es que cada vez son menos los jóvenes abogados que se atreven a abandonar una firma de abogados para iniciar su propio proyecto.
Como cualquier decisión profesional, esta merece un análisis profundo y una absoluta sinceridad con uno mismo. La abogacía no es un sector sencillo. En mi caso, tras dos años en el departamento de litigación y arbitraje de una de las grandes firmas nacionales, me decidí a dar el y comenzar mi propio camino por cuenta propia. Desde mi experiencia, los consejos que daría a los abogados junior que sueñan con iniciar su proyecto —y que a mí me han servido— los resumiría en los siguientes:
— Es imprescindible coger experiencia previa. ¿Cuántos años? No hay una respuesta correcta. Habrá quien con dos años tengan suficiente y quien necesite cinco. Desde luego, mejor más que menos. Aquí el ejercicio de sinceridad con uno mismo es fundamental ¿te ves capaz de llevar el asunto solo? ¿Has adquirido las herramientas y/o los conocimientos necesarios para enfrentarte, jurídicamente, a los procedimientos?
— Tu entorno tiene que verte como su abogado. Tus primeros clientes vendrán de tu entorno. Si no te perciben como un abogado profesional, algo no estás haciendo bien. De nuevo, no hay una fórmula que sirva para todos. Pero un buen expediente académico, mostrar interés por los debates jurídicos, estar al día de la actualidad jurídica y hacer que tu entorno sea consciente de ello son, en mi opinión, aspectos necesarios. Conviene advertir, no obstante, que es un trabajo de fondo: la percepción que los demás tienen de uno no se construye en poco tiempo; todo lo contrario, requiere de tiempo y constancia.
— A diferencia de otros emprendimientos, la abogacía no requiere de una elevada inversión al inicio. Ahora bien, es fundamental contar con algunos ahorros para poder sobrevivir durante los primeros meses
Estos son los consejos que yo he puesto en práctica y que me han funcionado. Porque dar el salto de una gran firma de abogados a ejercer por cuenta propia no es fácil, pero con ilusión, valentía, experiencia y trabajo, todo es posible. Siempre hay que intentar —en la medida de lo posible— luchar por los sueños de uno. En mi caso, tener mi propio despacho de abogados siempre lo fue. Por eso nunca podré arrepentirme de haber dado el salto.
