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En el año 1996 éramos 100 millones de internautas , se cumplía la expectativa de crear la sociedad del ciberespacio, la máxima de libertad y gratuidad contra el mercado financiero y la férrea clausura de los Estados, ponía en jaque toda una realidad sociopolítica que parecía encontrar en la “personalidad virtual” una forma de liberación de las tiranías del mundo físico (teoría de John Perry Barlow – Declaración de Independencia del Ciberespacio de 8 febrero de 1996).

Desde la revolución hippie no hubo un movimiento social tan transgresor contra las fuerzas políticas, sociales o económicas que el ciberespacio. Actualmente los reguladores nacionales están obsesionados con el control efectivo y legal de las redes sociales, sin poder conseguir un “orden” eficaz de la soberanía de su territorio en el marco normativo. Los abogados que estudiamos la normativa digital presenciamos continuos debates sobre el gobierno en Internet , incluso el Presidente Obama ha reconocido que el Net se ha perfeccionado de tal manera que ni tan siquiera los gobiernos lo pueden controlar .

Esta declaración puede ser incluso discutible, si tenemos en cuenta que Estados Unidos tiene un papel privilegiado adelantándose a la evolución tecnológica con acuerdos entre el sector privado, las Universidades y el DARPA (Agencia de Investigación de la Defensa). La gestión técnica de Internet surge de la creación de Organismos y Entidades con vocación internacional con sede en Estados Unidos, el IETF (Internet Engineering Task Force) que trabaja con los protocolos de comunicación W3C (World Wide Web Consortium) y cuya finalidad es el control de los standars del www. La ICANN (Internet Corporation for Asigned Names and Numbers) que coordina la gestión de los nombres de dominio y está bajo la tutela del Departamento de Comercio( Ministerio de Comercio estadounidense).

Después de la Conferencia sobre Telecomunicaciones Internacionales celebrada en Dubai en Diciembre de 2012 varias Naciones intentaron establecer una regulación de Internet bajo el control de Naciones Unidas. Los intentos resultaron infructuosos , por un lado Rusia, China y Arabia Saudí defendían el derecho soberano de sus Gobiernos a controlar el segmento nacional de Internet, mientras que EEUU y la Unión Europea se opusieron, dando prioridad a las grandes multinacionales del sector. Ninguna de las posiciones destacadas parece defender el derecho individual de los usuarios, que nada podrán hacer para impedir el tirano control de la privacidad y del BigData. Las revelaciones de Edward Snowden sobre la práctica de vigilancia de la NSA han intensificado el debate ,según algunas voces acreditadas como Laurent Chemla (miembro de la Asociación para la Defensa de las Libertades “Quadratura del Net” y del Consejo científico del ISN ) opinan que Snowden ha generado una toma de conciencia de la gravedad del control de BigData.

A raíz de las declaraciones de Snowden sobre la vigilancia de la NSA, el Tribunal de Justicia de la Union Europea(TJUE) decidió en octubre de 2015, invalidar el Acuerdo “Safe Harbor” sobre transferencia del BigData europeo a favor de los Estados Unidos(USA). Actualmente la discusión sobre el almacenamiento de los Datos está sobre la mesa de negociación , los juristas observamos pasivamente la inseguridad legal que se produce actualmente, teniendo en cuenta que la localización territorial del BigData no solo afecta a la regulación en derecho internacional, sino que incluso afecta a la protección de libertades, al desarrollo y a la estrategia industrial futura, tal y como ha reconocido Bernard Benhamou(Secretario General del ISN – Instituto de la Soberanía Numérica).

Después de 30 años, las ilusiones de libertad de los usuarios y hackers se han visto truncadas por la dominación de los ciber-oligopolios que han comenzado a retar a los Estados, dado su mayor poder sobre Internet, a partir del control de los datos. La necesidad de generar un mayor control sobre la población ha provocado una mayor inseguridad para los particulares, los Estados ya no pueden garantizar la total seguridad jurídica del tráfico efectivo del Net, pues no son los únicos poseedores del BigData, la Administración Pública utiliza mecanismos digitales con gran interés en el control de la población (Lexnet , E-Justicia , Aeat , Registradores, etc...) pero sus fuentes se sirven de programas y redes multinacionales provocando una grave fuga de información y creando una sensación de inseguridad jurídica nunca vista por las generaciones actuales.

Son las mismas instituciones que quieren controlarlo todo, las que tienen la obligación de restablecer la confianza de los administrados, Estados Unidos y media docena de países europeos, entre los que se encuentra España, están en estado de guerra abierta contra la criptografía, a la que acusan de dificultar la lucha antiterrorista. La noticia de los autores de la matanza de San Bernardino ha destapado públicamente el conflicto entre Apple y el FBI. Como abogado , me preocupa el debate creado sobre la soberanía de Internet, en la que habitualmente quedan al margen los derechos de los usuarios, afectando al ejercicio de las libertades fundamentales.

Desde los tiempos de la Declaración de Virginia o de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el concepto de libertad no ha sido amenazado con tanta contundencia en los Estados presuntamente democráticos, el Derecho Internacional no está participando en el debate, ha sido desplazado por los intereses económicos de un “enorme pastel” de magnitudes universales que amenaza los pilares de la sociedad contemporánea. Las grandes multinacionales tienen tanto poder sobre el BigData que no lo quieren perder provocando una constante amenaza sobre la estabilidad del sistema.




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