JUC


Cuando escuchamos en las noticias o en una conversación que alguien va a juicio, no siempre sabemos que existen diferentes procesos según el tipo de delito. 

Dos de los más comunes son el juicio rápido y el juicio ordinario, y aunque ambos tienen el mismo fin (determinar si una persona es culpable o inocente), se desarrollan de forma muy distinta.

No todos los procedimientos penales se tramitan igual, la manera de hacerlo va en relación con el tipo de delito y de la situación, así, el proceso puede desarrollarse como un juicio rápido o como un juicio ordinario.

Conocer las diferencias entre uno y otro te ayuda a entender mejor la situación, saber qué esperar, y tomar decisiones más informadas.

1.-¿Qué es un juicio rápido?

Un procedimiento penal regulado en la Ley de Enjuiciamiento Criminal pensado para delitos menos graves, en los que hay pruebas claras y el caso puede resolverse con agilidad.

El objetivo es que no se alargue innecesariamente el proceso y que, tanto el acusado como la víctima, tengan una respuesta más inmediata.

¿Cuándo se utiliza un juicio rápido?

No todos los delitos pueden juzgarse por este procedimiento, para que un delito en concreto pueda tramitarse como un juicio rápido, han de cumplirse algunas condiciones concretas:

  • Que se trate de un delito castigado con una pena privativa de libertad no superior a 5 años, o con una sanción distinta (multa, trabajos en beneficio de la comunidad, etc.) que no supere los 10 años.

  • Que los hechos sean claros y no necesiten una gran investigación para comprobarse.

  • Que el detenido haya sido puesto a disposición judicial en un plazo breve (normalmente, dentro de las 72 horas desde que fue detenido).

  • Que el delito sea de los que permiten este tipo de trámite, como hurtos, lesiones leves, alcoholemia al volante, violencia de género, resistencia a la autoridad, ejemplos en los que se puede recurrir a un juicio rápido.

Imagina que un conductor es detenido en un control de alcoholemia y da positivo.

Como es un delito evidente, con una prueba clara (el test de alcohol), no necesita una investigación larga, aquí se puede tramitar como juicio rápido, y celebrarse incluso el mismo día o al día siguiente.

¿Qué ventajas tiene un juicio rápido?

Este tipo llega a ser beneficioso en muchos casos, especialmente si el acusado reconoce los hechos:

  • La rapidez es una de las principales, ya que un proceso de estas características se resuelve en pocos días.

  • Siempre que, como decimos, el acusado reconozca los hechos, puede aprovechar otra ventaja: reducción de un tercio de la pena.

  • Una resolución en tan poco tiempo evita esa larga espera que supone un desgaste emocional importante (tanto en el acusado como en su entorno), y reduce los gastos en abogados y trámites.

  • No solo en cuanto al inculpado, también la víctima recibe una respuesta más inmediata.

2.-¿Qué es un juicio ordinario?

El procedimiento habitual en los delitos más graves o complejos, que se utiliza cuando el caso necesita una investigación más extensa o está castigado con penas más altas.

Este tipo de juicio puede durar varios meses (o incluso más), ya que incluye una fase de instrucción, en la que el juez investiga los hechos, llama a declarar a las partes, solicita pruebas, etc.

¿Cuándo se utiliza un juicio ordinario?

Cuando el caso no encaja en las características del juicio rápido, o si la ley establece expresamente que debe seguir este camino. 

  • El delito tiene una pena superior a 5 años de prisión.

  • Los hechos no están claros o necesitan una investigación más detallada.

  • Hay varios implicados, testigos o pruebas complejas.

  • Casos en los que no se ha podido identificar al autor en el momento.
     

Aunque el proceso es más largo y requiere más fases (una instrucción completa, el escrito de acusación y defensa, la apertura del juicio oral y el juicio en sí), también permite una mayor investigación y preparación de las pruebas, algo dependiendo del tipo de delito y las circunstancias del caso.

Supongamos que se produce un robo en una vivienda mientras los dueños están de vacaciones.
No hay testigos claros, las cámaras no muestran bien las caras, y hay que analizar huellas, rastrear objetos robados, y puede que haya varios sospechosos.
Aquí no es posible hacer un juicio rápido porque se necesita una investigación más larga y detallada.

¿Qué fases tiene un juicio ordinario?

Para entender mejor cómo funciona un juicio ordinario, es útil conocer sus principales fases y qué ocurre en cada una:

1. Fase de instrucción

Aquí el juez investiga el caso, se recogen pruebas, se toma declaración a testigos, al acusado y a la víctima, en definitiva, su objetivo es reunir toda la información necesaria para ver si hay indicios suficientes para ir a juicio.

2. Fase intermedia

Una vez finalizada la instrucción, el juez decide si archiva el caso (si no hay pruebas suficientes) o si pasa a juicio, en este supuesto, si sigue adelante, se presentan los escritos de acusación y defensa.

3. Juicio oral

Es la fase más conocida: la vista ante el juez (o tribunal), donde se exponen los hechos, se presentan las pruebas y se escucha a todas las partes.

Tras él, se dicta una sentencia que puede ser condenatoria o absolutoria.

Enfrentarse a un proceso penal nunca es fácil, pero entender cómo funciona ayuda a sentirte más preparado y menos perdido a la hora de hacer frente a lo que te espera a continuación.

Tener la certeza de si tu caso se tramitará como juicio rápido o juicio ordinario te da una idea del camino que tienes por delante, sin olvidar que, sea el caso que sea, lo mejor es consultar con un abogado penalista que te asesore desde el primer momento.