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He visto un anuncio de un abogado en una marquesina de autobús que garantizaba que tenía un 97% de casos ganados. A mi juicio ese tipo de publicidad suele ser, como mínimo, cuestionable desde un punto de vista ético y estadístico. En el mundo del derecho, las garantías de éxito son un terreno pantanoso.

Ese 97% suena más a estrategia de marketing que a realidad jurídica

La contabilidad de las victorias

No existe un estándar oficial para medir qué es un "caso ganado". Un abogado puede llegar a esa cifra de varias formas poco transparentes:

  • Selección de casos: Solo aceptan asuntos que son "ganadores" desde el principio (cláusulas suelo evidentes, por ejemplo).
  • Acuerdos extrajudiciales: Pueden contar como "victoria" un acuerdo donde el cliente cobró mucho menos de lo esperado, solo porque técnicamente no "perdió".
  • Inasistencias: Contar como ganados casos donde la otra parte ni siquiera se presentó.
  • Conformidades: Llegar a un acuerdo en un tema penal, donde se rebaja la pena se considera un “caso ganado
  • Abandono del cliente difícil: Si el abogado ve que un caso se está complicando y que probablemente lo perderá, puede presionar al cliente para que desista o busque otro abogado antes de la sentencia.
  • El sesgo de la "Primera Instancia": Solo cuentan las victorias en la primera fase del juicio. Si luego el cliente pierde en la apelación (Audiencia Provincial) o en el Tribunal Supremo, el abogado no actualiza su estadística.

¿Qué piensa un potencial cliente cuando ve esa cifra?

Cuando un potencial cliente —alguien que probablemente está pasando por un momento de estrés, miedo o incertidumbre económica— lee ese "97% de éxito", se activa un mecanismo psicológico muy estudiado en el marketing.

Aquí el cerebro humano tiende a aferrarse a la primera cifra impactante que recibe. El cliente puede pensar: "Si casi siempre ganan, mi caso es una apuesta segura", "No tengo que preocuparme por los detalles técnicos ni por los riesgos, porque los números dicen que voy a ganar".

Todos sabemos que muchas veces el cliente busca desesperadamente alguien que le diga que "todo va a salir bien". Ese porcentaje actúa como un analgésico emocional, pudiendo pensar el potencial cliente que un número tan preciso significa que el despacho es una maquinaria perfecta, casi industrial, de ganar juicios.

Y por último, el cliente puede llegar a creer que, al ser la probabilidad de perder tan baja (un 3%), es prácticamente imposible que él caiga en ese grupo.

Factores Impredecibles

Sin embargo, incluso el mejor abogado del mundo depende de variables que no controla:

  • El Juez: La interpretación de la ley puede variar drásticamente según quién dicte la sentencia.
  • La Prueba: Un testigo que se contradice o una pericial que falla en el último momento puede hundir un caso sólido.
  • La Parte Contraria: El otro abogado también juega y puede presentar una estrategia brillante que nadie previó.

El Código Deontológico

En España, el Código Deontológico de la Abogacía es bastante estricto. Los artículos 6 y 7 prohíben la publicidad que prometa resultados que no dependan exclusivamente de la actividad del abogado o que cree expectativas infundadas. Decir "garantizo un 97%" roza (o cruza) la línea de la competencia desleal y la publicidad engañosa.

Conclusión

Huye de las promesas de porcentajes. Un buen abogado te hablará de viabilidad, de riesgos y de estrategias, pero nunca te dará una cifra de "casino".