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uando la maleta se va antes que la factura

Imagina la escena: una pareja reserva una suite en un hotel de cuatro estrellas para pasar el fin de semana. Consumen el minibar, piden servicio de habitaciones, disfrutan del spa… y al llegar el momento del check out, hacen las maletas de madrugada y desaparecen sin dejar rastro.

Puede parecer una simple deuda civil, un problema entre el cliente y el hotel que se resuelve reclamando el dinero. Pero no siempre es así. En determinadas circunstancias, marcharse de un establecimiento hotelero sin pagar puede constituir un delito de estafa, castigado con penas de prisión. Y no es una hipótesis teórica: los tribunales españoles llevan condenando estos comportamientos desde hace más de dos décadas, y siguen haciéndolo en la actualidad.

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