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Los procedimientos por homicidio imprudente suelen generar una fuerte carga emocional, pero desde el punto de vista penal obligan a un análisis muy preciso. La discusión jurídica no se centra en la intención de matar, sino en si existió una infracción grave del deber de cuidado, si esa conducta era objetivamente previsible y si puede establecerse una relación causal jurídicamente sólida con el fallecimiento.

Esa es una de las líneas de trabajo que desarrolla SIMÓ Abogados Penalistas, despacho con servicio exclusivamente penal en toda España coordinados desde su sede principal en Madrid, y sedes físicas también en Málaga y Murcia.

- Pregunta. Cuando una persona llega al despacho investigada por homicidio imprudente, ¿cuál es el primer punto que analiza la defensa?

Respuesta de Eduardo Simó. Lo primero es evitar que el caso se contamine de etiquetas prematuras. En estos procedimientos hay una tendencia bastante habitual a convertir un resultado trágico en una imputación penal muy cerrada desde el inicio.

Nosotros empezamos por algo más básico y más importante: comprobar si realmente existe una imprudencia grave, porque el homicidio imprudente exige algo más que un error o una actuación desafortunada. Hay que identificar una infracción concreta del deber de cuidado, medir su entidad y ver si de verdad podía preverse ese resultado en los términos que sostiene la acusación.

 

- Pregunta. ¿Ahí suele estar una de las claves de la defensa?

Respuesta. Sin duda. Muchas veces la diferencia entre una imputación bien construida y una acusación discutible está en ese análisis inicial. Nosotros trabajamos mucho esa parte porque no todo incumplimiento tiene relevancia penal y no toda conducta desafortunada merece la misma respuesta. También hay que estar muy atentos a que no se produzcan deslizamientos hacia figuras más graves, como ocurre cuando se intenta acercar el relato a fórmulas próximas al dolo eventual. En una defensa seria, la calificación jurídica no puede dejarse arrastrar por la gravedad del desenlace.

 

“El nexo causal no puede darse por supuesto”

- Pregunta. En homicidios imprudentes se habla mucho del nexo causal. ¿Por qué es tan importante?

Respuesta. Porque no basta con que exista un fallecimiento para que exista responsabilidad penal. Debe acreditarse que la conducta concreta del investigado fue la causa jurídicamente relevante del resultado. Y ahí aparecen muchos matices: intervención de terceros, factores externos, decisiones médicas posteriores, circunstancias sobrevenidas. En más de un procedimiento, el auténtico centro de la defensa está justo ahí. Si la cadena causal no está clara, si hay elementos concurrentes o si la imputación causal se apoya en un informe débil, la acusación pierde fuerza.

 

- Pregunta. ¿Cómo se trabaja eso en la práctica?

Respuesta. Con muchísimo detalle técnico. En SIMÓ Abogados Penalistas damos un peso decisivo a la prueba pericial. Revisamos informes, buscamos contradicciones, planteamos periciales independientes y estudiamos toda la secuencia de los hechos. En este tipo de asuntos no basta con conocer el Código Penal. Hace falta saber leer la prueba, ordenar la cronología y detectar dónde puede surgir una duda razonable real. Esa forma de trabajar es la que acaba marcando diferencias en procedimientos complejos.

 

“Ante el Tribunal del Jurado no gana quien más dramatiza, sino quien mejor explica”

- Pregunta. Muchos de estos procedimientos llegan al Tribunal del Jurado. ¿Eso cambia la estrategia?

Respuesta. Muchísimo. Cuando interviene un jurado popular, la defensa tiene que traducir una enorme complejidad técnica a un lenguaje comprensible sin perder rigor. Ese equilibrio no es sencillo. Hay que construir un relato coherente, apoyado en prueba objetiva, y evitar cualquier contradicción que pueda perjudicar la credibilidad del acusado. Nosotros insistimos mucho en tres pilares:

  • Control técnico de la imputación.
  • Dominio de la prueba pericial.
  • Precisión en la calificación jurídica.

 

- Pregunta. ¿Y si la absolución no parece viable?

Respuesta. La defensa penal no consiste solo en pedir absoluciones. También consiste en saber cuándo la estrategia debe orientarse a reducir responsabilidad. En homicidios imprudentes pueden ser relevantes la reparación del daño, la colaboración con la justicia, la ausencia de antecedentes o una confesión temprana. Además, no puede olvidarse la responsabilidad civil, que en ocasiones alcanza cifras muy elevadas y exige una planificación paralela.

 

Despacho especializado en penal: SIMÓ Abogados Penalistas

- Pregunta. Desde fuera, ¿qué define hoy el trabajo de SIMÓ Abogados Penalistas en este tipo de procedimientos?

Respuesta de Eduardo Simó. Una combinación de criterio jurídico, experiencia procesal y cercanía con el cliente. La sede principal del despacho está en Madrid, y desde ahí coordinamos también el trabajo de las sedes en Málaga y Murcia, pero nuestros servicios están en toda España.

Nuestra forma de trabajar es muy clara: atendemos solo asuntos penales, porque somos especialistas en este tipo de procedimientos. Aquí cada decisión inicial condiciona el resto del procedimiento, y las consecuencias son muy importantes. Una buena defensa no se improvisa, se planifica y se construye desde el primer momento con rigor, estrategia y presencia real en el procedimiento.

No solo trabajamos homicidios, sino otros casos graves de ámbito penal como extradiciones internacionales, tráfico de drogas y otros delitos contra la salud pública, agresiones sexuales, y otros delitos graves de ámbito penal.